Lo retro está de moda, por algo hace un tiempo los grandes sellos discográficos volvieron a editar vinilos. Citando a nuestros compañeros de La Viola, en la década del ‘10, empezó en la industria de la música un “regreso a los orígenes”.

Pero los que crecimos en los ’80 y los ’90 armamos la banda de sonido de nuestra infancia y adolescencia con los famosos “mix tapes”, los casetes que grabábamos de la radio, que compartíamos con amigos, que comprábamos y prestábamos constantemente.

Sergio Grossi tiene 37 años y fusionó dos pasiones, los casetes y los videojuegos, para crear un emprendimiento muy artesanal. Microtapes Records es una tienda retro y “sello indie”, según detalla en su cuenta de Instagram, con soundtracks de videojuegos en las clásicas cintas analógicas.

La cocina de Microtape Records, con una infaltable tele de tubo. (Foto: Sergio Grossi)

“El formato siempre fue algo familiar, manipulé casetes desde chico. Pero nunca lo abandoné. Había hecho unos para una banda amiga, hace unos años. Con el tema de los videojuegos, que también es algo que siempre me gustó, probé de empezar a hacer unas tapas, con casetes con música de jueguitos, me gustaron como quedaron y de repente ya tenía como para armar un catálogo chiquito y poder empezar a vender y ofrecer”, le contó Sergio a TN Tecno.

Sunsetriders, un clásico de los fichines, en formato cassette. (Foto: IG/microtapesrecords).

Grossi destaca su pasión por los videogames, que rápidamente encontraron un lugar en el formato con el que creció. “Creo que primero surgió el amor por los videojuegos, que fueron como juguetes, desde chico. Pero los casetes siempre estuvieron ahí, porque en todas las casas siempre había algo para escucharlos. De más grande, cuando empezabas a pasarte música con tus amigos, el casete era todo. Yo no escuchaba en otra cosa”, afirmó.

Proceso artesanal

Algo que en otra época todos hacíamos fácilmente, con un equipo doble casetera o simplemente apretando “REC” (grabar) en el estéreo, ahora se convirtió en un proceso que involucra investigación, un pasaje desde lo digital a lo analógico y además el diseño de tapas que nunca existieron. Hasta ahora.

“Cuando encaro un proyecto de estos elijo el título que voy a editar. Primero investigo, quién hizo el juego, quién hizo la música, porque toda la info va al casete, como los de música, que tienen todos los créditos. Después busco el arte original, los temas en buena calidad y armo los ‘lados’ del casete con la música y se graba con una computadora y una casetera. La tapa la diseño y después la imprimo y ya está listo para entregar. Los hago de a uno y en general para los que me piden. Cuando armo alguno nuevo a veces me cebo y fabrico alguno más, pero es muy limitada la producción”, detalló Grossi.

Algunos de los “dispositivos tecnológicos” de este artesano de los casetes (Foto: Sergio Grossi)

Aunque el fenómeno crece, en el Reino Unido en 2020 se duplicó la venta de casetes, lo cierto es que sigue siendo un nicho que cuenta con otro problema: la falta de materia prima.

“No hay tanto público y además no quiero desperdiciar material. Escasea mucho y cada vez me cuesta más encontrar, entonces no puedo hacer mucho stock. No hay materia prima, se trata de reciclar más que nada, uso muchos que ya están usados. Lo bueno es que aguantan un montón, son cosas que duran toda la vida, entonces se les puede grabar encima. Consigo cosas de hace 30 años que siguen funcionando”, explicó Sergio, que no tiene miedo en describirse, entre risas, como “el hinchapelotas de los casetes”.

Me la paso preguntando a ver quién tiene en la casa una caja con casetes viejos, pero gracias a eso puedo laburar de esto. Yo hago compraventa, ando por ferias hace 20 años, como hobby, y así también encuentro material retro, cositas coleccionables. En los casetes también aparecen archivos de radio, de bandas raras, que no se consiguen. A veces ripeo material y lo subo para compartirlo”, relató.

Así luce el casete de Monkey Island de Microtape Records. (Foto: IG/microtaperecords)

Otro tema también es conseguir la música, porque las empresa dueñas de las franquicias suelen bajar el contenido de la Web, “pero siempre hay un nerd que está más allá de mi nivel que lo sube”, agrega Sergio, que cree que aunque haya cosas difíciles, todo se consigue.

“A veces me hacen encargos especiales, con una banda medio rara, me pasan la tapa y unos temas y lo armo. O cosas de coleccionistas de música, que son imposibles o muy caras. Un fanático me pidió una réplica de un demo de “Korn”. Y lo vendían afuera por 700 dólares. Yo se lo hice por un 1% o menos de ese valor”, explicó este “artesano del casete”.

¿Cuál es la próxima etapa de este fanático de lo retro? No es difícil de adivinar.

En breve voy a sacar VHS, para completar el tema de la cinta. Estoy hablando con conocidos y amigos, que andan en estas movidas, para armar una experiencia en cintas de video, con tráilers, publicidades, además de lo que vaya a tener, que el enfoque serían películas basadas en videojuegos, para seguir con la temática”, concluye Grossi.