El boleto de colectivo debería costar $136 si los usuarios afrontaran la totalidad de los costos, sostuvo este martes la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta) a partir del análisis de las tarifas, los subsidios y los costos que enfrenta el sector. El cálculo surge a partir de una evaluación de la situación del parque de 18.500 colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

 

“Actualmente su costo promedio ronda los $13, con lo cual el Estado compensa su valor con $93,8 por pasajero y las empresas absorben la diferencia de $29,2”, detallaron teniendo en cuenta que, si bien la tarifa mínima es de $18, entre los descuentos por la integración tarifaria y los atributos sociales (escolares, veteranos de Malvinas, personal doméstico, entre otros), el pago promedio de los usuarios es cinco pesos menor.

 

Así, a tipo de cambio oficial, hoy los usuarios pagan 13 centavos de dólar, lejos de la tarifa histórica cercana a un dólar, pero también lejos de los 85 centavos de dólar que se abona en San Pablo, lo 98 centavos que se pagan en Santiago de Chile y el dólar con tres centavos que sale el colectivo en Montevideo.

“Lo que nosotros pretendemos es advertir que peligra la renovación de la flota, que se viene envejeciendo desde 2014 porque las empresas deberían poder renovar cada año unos 1850 móviles y desde ese entonces no se llega a esa cifra. Para poder cumplir con la reglamentación vigente y modernizar los colectivos estimamos que van a ser necesarios 600 millones de dólares y a este ritmo eso va a ser imposible. Las tarifas se mantienen congeladas desde marzo de 2019, vamos dos años y medio con las tarifas congeladas, lo que no se ve en ningún otro sector”, explicó a LPO Luciano Fusaro, vicepresidente de Aaeta y gerente de Relaciones Técnico Institucionales del Grupo Metropol.

 

Este congelamiento se tradujo en un crecimiento acelerado de los subsidios al transporte urbano, que si bien quedó por debajo de la actualización por inflación y subestima muchos de los costos de mantenimiento y reposición de las unidades, mostró un fuerte crecimiento desde la última actualización de tarifas en 2019.

Actualmente de los $23.185,9 millones que cuesta cada mes el mantenimiento del sistema de transporte metropolitano, $18.214 millones son reconocidos por el Ministerio de Transporte de la Nación y los $4.971,9 millones restantes los absorben las empresas y los pasajeros.

Tras dos años y medio de congelamiento de las tarifas, hoy los usuarios pagan 13 centavos de dólar en promedio el viaje en colectivo, lejos de la tarifa histórica cercana a un dólar, pero también lejos de los 85 centavos de dólar que se abona en San Pablo

“Buscamos visibilizar las condiciones en la que opera este sistema de transporte que es el cuarto más grande del mundo por la cantidad de unidades que tiene y que no es distinta a lo que sucede en otros sectores cuando los congelamientos se extienden y a la larga empiezan los cortes de luz por falta de mantemiento. Esto no es muy distinto porque, si bien la gente no se da cuenta porque los colectivos siguen en la calle, estamos hablando de falta de inversión y deterioro en el servicio prestado con el agravante de que acá está en juego la seguridad vial. Un tercio de nuestros insumos están dolarizados. Por eso, de sostenerse este nivel de atraso tarifario, no están dadas las condiciones económicas y financieras para la renovación de la flota y queremos dejar en claro y a tiempo que la falta de inversiones lleva a un deterioro progresivo del servicio con impacto en los usuarios. Es como una bomba de tiempo que se va gestando: dos años y medio de tarifa congelada más una facturación mermada. Tenemos la obligación de brindar el servicio al 100% por más que la cantidad de usuarios no haya recuperado el nivel pre-pandemia y estemos 20% abajo en cantidad de pasajeros”, agregó Fusaro.

 

“Las exigencias normativas son las mismas con 20% menos de facturación y los subsidios creciendo menos que la inflación -por ejemplo desde agosto de 2020 no se actualiza en costo de renovación de un 0km en el Ministerio de Transporte-. Esto redundó en el sistema de transporte más barato del planeta. Y hoy no se nota porque las empresas se están comiendo el capital. Pero si autorizan a un cambio normativo, los colectivos van a ser cada vez más viejos. Así nos vamos atrasando también respecto del resto del mundo porque no estamos hablando de cambiar los vehículos por otros a gas o eléctricos que son más caros, sino de que no llegamos a renovar los actuales de gasoil. Y no queremos esperar a que haya una tragedia como la de Once para explicar que el deterioro de la flota tiene consecuencias para los usuarios: desde la demora por más unidades en el taller hasta la seguridad misma”, concluyó.