El panorama desalentador fue adelantado por el Instituto Nacional del Agua en su informe sobre la situación hidrológica. Señalan posibles inconvenientes en el suministro de agua potable.

La bajante extrema del río Paraná continúa su tendencia y julio será el peor mes para la altura de las aguas del río con posibilidades de afectación en la toma de agua de localidades costeras, según indicaron organismos nacionales.

El Instituto Nacional del Agua (INA) advirtió que la falta de precipitaciones estimada para el siguiente mes, acentuará el fenómeno que afecta a toda la región.

En su último informe sobre la situación hidrológica actual, detallaron que “el mes de julio será especialmente crítico, con afectación a todos los usos del recurso hídrico, especialmente la captación de agua fluvial para el consumo urbano”.

El tramo argentino-paraguayo del río presenta un caudal muy inferior al normal desde el año pasado, aunque los niveles mínimos ya han superado los registrados durante el 2020.

En el informe semanal, indicaron que el promedio de la altura del río Paraná en la zona de Corrientes y Barranqueras fue de 40 centímetros, 3,44 metros por debajo del promedio mensual junio de los últimos 25 años.

“La situación general de la cuenca y la perspectiva hidroclimática regional indican que prevalecerá un descenso persistente en las próximas semanas”, detallaron en el documento.

Además, explicaron que “los niveles en esta confluencia con el río Paraguay se ubicarán en valores críticamente bajos, del orden de los mínimos históricos”.

Por su parte, el hidrómetro de la Prefectura Naval Argentina registró ayer 32 centímetros en el puerto correntino, lo que significa un pequeño repunte en la altura de las aguas respecto de los días anteriores, que marcaron una mínima de 28 centímetros. Este pequeño aumento se correspondió con las lluvias registradas durante los últimos días.

Pese a ello, desde el INA aseguraron que la tendencia descendente observada en los niveles va a continuar en las próximas dos semanas, con la probabilidad de llegar a valores cero en la escala, hecho que ya se evidenció en la localidad de Ituzaingó. En las semanas previas, se produjo un descenso de 20 centímetros en el caudal.

Con esta perspectiva, todo el tramo del río Paraná en territorio argentino alcanzaría niveles similares o peores que los registrados en 1944, el año más bajo del río en la historia desde 1884.

En ese momento el río alcanzó a descender un metro por debajo de la escala 0 de medición.