El diputado Eduardo “Bali” Bucca oficializó este lunes su renuncia a la presidencia del interbloque federal por haberse presentado como candidato a senador provincial por el Frente de Todos, donde confían en sumar su voto para aprobar leyes pendientes como la reforma del Ministerio Público, que le marca la puerta de salida al procurador Eduardo Casal.

Casal asumió como interino en 2017 pero nunca se fue porque el Senado no tuvo dos tercios para encontrar un reemplazante, por la resistencia de la oposición de turno. La ley, promovida por Cristina Kirchner y sancionada en noviembre en el Senado, permite sustituirlo con la mayoría simple que el Frente de Todos tiene en la Cámara alta.

En Diputaos tuvo dictamen en mayo y el oficialismo negociaba una mayoría para sancionarla pero se quedó a mitad de camino, entre otras cosas porque Bucca prefirió esperar.

“Vivimos un drama sanitario que afecta la vida de los argentinos y argentinas en todas sus dimensiones. No logramos establecer consensos básicos de parámetros sanitarios para la toma de decisiones. ¿Qué reforma del ministerio público fiscal podríamos hacer en estas circunstancias?”, posteó aquella vez, cuando todavía era opositor.

 

Eran días de un rebrote de contagios de Covid 19, circunstancia que no debería ocurrir el 14 de noviembre, fecha de las elecciones generales que renuevan la mitad del recinto desde el 10 de diciembre. Hasta ese día continuará la composición actual y, con Bucca adentro, los operadores del Frente de Todos en la Cámara baja confían en alcanzar una mayoría para la ley del Ministerio Público, que ya tienen dictamen.

El oficialismo llega a 119 votos (debería retornar José Ignacio De Mendiguren y desempatar Sergio Massa), 10 menos que la mayoría. Para esta ley se agregan con seguridad 5 de Unidad federal para el desarrollo (José Luis Ramón, Pablo Ansoloni y los 3 misioneros), pero no acompañará el rionegrino Luis Di Giácomo, sólo porque el ministro de Justicia es su rival local Martín Soria.

En mayo había gestiones para sumar al salteño Andrés Zottos (que integra el interbloque federal pero se va del Congreso en diciembre). También dejará su banca el santacruceño Antonio Carambia, quien hace dupla con el riojano Felipe Álvarez, desde que ambos se fueron de Cambiemos. En mayo, la apuesta del oficialismo era conseguir la ayuda de esta dupla, de Bucca y otras figuras que también empezaron a hacerse a un lado como la neuquina Alma Sapag, quien ya dijo que votará en contra.

El nuevo jefe del interbloque federal será Alejandro “Topo” Rodríguez, quien ganó su banca en la boleta de Lavagna junto a Graciela Camaño. Lo completarán los cordobeses cercanos a Juan Schiaretti y socialistas santafesinos. Randazzo se sumará su gana una banca.

Otro será el clima en noviembre cuando habrá que ver la actitud de algunos diputados después de las elecciones como la tucumana Beatriz Ávila, quien irá a las internas de Cambiemos junto a su marido e intendente de Tucumán Germán Alfaro. Son peronistas y enfrentarán a los radicales.

Con más de la mitad de los diputados que vencen mandato y no renuevan, puede haber otros heridos de Cambiemos con el celular prendido. Y si bien la renovación puede dejar mejor parado al oficialismo en el recinto de diciembre, empezar la nueva etapa con esa conflictiva ley sancionada le puede dar aire al Gobierno para plantear una agenda más empática con los sectores afectados por la pandemia.

Bucca definió su pase al oficialismo en una reunión en la Casa Rosada con Alberto Fernández, a quien conoce bien porque fue su jefe de campaña en 2017, cuando obtuvo su banca en el frente que lideraba el entonces candidato a senador Florencio Randazzo.

Alejandro Rodríguez, nuevo jefe del interbloque federal.

En 2019, el ex intendente de Bolivar fue candidato a gobernador en el frente de Roberto Lavagna, quien trabaja junto a Randazzo y el salteño Juan Manuel Urtubey en una alternativa presidencial para 2023 que tendrá su anclaje parlamentario en el interbloque federal.

Su nuevo presidente será Alejandro “Topo” Rodríguez, quien ganó su banca en la boleta de Lavagna de hace dos años junto a Graciela Camaño. Lo completarán los cordobeses cercanos a Juan Schiaretti que queden (arriesgan 3 de 4) y los socialistas santafesinos (tienen una banca y ponen otra en juego). Randazzo se sumará su alcanza los 3 puntos necesarios en la provincia de Buenos aires para ser diputado.

Bucca estaba invitado a participar pero prefirió alistarse en el Frente de Todos, en una elección que no será sencilla: compite en la séptima sección electoral de la provincia de Buenos Aires, centro del territorio, una zona rural en la que Cambiemos tiene preeminencia, aún más con la candidatura del radical Facundo Manes.

Se eligen 3 senadores y para acceder al reparto hay que pasar el 33,3% de los votos, muy posible para el Frente de Todos si la elección se polariza. Lo secunda en la también diputada nacional lista Liliana Schwindt, de buena relación con Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Si Bucca accediera a una banca y se mudara al gabinete, podría asumir ella. Es una posibilidad.