Con tristeza y mucha impotencia me toca escribir estas líneas después de la eliminación injusta de Boca de la Copa Libertadores. Nuevamente cómo acá, el VAR -con otros protagonistas- volvió a interceder para anularle un gol a Boca Juniors. Esta vez el argumento fue una “posición adelantada” que sólo Bascuñán con Ostojich vieron.

Boca Juniors jugó un partido inteligente y con mucho orden generó que Atlético Mineiro no pueda hacer su juego en el Mineirao. El encuentro se fue al entretiempo 0 – 0 con un trámite muy parejo en la primera etapa.

En el segundo tiempo, el conjunto de Miguel Russo fue a buscarlo más y llegó al arco de Everson. El gol anulado después de 8 minutos es una vergüenza como en la ida. Nuevamente los muchachos del escritorio con un monitor perjudicaron a Boca. El VAR lo hizo de nuevo, Conmebol. Weigandt hizo el 1 – 0 pero la regla del milímetro en la pantalla hizo que Ostojich vaya al VAR para chequearlo y anularlo, casi como un guión de ciencia ficción pero fue real.


 

Luego llegaron los penales y allí Boca no acertó en varias ocasiones, lo que terminó en el triunfo de Mineiro que pasó a los cuartos de final gracias al VAR que jugó para ellos en los 180 minutos.

Hay bronca por lo sucedido y lo hecho, hecho está pero los jugadores y el cuerpo técnico tienen que volverse con la frente en alto porque hoy como el martes pasado los despojaron de la Copa: los roVARon.