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Cómo explicarles la guerra a nuestros hijos, según una experta en neuropsicología infantil

La imagen de un niño ucraniano envuelto en lágrimas mientras huye de la invasión de Rusia recorrió el mundo en los últimos días. También la historia, publicada por TN, sobre esa madre que recrea escenas de la película La vida es bella para disimular una guerra que su hija, de 4 años, no está preparada para entender. ¿Cómo afecta la guerra a los más chicos? ¿De qué manera hacer frente a las preguntas?

Carina Castro Fumero es referente a nivel internacional en neuropsicología pediátrica, disciplina que estudia la relación entre el cerebro y el comportamiento humano. Nacida en Costa Rica hace 41 años, reside en Washington, suele brindar conferencias y es autora de tres libros. Además, es madre de tres: dos nenes (uno de 6 años y el otro de 11 meses) y una nena (3 años).

“La guerra criará a una generación de niños proclives a sufrir estrés postraumático”

-¿Su hijo más grande le pregunta por la guerra?

-Sí. Todos los días me pregunta si ya se terminó.

-¿Y qué respuesta le da?

-Que no se terminó y que no sabemos cuándo se va a terminar. Pero le digo que hay adultos encargándose de esa situación, que ellos están seguros y también lo están sus padres y los seres que ellos aman. Trato de dar respuestas que les generen un contexto positivo y seguro.

Una madre y sus dos hijas llegan a Polonia tras escapar de Ucrania. (Foto: AP)
Una madre y sus dos hijas llegan a Polonia tras escapar de Ucrania. (Foto: AP)

Castro Fumero asegura que el conflicto, sumado a más de dos años -hasta hoy- de pandemia, “inevitablemente criará a una generación de niños proclives a padecer situaciones de estrés postraumático”. Está convencida de que las guerras mundiales afectaron la genética de los individuos. Y sostiene que “el impacto de la Segunda todavía lo vemos hoy”.

“A futuro, los niños de todo el mundo, no solamente de Ucrania, van a estar marcados por este estrés postraumático”, afirma.

La neuropsicóloga, que se formó entre la Argentina, Estados Unidos, España y Costa Rica, cree que los chicos están “excesivamente expuestos a la noticia”.

“Llevamos dos años escuchando que la pandemia, que los contagios, que las muertes. Y ahora agregamos la guerra. Es un exceso de información que sus cerebros no están preparados para digerir”.

Cómo explicarles la guerra a nuestros hijos, según una experta en neuropsicología infantil

Qué es el cortisol y cómo actúa en nuestro cerebro

Según la especialista, desde el origen del coronavirus a hoy hubo un aumento en los niveles de cortisol -la principal hormona del estrés- en los niños. “Están expuestos a un estrés tóxico y crónico que va a tener más o menos impacto en su desarrollo”, remarca.

“El cortisol es lo que produce nuestro cerebro cuando estamos ante una señal de alarma. Los músculos se preparan para salir corriendo. La presión cardíaca y la presión arterial aumentan. Un cortisol en exceso puede disparar enfermedades mentales”, explica.

Y retrata: “Si yo digo que viene un toro y que nos va a atacar ahora mismo, salimos corriendo. El problema es que llevamos ese toro detrás nuestro hace más de dos años”.

“Si vemos las últimas investigaciones, crecieron entre un 26% y 28% los trastornos depresivos mayores y trastornos de ansiedad. Y también crecieron los suicidios, fundamentalmente en España”, sostiene Castro Fumero. Y puntualiza: “El exceso de exposición que han tenido los niños a la información se traduce en terrores nocturnos, pesadillas, dificultades en el aprendizaje y la adaptación”.

Cómo explicarles la guerra a nuestros hijos

¿Cómo pueden hacer entonces los padres para regular esa sobrexposición a la información? ¿Qué se le dice a un hijo que pregunta sobre la guerra y sus motivos?

“Es bueno dar respuestas que les brinden seguridad y los ayude a disminuir su ansiedad, estrés y angustia, especialmente a los más chicos”, menciona Castro Fumero.

Y separa: “A chicos más grandes, explicaciones más grandes. En cuanto a preadolescentes o adolescentes, ahí habrá que profundizar más en los porqué. Por qué pelean, por qué hay una guerra. El chico, a esa edad, ya cuenta con una información básica y puede ser una buena oportunidad para difundir principios y valores, remarcar las bases de la tolerancia, el cómo resolver los conflictos de otra forma, ofrecer soluciones distintas”.

Según la experta, “los chicos más grandes a veces quieren arreglar el mundo. Tienen un cerebro más intenso y la dopamina -neurotransmisor también conocido como la “hormona del placer”- a flor de piel. Es una buena etapa para reflexionar juntos, preguntarles qué se les ocurre para solucionarlo”.

Niños ucranianos en un refugio en Kiev. (Foto: AP)
Niños ucranianos en un refugio en Kiev. (Foto: AP)

“Un niño es una persona que está cambiando su genética”

-¿Qué le provocó la imagen del nene ucraniano que llora mientras huye de la guerra?

-Un dolor inmenso, frustración. Mucha impotencia. Y me preocupa el tratamiento que los medios brindan a esa información. Más allá de la viralización de esa escena, sabemos que enganchan más las noticias fatalistas. Me entristece que imágenes como esa no se utilicen con fines más positivos, guiadas a un link donde podamos donar algo, o que se nos brinden posibilidades más reales y accesibles.

Castro Fumero cuenta que su hijo más grande le preguntó cómo ayudar, “y terminamos buscando ropa para hacer una donación. Le dije que si donábamos, por ejemplo, 10 dólares, eso equivalía a comprar tal cosa, que si donábamos 20 equivalía a comprar tal otra; y que hay gente a la que le puede servir cada pequeño aporte que hagamos”.

La experta señala que el cerebro de una persona “termina de desarrollarse entre los 25 y los 30 años”. Y continúa: “Un niño es una persona que está cambiando su genética. En adelante, todo dependerá de lo que haya vivido en sus primeros años. La epigenética (disciplina que estudia las modificaciones en la expresión de genes que no obedecen a una alteración de la secuencia del ADN y que son heredables), en definitiva, determina si vamos a tener enfermedades cardíacas, respiratorias y mentales”.

Según Castro Fumero, nuestro cerebro “no puede distinguir lo real de lo imaginario, el 90% de las cosas que nos preocupan en realidad no ocurren, y son la base de nuestra ansiedad”. Y ejemplifica: “Si estoy frente a un videojuego y el videojuego es agresivo, yo absorbo esa agresividad”.

La llegada de una madre con su hija a Polonia luego de abandonar Ucrania. (Foto: AP)
La llegada de una madre con su hija a Polonia luego de abandonar Ucrania. (Foto: AP)

“Debemos combatir el estrés tóxico que genera la guerra en nuestros hijos”

La especialista en neuropsicología pediátrica, por último, brinda algunos consejos para tratar la exposición de los más chicos a la información en tiempos de guerra. “Regular la cantidad y contenido de información es importante. Ayuda a combatir el estrés tóxico que genera en ellos”, sugiere.

“También debemos regular las palabras y la información de nuestras conversaciones. Aunque parezca que en algún momento están en otra cosa, ellos escuchan todo”, sigue.

Y concluye: “Debemos conocer las necesidades básicas de nuestro cerebro para saber qué necesita. La relación de nuestro cerebro con el intestino, por ejemplo, es muy importante”.

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