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ECONOMÍA

Cuántas son las reservas del Banco Central para actuar frente a una posible turbulencia cambiaria

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Durante una entrevista televisiva, el candidato a Presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, recordó días antes de las PASO que “es el propio FMI quien dijo en su último informe que las reservas reales de la Argentina terminarán este año en 11.000 millones“.

El postulante con mayores chances de ganar las elecciones generales de octubre hacía referencia a las reservas concretas que dispone el Banco Central. Es decir, el “poder de fuego” del organismo para contener una demanda que siempre crece en época de elecciones.

Los analistas hablan en este caso de reservas de “libre disponibilidad” o “netas” de la autoridad monetaria para enfrentar una “corrida”, a diferencia de las reservas “brutas” o totales.

La composición de las reservas internacionales del BCRA es la siguiente:

El total de activos en moneda extranjera o convertibles en divisas -como el oro- asciende aunos USD 58.259 millones. Son las reservas “brutas”. Ahora bien, para obtener las reservas “netas” -las que puede utilizar libremente el Banco Central- hay que despejar los préstamos.

Entre ellos se contabilizan 130 mil millones de yuanes, producto del swap de monedas con el Banco Popular de China. A un tipo de cambio de 7,09 yuanes por dólar, representan el equivalente a USD 18.335 millones por esta colocación realizable en divisas.

Está vigente un préstamo otorgado por el Banco de Pagos Internacionales (BPI o Bank for International Settlements-BIS, en inglés). Son unos USD 2.667  millones que ingresaron como refuerzo de las reservas en mayo de 2018, otorgados por esta entidad integrada por los principales bancos centrales del mundo.

 Las reservas netas o reales alcanzan al 22% del total de activos internacionales

Quedan, asimismo, unos USD 7.211 millones otorgados por el FMI para reforzar las reservas, que no pueden utilizarse sin aval del organismo, pues fueron otorgados con carácter precautorio, como parte del primer desembolso del stand by, en junio de 2018.

Una parte de las reservas son encajes bancarios, es decir la diferencia de los depósitos en moneda extranjera del sector privado, menos los préstamos en moneda extranjera. Al 16 de agosto, dicha diferencia era de unos USD 14.536 millones, entre depósitos por USD 30.557 millones y préstamos por USD 1.6021 millones, aunque es probable que con la salida de depósitos en dólares de la última semana estos encajes estén ahora más cerca de 14.000 millones de dólares.

Joaquín Berro Madero, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea, explicó que “particularmente, en el caso de los depósitos en dólares, el stock vuelve a los niveles registrados a fines de mayo pasado”. Acotó que “los depósitos en dólares -que venían mostrando una paulatina aceleración en las semanas previas a las elecciones- reflejan ahora un principio de contracción”, explicada “en su mayoría por la caída en los depósitos en caja de ahorro”.

Una porción marginal de reservas, unos USD 1.500 millones, corresponden operaciones de pases y otros préstamos.

En tanto, los depósitos a cuenta del Tesoro alcanzan los USD 1.916 millones, si a este concepto se le resta el pago de USD 2.615 millones por la cancelación de REPO.

Por lo tanto, lo que resta son las reservas internacionales de “libre disponibilidad”, por unos 12.630 millones de dólares. De este monto pueden venderse hasta USD 250 millones por día, desde que el valor del dólar mayorista superó el “techo” de la zona de referencia, de $54,488 el pasado 12 de agosto.

El respaldo del FMI

Para septiembre se espera un nuevo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 5.400 millones, una vez que el organismo de crédito efectúe las revisiones del acuerdo. Estos dólares deberán destinarse exclusivamente al pago de vencimientosde deuda soberana y, por lo tanto, no estarán a mano para vender en el mercado de cambios.

Desde el 15 de abril pasado, el Tesoro recibió el aval del FMI para disponer de USD 9.600 millones para estabilizar el mercado cambiario, con dosis de unos USD 60 millones diarios para subastar en el mercado mayorista hasta diciembre. Estas ventas a cuenta de Hacienda en la plaza cambiaria sumaron USD 5.100 millones hasta el último viernes.

No obstante, entre septiembre y octubre vencen más de USD 5.000 millones de Letras del Tesoro (Letes) en dólares y el equivalente a USD 6.500 millones en bonos en pesos. Todo lo que no se renueve de esa deuda de cortísimo plazo, pues un eventual “roll over”implicará vencimientos ya en un próximo Gobierno. Esta potencial demanda de divisas deberá cubrirse con reservas.

La alternativa China, ¿un “segundo FMI”?

En este horizonte de presión sobre las reservas de la entidad que comanda Guido Sandleris hay una alternativa a considerar, la de un “segundo FMI” que puede constituir el “swap” de monedas con el Banco Popular de China.

Por esos activos que suman 130.000 millones de yuanes, unos USD 18.300 millones, no se paga tasa de interés, a menos que sean utilizados, por ejemplo, para convertirlos en moneda norteamericana y disponer de los mismos. En tal caso, el costo por apelar a esta deuda es de tasa Shibor (3,059% anual) más cuatro puntos porcentuales: poco más de 7% anual.

 Una tercera parte de las reservas del BCRA son yuanes, por un préstamo del Banco Popular de China

La tasa Shibor es la referencia para las operaciones interbancarias establecida por la Bolsa de Shanghái, China. Aunque es superior a la tasa que se le paga al FMI, en torno al 4% anual, su costo es muy inferior al que la Argentina debería afrontar por colocación de bonos soberanos, hoy cercana al 20% anual en dólares, según el presente nivel de Riesgo País.

En octubre de 2014, el BCRA negoció un crédito por un total de 70.000 millones de yuanes, entonces equivalentes a unos USD 11.475 millones. En noviembre de 2018 se amplió por otros por 60.000 millones de yuanes adicionales.

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ECONOMÍA

La próxima promoción Superdías de Tarjeta Tuya será el miércoles 18 de septiembre

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Por tercer mes consecutivo, el Nuevo Banco del Chaco implementará la promoción Superdías de Tarjeta Tuya el próximo miércoles 18 de septiembre para comprar en 1 y 2 pagos con 30% de bonificación en supermercados, mayoristas, despensas, verdulerías, carnicerías y panaderías de toda la provincia.
Superdías comprende a todas las versiones de la tarjeta del Nuevo Banco del Chaco: Tuya, Tuya Joven y Tuya Pyme, en hasta dos pagos, y Tuya Recargable en un pago; en todos los casos, aplica la bonificación de 30% para la compra de los principales productos de la canasta básica: alimentos, bebidas, limpieza e higiene personal, con un tope de devolución de $ 1.500 que se reintegra a cada cliente en el resumen de la tarjeta que ingresa el consumo.
Para participar de esta promoción los comercios adheridos pueden realizar la gestión en su sucursal, en tanto aquellos que aún no forman parte del sistema de ventas de Tarjeta Tuya tienen la posibilidad de sumarse a través del sitio web www.nbch.com.ar o cualquiera de las sucursales de la entidad bancaria chaqueña.
Tuya cuenta con beneficios para comercios locales, que encuentran en las promociones de la tarjeta del NBCH una herramienta importante de ventas, con acreditación en 48 horas hábiles, costos financieros reducidos, cierres de lotes diarios y un sitio web de liquidaciones on line para facilitar la administración de las ventas.
Para los usuarios de la tarjeta, Tuya es la oportunidad de financiar sus compras, en todos los rubros de la amplia red de comercios adheridos desde 1 hasta 24 cuotas con un calendario de promociones especiales con bonificaciones y cuotas sin interés.
Para acceder a los beneficios de tarjeta Tuya, se puede realizar la solicitud a través de la página web www.nbch.com.ar o bien en las sucursales del Nuevo Banco del Chaco. La gestión también está habilitada en el nuevo local de Atención de Productos y Servicios, en Las Heras 150 (Resistencia); y en Shopping Sarmiento, en el local del segundo piso del centro comercial, con atención de lunes a domingo, de 10 a 22 horas.

COMERCIOS ADHERIDOS

Barranqueras: Autoservicio San Martín, Carmar, Autoservicio San Miguel, Establecimiento Tacuary, Tresson, La Gran Familia, El Negro, San Martín Market y San Martín Diagonal.
Charata: Casa Bruno, Todo Carnes, Bruno Supermercados, Alberto Hadelmann, Laukar y Supermercado Stacciotti.
Colonia Elisa: Despensa Lucerito y Romano Héctor.
Colonias Unidas: Autoservicio Maxi y Omegna Mario Gustavo.
Coronel Du Graty: RB Funcional, El Gigante, Autoservicio El Pan de Gusty, La Oma, Fulano de Tal, Autoservicio Don Cacho y Golosinas para Todos.
Corrientes: El Súper, Supermax, Walmart y Changomas
Corzuela:  El Pollo 10, Autoservicio Chaco, Funcional Mis Viejos, Cosas Nuestras.
Fontana: Súper Neto, Mercadito La Canilla 2 y Paseo de Compras.
General Pinedo: Despensa Don José, Despensa El Ruso, Maxi Dan, Despensa JK y Autoservicio Soledad.
General San Martín: Súper Tauro, La Armonía, Autoservicio García, Autoservicio Fidani, Autoservicio Karin, La Colorada, Autoservicio El Tigre, Mercado Gladis Ester y Casa Verón.
General Vedia: Avícola San Benito y Mercadito El Conejo.
Goya: Changomas.
Hermoso Campo: Despensa y Carnicería.
Juan José Castelli: Autoservicio Yoni, Autoservicio Pedrito, Autoservicio El Picaflor, Altas Horas, Merkle Juan Alberto, Supermercado Argenchino, Supermercado Luna, Abastecedora Romero Carnes y Autoservicio Adlin.
La Escondida: Leiva Hermanos.
La Leonesa: Las Colonias, Organización Bender, Ideal Pacuteko, Mercadito Bermejo, Autoservicio Alvarenga y Pri Mac.
Las Breñas: Benito Enrique, Los Cerritos y Mercadito La Estrella.
Las Palmas: Súper TG, Carnicería TG y Maxicompras Junior.
Los Frentones: Autoservicio Light.
Machagai: García y Rey, Bra Ver I, Martín Hermanos, Coop. Agropecuaria Machagai Ltda., Almacén Milich y Minimercado El Minguito.
Miraflores: Despensa y Carnicería Los Amigos.
Pampa del Indio: Autoservicio Las Delicias, Lo de Mimi, Don Nicolás, Carnicería Don Reta, Autoservicio El Pampita, Súper El Oriental y Autoservicio Cooperativa Agropecuaria Pampa del Indio Ltda.
Pampa del Infierno: Mercado Koucz y El Progreso.
Presidencia de La Plaza: Autoservicio San José, Minimercado Duo, El Abasto.
Presidencia Roca: Casa Elimar.
Quitilipi: Autoservicio Mis, Comercial Quitilipi, Borobachi Irene y Súper Juan Carlos.
Resistencia: La Sin Rival, Mayorista Yaguar, Batocchio, Zorzón, Ideal Pacuteko, Súper César, Impulso, Supermax, Vea, Walmart, Libertad, Turuleca, El Ahorro, El Indio Mayorista, Smith Lorenza Adriana, El Club, Autoservicio Mary, Supermercado Lin, Tres Hermanos, JyS Minimercado, Los Ángeles Express, Nishi Group, Supermercado Florida, Estilo Limp, EP Supermercado, Mercadito Christian, Ramírez Jose Luis, Doña Olga, Sumar Integral, Autoservicio Horeb, Autoservicio Hora, Supermercado Castelli, Smith Lorenza, El Súper, Abastecedora NEA, Super Market, Supermercado Once, Abastecedora NEA, El Ahorro, Depot Express y Mercadito Doña Olga.
Sáenz Peña: El Arriero, Supermercados El Sol, Autoservicio Dori Mar, Funcional Nuevo Impulso, Changomas y Vicente Walter Rafael.
Samuhú: Latorre Guillermo Alberto.
San Bernardo: Funcional San Bernardo y Autoservicio Johana.
Santa Sylvina: Supermercado Mana, Supermercado La Mariana y Delbon Víctor Hugo.
Tres Isletas: Mercadito Zorrilla.
Villa Ángela: Carauni Hnos., Supermercado Remo, Coop. Agropecuaria Producer, La Bienvenida, Laggo, Shopping Express, Carnicería Alberdi y Funcional La Yapa.
Villa Berthet: Autoservicio El Diamante, Casa Dragell, Mercadito Mercurio y Arechavala Ana María.

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ECONOMÍA

Se encuentran habilitadas las tarjetas alimentarias

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El Ministerio de Desarrollo Social informa que se encuentran acreditadas las tarjetas alimentarias con recarga de $180 pesos cada plástico, siendo esta una de las políticas del Gobierno del Chaco, que busca dar apoyo a sectores vulnerables de la población.

Los plásticos operables en toda la provincia tienen como proveedor al Nuevo Banco del Chaco S.A. y a la empresa Cabal. Además, desde Desarrollo Social se promueve la responsabilidad empresarial, solicitando que no se remarquen los precios, ante esta operatoria.

De esta manera se logra un doble impacto, por un lado, otorgando apoyo a sectores vulnerables de la población, y por el otro, dando impulso al comercio chaqueño que se ve dinamizado por el consumo, inyectándose una importante masa de recursos para la provincia.

Para más información dirigirse a la Dirección de Políticas Alimentarias de la Subsecretaría de Abordaje Territorial, con oficinas ubicadas en el Parque Urbano Tiro Federal, Avenida Castelli, entre calles 9 y 10, de Resistencia.

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ECONOMÍA

HAMBRE: No es Biafra, es la Argentina de Cambiemos

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“No se necesita dictar una emergencia masiva como si fuera Biafra. No discuto que hay problemas, pero tampoco falta la presencia del Estado” senador nacional Miguel Pichetto, candidato a vicepresidente de Mauricio Macri. “No debiera hacerse política con la emergencia alimentaria”, ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro. “La emergencia alimentaria es un slogan de campaña”, secretario de Cultura, Pablo Avelluto.

Por Carlos A. Villalba

Entre el 30 de mayo de 1967 y el 15 de enero de 1970 la región sudoriental de Nigeria, con sus 13 millones de habitantes, se convirtió en Biafra al proclamar su independencia, constituirse como república y tomar el nombre del golfo sobre el que recuesta sus costas. El bloqueo económico fue inmediato, la guerra de reconquista también y la rendición secesionista rápida.

La falta de alimentos, de recursos para proveer a la población asediada y la destrucción de los cultivos generaron una hambruna que afectó especialmente a niñas y niños, en su mayoría del pueblo igbo. El hambre y la desnutrición aguda costaron la vida de un número tan incierto como aterrador de personas, estimado entre 500.000 y 2 millones de personas, en buena medida por falta de comida.

La descripción pareciera darle la razón al senador saliente por Río Negro, Miguel Pichetto: la Argentina no es Biafra.

En los últimos tres años y medio, cada mes, cada día, son más las niñas y los niños, los adolescentes, sus abuelos y, más recientemente, también sus padres y sus madres sin trabajo ni changa, los que hacen cola en los comedores de los movimientos populares, de las iglesias y las escuelas, de cualquier casa, club, casilla, galpón, tinglado, en el que una olla tiznada, calentada a leña, va convirtiendo en guiso lo que haya, lo que venga, lo que se consiga con la solidaridad barrial, el compromiso organizado, con la voluntad de los negocios empobrecidos del barrio o de empresas más grandes y, también con el aporte de los gobiernos de la Nación, de las provincias y los municipios.

Con ese desembolso oficial, el vecindario, la militancia, los curas en opción por los pobres, los pastores, los maestros y las maestras, apenas cubren entre el 30 y el 40% del gasto en comestibles, el resto lo aporta la red solidaria que se teje alrededor de cada uno de los miles de comedores o merenderos que atienden un promedio que supera las cien personas por día.

Cuando el día empieza a anochecer, nuevos caminantes aparecen con las primeras sombras que los edificios proyectan sobre las avenidas de las localidades del Gran Buenos Aires. Familias enteras, recién caídas en la indigencia, con carritos improvisados, con cochecitos de bebés que ya caminan, debutan en los últimos meses en la búsqueda en los tachos de basura, meten en sus bolsas de plástico la cena que encuentran en los desperdicios que otros descartan.

En la Gran Ciudad, los más jóvenes se meten de cabeza a revolver en los basureros que el intendente, Horacio “si vos querés” Rodríguez Larreta, intenta clausurar con candados, para espantar con una llave la miseria creada por el gobierno del que forma parte.

En las afueras, en los grandes baldíos que rodean a los municipios muchas veces convertidos en basureros por obra de las coimas que evitan el traslado hasta los vertederos que corresponden por ley u ordenanza, también aumentó la cantidad de familias que van a buscar entre los restos. Conocen el horario en el que llegan los camiones con los productos vencidos de los supermercados; además de comida, apuntan a la leña, la ropa, a cualquier material que consideren con un mínimo valor de reventa o de trueque.

Esta penosa descripción pareciera mostrar que, aunque no es Biafra, la Argentina de Cambiemos – la alianza conformada por el PRO, la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica y el tardío Pichetto – se le parece bastante.

Comer y no morir en el intento

En esta Argentina -que no queda en Nigeria, en estos Vicente López, Quilmes, Matanza, Moreno, José C. Paz…, que no son Biafra-, más del 40% de los niños, niñas y adolescentes viven por debajo de la línea de pobreza; la mitad sufre privaciones de sus derechos. El número de asistentes a los comedores se multiplica, solo en lo que va de 2019 aumentaron entre el 50 y el 100% las personas que buscan su único plato de comida diario.

Los merenderos sí se “reperfilaron”, para ofrecer comida y los comedores pasaron de abrir cinco días a hacerlo también sábado y domingo, para cubrir el agujero que provoca en la alimentación el cierre del fin de semana de las escuelas. Atienden a todo el que llega, aunque no esté en la lista de sus usuarios habituales. Sus organizadores, solidarios de cualquier color, mientras pudieron replicaron la tarea en otros locales del mismo barrio, hasta que los suministros no alcanzaron más y detuvieron la “expansión”.

El cálculo, flojo de registros formales, hoy ubica en 4.000.000 a las argentinas y los argentinos que concurren a esta última frontera contra el hambre en un país que, como se ufana el propio presidente Mauricio Macri, produce alimentos para 400 millones de personas (en realidad para 500 millones). Sólo en el Conurbano bonaerense, los movimientos sociales mantienen funcionando más de 1400 lugares de ese tipo y no abren más porque ya no hay piedra por exprimir y conseguir más recursos.

La organización político social de mayor peso organizativo y de movilización, el Movimiento Evita, es responsable de 600 de esos comedores solo en el Gran Buenos Aires.

Uno de sus diputados nacionales, Leonardo Grosso, con el apoyo de todos los bloques políticos de la Cámara baja, impulsó la iniciativa “Comer bien: Con hambre no hay futuro”, destinada a crear un Registro Único Nacional de comedores, merenderos y ollas populares; capacitar en educación popular, nutrición y violencia de género para las trabajadoras de merenderos y comedores y contribuir a una “Cultura del Encuentro” que impulse acuerdos amplios para resolver la problemática.

La calle ordena

Del mismo modo que el relato macrista convenció en 2015 a una parte del sector social más vulnerable del país a votar en contra de sus propios intereses, su trabajo de comunicación e influencia cultural hizo invisibles a situaciones evidentes. La real realidad, como siempre y tarde o temprano, le pelea a los aparatos ideológicos, al mensaje de los medios, y termina por filtrarse.

A los pocos meses de la llegada del nuevo gobierno comenzaron a verse más personas durmiendo en la calle, grupos familiares en las puertas de cines, bancos, en las plazas; sin embargo, fueron “invisibles”, incluso hasta para quienes pasaban a su lado y sufrían por ellos.

Hasta que una ola de frío, la de julio de este año, llenó los clubes, las iglesias, las unidades básicas, de gente en situación de calle que escaló hasta la tapa de los diarios y esa realidad, tan negada como conocida, pasó a ser protagonista de la cotidianeidad, a mostrar las consecuencias del desempleo, la pobreza y los tarifazos.

Poco después, comedores, merenderos, templos y capillas, empezaron a recibir chicos con hambre; en las escuelas; nenas y nenes aparecieron con tapers… para llevarse a sus casas parte de lo que les daban, para los hermanitos no escolarizados; sin embargo, salvo para las decenas de miles de personas que armaron esa retaguardia solidaria, fueron “invisibles” durante años.

Hasta que el volumen del drama y su instalación en el espacio compartido, incluso en el ombligo nacional demarcado por el Obelisco porteño y su “avenida más ancha del mundo”, logró romper esa venda entretejida de prejuicios e ignorancia y, ahora, esta semana, todo el mundo entiende que “emergencia alimentaria”, quiere decir “hambre”, una palabra tan sencilla como terrible.

La situación desesperante que atraviesan millones de familias y las manifestaciones callejeras a lo largo de los últimos tres años y medio, en reclamo de Emergencia Alimentaria, Integración Urbana, Infraestructura Social, Emergencia en Adicciones y Agricultura Familiar, lograron que las problemáticas reales lograsen visibilidad, sobre todo la del hambre.

De aquellas situaciones y de estas comprensiones se nutrió el urnazo antigubernamental del 11 de agosto pasado, en el que cada carencia terminó siendo un voto contra el Juntos por el Cambio que desordenó la vida de todos los sectores sociales y de todas las familias argentinas. La ola que encabeza el Frente de Todxs amenaza con superar a cualquier candidatura del oficialismo macrista en las elecciones generales del 27 de octubre que consagrarán de modo formal a Alberto Fernández como presidente de la Nación.

Los dirigentes relacionados con las franjas más empobrecidas del país afirman que las propias periferias de sus organizaciones están “al borde” de estallar, señalan que “el triunfo” fue un calmante de una pradera seca que solo esperaba el fósforo, esa llamita que aviva cada aumento de “el chino de la vuelta”.

Mientras tanto, las jornadas que restan para los comicios generales están cargadas de seguimientos del precio del dólar y el riesgo país, orejean nombres de potenciales ocupantes de los ministerios a partir del 10 de diciembre y hasta especulan con las consecuencias que pueden tener sobre unas finanzas en estado de volatilidad extrema los “debates” presidenciales del 13 de octubre en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y, una semana después, en la Facultad de Derecho de la UBA entre todos los candidatos.

La movilización constante desembocó en un escenario en el que las más importantes organizaciones político-sociales, sindicales, agrarias, empresariales y religiosas, reunidas en la Mesa de Diálogo y Encuentro por el Trabajo y la Vida Digna expresaran su “urgente pedido de declarar la Emergencia Alimentaria”, para “enfrentar la crueldad del hambre que habita en millones de familias oscureciendo el presente, especialmente de nuestros adultos mayores, y condiciona gravemente el futuro”, en particular “de niñas, niños y jóvenes”.

La multisectorial reclamó una canasta básica de primera infancia y de mujeres embarazadas o en período de lactancia, con incremento de la Asignación Universal por Hijo al valor de una canasta básica total para un menor de 18 años, estimada al primer trimestre del año en $ 5.834; aumento de presupuesto de comedores y huertas escolares y comunitarias; fomento de la agricultura familiar y social; reintegro del IVA a los consumidores de menos recursos y aumento del número de productos sin IVA de los componentes de la canasta básica; actualización de los montos del Programa Pro Bienestar del PAMI y aumento de la cobertura de los medicamentos para jubilados y pensionados.

Los acuerdos, luego planteados ante los diputados nacionales de la oposición, también exigieron la disposición de tierras públicas ociosas para convertirlas en productoras de alimentos, trabajadas por organizaciones sociales y de la economía popular y la agricultura familiar con miras al autoabastecimiento alimentario.

Ante la negativa del gobierno nacional a poner en marcha una respuesta a la situación, los parlamentarios consensuaron un proyecto legislativo único para extender la emergencia alimentaria hasta fines de 2022, incrementar un mínimo del 50 % de las partidas presupuestarias destinadas a las políticas públicas nacionales de alimentación y nutrición vigentes para el año en curso, con actualización automática cada tres meses a partir del 1 de enero próximo, a través de un mecanismo basado en el Indice de Precios al Consumidor y la variación de la canasta básica de alimentos.

El acuerdo autoriza al Gobierno las reasignaciones que correspondan, con la intención de facilitar los trámites necesarios para la gestión y la transparencia en la compra de alimentos que lleguen a los comedores, intendencias y provincias.

El conjunto de sectores en este momento representados electoralmente por el Frente de Todos, decidieron convocar a una sesión especial con el fin de aprobar la propuesta sobre tablas, con el difícil apoyo de los dos tercios de los presentes.

Kirchneristas, justicialistas, massistas, miembros del interbloque Red por la Argentina que encabeza Felipe Solá, junto al Movimiento Evita y Somos de Victoria Donda, PJ-San Luis, Renovador de Misiones y la vicegobernadora electa de Santa Fe, Alejandra Rodenas, cerraron el círculo de una estrategia que también se expresó en las urnas: movilización, acuerdo multisectorial y unidad partidaria, pasos previos a un posterior acuerdo multisectorial y multipartidario que, en paralelo, el jefe del espacio empezaba a bordar en la provincia de Tucumán. Del mismo modo que “Macri fue el límite”, decidieron que “ante el hambre no se puede esperar”.

Radiografía rápida de una nación no africana

Las políticas de los tres años y medio de gobierno de Macri destruyeron el aparato productivo, dejaron a centenares de miles de personas sin trabajo y hasta sin changas y aceleraron el deterioro de los sectores más vulnerables. Es lo que explica que comedores y merenderos populares se multiplicasen como nunca antes. En este país, que no es africano, el PBI cayó 2,5% en 2018 y para fin de año se espera una nueva baja superior al 2,6%, para totalizar la caída histórica de 8,4% durante el período 2016-2019.

Según los datos de la Universidad Católica Argentina, que siempre enrostró el antiperonismo a los gobiernos kirchneristas, la pobreza alcanzará este año el 35%, con cerca del 8% de indigencia. Sin embargo, solo en el primer trimestre del año los pobres ya habían superado el 34% y se estima que el dato estará por encima del 40%, con lo cual la gestión Cambiemos habrá generado más de 4 millones de nuevos pobres.

La inflación interanual saltó del 26,9 registrado en diciembre de 2015, al 55,8% medida a junio de este año, con un acumulado macrista superior al 250%. El dólar recibido a $9,87 pesos, por estos días araña los $59 pesos, contenido por el cepo y apoyado en una tasa crediticia que cada día bate su propio récord y pasó el 86%.

Los servicios públicos registraron subas inauditas, con la electricidad y el gas a la cabeza, destruyendo la vida cotidiana de la población a caballo de las subas acumuladas del 1490 y el 1297 por ciento. La población se endeudó y los compromisos personales saltaron hasta ubicarse entre el 25 y el 47% según ingresos.

El desempleo aumentó 3 puntos porcentuales, desde el 7,1% en el primer trimestre de 2015 al 10,1 por ciento en el mismo período del año en curso, el número más alto en trece años, que trepa mucho más allá si se contabilizasen a los trabajadores precarizados, los subocupados y los desahuciados laborales, producto del cierre de 19.131 empresas entre junio de 2015 y junio de 2019.

Junto a esos números, si se vuelve a mirar hacia los basureros, hacia quienes viven y duermen en la calle o en dirección a las niñas y los niños con hambre, sin haberse producido una guerra de secesión y en una tierra con riquezas y alimentos, el panorama sí empieza a parecer “biafrano”:

• Cinco millones y medio de los niños, niñas y adolescentes del país viven bajo la línea de pobreza, 42% del total. Un 8,6% de ellos se aloja en hogares que no cubren la canasta básica de alimentos, por lo que se encuentran en la indigencia, la expresión más extrema de la pobreza.

• En el último año aumentaron las enfermedades transmitidas por los alimentos, principalmente la gastroenteritis y diarreas, “posiblemente asociadas a las prácticas de búsqueda y recolección de desperdicios en basurales”. Hubo más restricciones en el consumo de alimentos, tanto en su cantidad como en su calidad; las familias “saltean comidas, se suprimen comidas grupales de fin de semana, se cocina una única vez por día, los adultos a veces no comen por dejarle el alimento a los más chicos y cambia la composición de la cena”.

• Se redujo el consumo de alimentos con proteínas de origen animal, sobre todo carne vacuna y lácteos.

• La canasta de alimentos disponible en los hogares depende en gran medida del acceso a bolsones, cajas de alimentos y apoyos alimentarios y a la oferta de los comedores y merenderos comunitarios o a las escuelas y parroquias.

• La provisión de alimentos por parte del Estado resulta “insatisfactoria y de mala calidad nutricional y ese apoyo ha disminuido en cantidad y variedad, lo que se traduce en menos alimentos entregados”.

• Los efectos de la crisis económica no impactan solo en el aspecto nutricional sino que también se muestran en “aumento del malestar psicológico, expresado en problemas de conducta, manifestaciones de ansiedad y déficit de atención en niños y niñas”, con incremento de expresiones de “violencia en adolescentes, cuadros de alcoholismo y depresión”.

• Los profesionales de la salud que trabajan con esa población advirtieron sobre “una fuerte disminución en la capacidad de dar respuestas, debido al recorte en el gasto público y la reducción de personal dispuestos desde el Estado” y advirtieron que están “colapsados por el aumento de la demanda y desprovistos de herramientas de intervención por el recorte en la cantidad de medicamentos, provisión de vacunas gratuitas, mantenimiento de los equipos e instrumental médico”.

• Durante el último año también aumentó la deserción escolar entre los niños, niñas y adolescentes, en especial en la transición entre el nivel primario y secundario, ante “la necesidad de incorporarse lo antes posible al mercado de trabajo”.

Los datos no pertenecen a los equipos de Alberto Fernández y las fuerzas políticas, sociales y gremiales que lo acompañan, forman parte de las conclusiones sobre los “Efectos de la situación económica en la niñez y la adolescencia”, realizada por Unicef en la Argentina.

De todos modos, mientras las Naciones Unidas se preocupan por el tema, el Frente de Todxs tendrá que ocuparse de la búsqueda de soluciones para uno de los peores dramas generados por el gobierno saliente, ese cuyos funcionarios creen que el hambre es una construcción “política”, la emergencia alimentaria “un slogan de campaña” y que ante quienes comen de la basura y escarban en la inmundicia aseguran que no debe reaccionarse como si fuese algo parecido a Biafra.

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