Connect with us

Hi, what are you looking for?

FM Chaco

Show

Sharon Stone: “Si actuás demasiado bien, la gente cree que tu personaje sos vos”

Hace un par de años, en plena explosión del #MeToo, un periodista le preguntó a Sharon Stone si se había sentido alguna vez incómoda en una situación de acoso sexual. La actriz se limitó a dejar escapar una carcajada, carismática y amarga, que confirmó que aquella pregunta debía ser retórica. Por supuesto que el mito erótico oficial de los noventa había sufrido acoso sexual. Pero solo durante la sensibilización colectiva que supuso ese movimiento, el público cayó en la cuenta de esa obviedad. Es solo un ejemplo de cómo, en los últimos años, la carrera y la imagen pública de Stone están disfrutando de una corriente de apreciación retroactiva. Tiene sentido que su regreso a las grandes ligas sea de la mano de Ryan Murphy, un autor fascinado con volver las vidas de mujeres incomprendidas o mal retratadas por la crónica histórica: la fiscal Marcia Clark, Bette Davis, Joan Crawford, Monica Lewinsky.

Se acaba de estrenar Ratched, que reivindica a la legendaria villana de Atrapado sin salida, aquella enfermera psiquiátrica Mildred Ratched, por la que Louise Fletcher ganó el Oscar en 1976. Aquí la interpreta la actriz fetiche de Murphy, Sarah Paulson. Stone tiene un papel secundario: una excéntrica millonaria que quiere la cabeza de un científico loco en una bandeja de plata. A la actriz la relaja no llevar ya el peso de la producción sobre sus hombros: “Estoy más cómoda en mi trabajo de lo que he estado jamás. Ahora no siento el mismo estrés, los nervios o la ansiedad cuando voy al trabajo que antes” asegura. De villanas incomprendidas, Stone tiene de sobra en sus espaldas: durante sus años en la cima la prensa la acusó de ser “una diva histérica”, “una desagradecida” y, en definitiva, “una mujer difícil”. Solo con el paso de los años, como si de un personaje de Ryan Murphy se tratase, Sharon Stone vio como su punto de vista empezaba a tenerse en cuenta.

Tras el primer paso en el cine de Bajos instintos, Stone le suplicó al director Paul Verhoeven, sin éxito, que eliminase un plano en el que resulta que se le veía los genitales por accidente. En su siguiente película, Sliver, se negó a desnudarse si su compañero de reparto William Baldwin no lo hacía también. La respuesta del productor: “Ningún actor consiguió ser una estrella desnudándose y ninguna actriz lo consiguió sin hacerlo”. En El especialista también trató de no tener que desnudarse porque estaba cansada de hacerlo. “Pues cánsate de hacerlo en la película de otro”, le replicó Sylvester Stallone. En aquellos años el mundo parecía haber asumido que Sharon Stone era Catherine Tramell, la depredadora sexual que interpretaba en Bajos instintos. Lo cierto es que Stone tenía mucho menos control de la situación que Tramell.

“A menudo pienso en el actor que hizo de Charles Manson (Steve Railsback en la serie Helter Skelter, de 1976). Nunca volvió a trabajar” explica la actriz, “Interpretó tan bien a Manson, resultó tan creíble, se involucró tanto en aquel personaje que aterrorizó a todo ser viviente. Y nadie lo contrató nunca más. Cuando hacés un trabajo tan bueno que la gente cree que sos tu personaje, afecta a tu vida, sí”. No ayudó que Paul Verhoeven fuese por ahí diciendo que le dio el papel a Stone porque era exactamente igual que Tramell. “La gente quiere creer que sos ese personaje, que te resultó fácil, no que te dejaste el culo interpretando ese papel, pero para ser buena tienes que trabajarlo, nadie puede interpretarse a una misma. ¿Cómo te interpretás a vos misma?”, concluye.

Sharon Stone, en su rol de Lenore Osgood en la serie "Ratched".
Sharon Stone, en su rol de Lenore Osgood en la serie “Ratched”.Por: SAEED ADYANI | NETFLIX

Los hombres que impulsaron la carrera de la actriz estaban empeñados en retratarla como a una mantis calculadora. “Uno de sus agentes me contó que en su agencia de modelos tenían el dicho ‘deja a Sharon sola en una habitación con el director y cerrará el trato’”, escribió el guionista de Bajos instintos Joe Eszterhas en sus memorias. Debe de haber sido un alivio trabajar con un reparto femenino en Ratched. “Es muy, muy diferente. Primero, las mujeres no asumimos automáticamente que somos las jefas. Somos más colaborativas, cuando hay algún asunto o alguna pregunta conversamos sobre ello. Tendemos a tomar cada decisión entre todas, lo cual es muy interesante y muy agradable. Cuando estás en un rodaje mayoritariamente masculino ellos toman todas las decisiones todo el tiempo. Y vos te plantas ahí y apañas todas las decisiones que ya fueron tomadas. Como Ginger Rogers, bailás en tacones y de espaldas”, explica Stone, quien además insinúa que cuando hay un actor en la escena, la toma buena es la que él elija. “Entre mujeres se da un esfuerzo colaborativo, en plan ‘¿prefieres empezar vos?’, ‘¿cuándo te viene bien?’, ‘¿cómo te gustaría hacerlo?’. Es un escenario completamente diferente, porque cuando trabajás con un hombre debés comprender lo que le viene bien a él y entonces apañártelas para que eso también te venga bien a vos”, lamenta.

Ginger Rogers terminó con los pies ensangrentados tras bailar durante horas en tacones y la espalda empapada por los calurosos y pesados vestidos de gala. Pero siempre se consideró a Fred Astaire el genio de la pareja. El compañero con el que Stone tiene más escenas en Ratched es un mono, que la acompaña con atuendos haciendo juego con los de su dueña. “Cuando llegaba por las mañanas, el mono venía a abrazarme durante cinco minutos y a hablarme al oído”, recuerda. Solo Ryan Murphy podría conseguir que Sharon Stone imite los ruidos de un mono durante una entrevista. “Al final se ponía a acicalarme. Se sentaba conmigo y se aseguraba de que tuviera buen aspecto. A veces lo abrazaba como a un bebé y otras se ponía a corretear jugando a mi alrededor. Pero siempre quería estar conmigo antes del trabajo. Estábamos conectados de una forma primitiva, emocional. Su adiestrador instruía lo que debía hacer y al terminar la escena yo le indicaba si lo había hecho bien o que, si no le había salido bien, no pasaba nada”. Al parecer se entendió mejor con él que con la mayoría de sus compañeros de reparto de los noventa.

Según Stone, el triunfo de Ryan Murphy radica en que cuenta las historias de la gente que el sistema ignoró durante décadas: las mujeres mayores, los discapacitados, las personas LGTB, los enfermos mentales, que pueden ser ídolos en el universo del productor. “Aceptábamos esa pequeña ventana de gente blanca como nuestro entretenimiento, cuando esa ventana no representaba quiénes éramos. Ryan da trabajo a las personas que todo el mundo quería borrar, a pesar de que son mayoría, y habla sobre los motivos por los que querían borrarlas. Pero si empezamos a representar quiénes somos tenemos que hacernos cargo de cuestiones como la sexualidad o la salud mental. Y ahí creo que radica su genialidad y la razón por la que es tan increíblemente popular, porque nos está hablando a todos”, afirma Stone.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Advertisement

También Te Puede Interesar

Deportes

El delantero brasileño Robinho volvió a negar los abusos supuestamente cometidos por él en un caso que le condenó a nueve años de prisión por violencia sexual...

Deportes

Pasaron cuatro fechas del inicio de la temporada para el Barcelona, que viene de protagonizar una campaña para el olvido después de no poder levantar...

CORRUPCION

De un barrio para familias Qom, repartió en su familia la mitad de las casas. Ahora firmó un convenio con la Nación para hacer...

Sociedad

Aduana Argentina incautó $1.640.000 en el Centro Unificado de Frontera, en poder de un hombre que intentaba cruzar a pie hacia el vecino país,...