El hermetismo de Apple es conocido. Sin embargo, es usual que antes de la presentación oficial de sus productos conozcamos muchas de sus características. Eso ocurre gracias a las filtraciones que derivan en rumores, por cierto muy requeridos por los fans de la marca de la manzana mordida y por los curiosos en general que pululan en el negocio de los smartphones.

Igual que ocurre en otras compañías, las filtraciones tienen orígenes diversos. En ocasiones provienen de empleados indiscretos que divulgan secretos comerciales, a veces se trata de meras especulaciones infundadas, y en ciertas oportunidades son los propios fabricantes los que dejan que se escape la información para promocionar su producto antes del anuncio formal.

Los iPhone 13, que se espera sean presentados hacia septiembre u octubre, no escapan a esa lógica: en la previa circulan numerosos rumores sobre sus posibles cambios y mejoras.

Como fuere, es sabido que Apple no es amigo de las filtraciones y una nueva movida de la empresa californiana lo demuestra. Según un reporte del sitio Vice, la firma estadounidense intimó a un ciudadano chino que filtró prototipos del iPhone basados en información confidencial. En una comunicación judicial le exige a ese hombre que revele quién es su contacto interno y amenaza con acciones legales.

“Usted ha divulgado sin autorización una gran cantidad de información relacionada con los productos inéditos y rumoreados, lo que ha constituido una infracción deliberada del secreto comercial de Apple (…) A través de nuestra investigación, hemos obtenido evidencia relevante sobre su divulgación no autorizada”, se lee en la presentación de la empresa.

“Su infracción intencional se manifiesta específicamente en la publicación de información no oficial sobre los nuevos productos de Apple a través de plataformas de redes sociales, incluidos, entre otros detalles, el diseño y el rendimiento de estos nuevos productos”, añaden.

La carta fue enviada por Fangda Partners, el estudio de abogados que representa a Apple en China.

Siguiendo el repaso de la fuente mencionada, el mercado de los prototipos (unidades que se diseñan en base a esquemas de fabricación filtrados) está impulsado por empleados de Apple y/o de proveedores como Foxconn, que roban hardware y documentos de diseño de las fábricas, que luego son adquiridos por aquellos que luego desarrollan esos equipos conceptuales.

Un antecedente

En 2018 Apple ya había arremetido contra los que filtran sus productos. Tal como contamos acá, la empresa de Cupertino afirmó que atrapó a 29 personas que filtraron información y que 12 de ellos fueron arrestados. Entre los filtradores hay empleados, contratistas y socios de la cadena de suministro.

El memorándum detalló que los filtradores detectados “enfrentan penas de cárcel y multas masivas por intrusión de redes y robo de secretos comerciales, ambos clasificados como delitos federales”. En ese documento adviertieron a los empleados que los reporteros y los medios de comunicación pueden tratar de hacerse amigos de ellos, pero el costo de una filtración significa perder el trabajo.

Apple también pronosticó complicaciones para los responsables de los denominados leaks. Dijo que una vez que son atrapados haciéndolo, “encontrar empleo en otra empresa puede ser muy difícil”.