Además de sus muchas conquistas en el mundo de la música, Amy Winehouse es recordada por su inigualable estilo: musa de Karl Lagerfeld y Jean Paul Gaultier, que se inspiraron en sus lookspara algunos de sus desfiles, los voluminosos peinados “beehive o colmena”, su estilo pin-up girl y el famoso delineado marcaron a toda una generación. A diez años de su muerte, su recuerdo sigue inspirando e imponiendo tendencia.

Cualquiera que haya visto una fotografía o video de la cantante inglesa la recuerda por su predilección por el negro y su estilo rockabilly, en el que se destacaban numerosos tatuajes. Sin embargo, la artista era dueña de una gran capacidad de innovación y a sus looks góticos sumaba toques de color, como el celeste y el amarillo, al igual que estampas escocesas y a lunares.

El peinado voluminoso, el delineado grueso y los tatuajes marcaron su estilo. (Foto: REUTERS).Por: REUTERS

Los escotes pronunciados eran otro de sus sellos, que muchas veces dejaban ver ropa interior de encaje. Entre sus prenda fetiches se encontraban las polleras voluminosas, los tops, los corsets y los mini vestidos, a los que muchas veces sumaba un cinturón ancho para acentuar su figura.

La artista era fanática de los escotes que dejaban ver la ropa interior. (Foto: AFP)

El rojo era otro de sus tonos favoritos, que a menudo llevaba en los labios y en las uñas, largas y puntiagudas. Entre sus accesorios preferidos estaban los piercings, que alimentaban su espíritu de “chica rebelde”, así como los pañuelos, los moños y las flores en la cabeza, que hacían que cada uno de sus looks fuera único e irrepetible. Las cejas definidas y arqueadas eran otra particularidad típica del estilo vintage característico de Camden Town, el barrio gótico y punk de Londres donde vivía.

Su estilo gótico inspiró a toda una generación. (Foto: REUTERS).

Su inclinación por el mundo de la moda y su excéntrico estilo, que incluía también reminiscencias de los años cincuenta, la llevaron a ser tapa de Vogue en su edición sobre peinados. Es que la cantante se convirtió en una verdadera exponente del beehive, un peinado que recibe su nombre por la similitud con una colmena y consiste en fijar una masa de cabello sobre el cráneo con distintos productos como acondicionadores y sprays y tiene su origen en el bouffant, un peinado de voluminoso de los años 50.

El icónico peinado la acompañaba en todas las presentaciones en vivo y eventos. (Foto: AP).

Tal es la influencia de la cantante en el mundo de la moda que sus posesiones despiertan el interés de los coleccionistas y los fanáticos. En 2011, La Fundación Museo de la Moda de Chile compró por 43.200 libras el vestido de chifón y lunares rojos que llevaba Amy Winehouse en la portada de su álbum Back to Black.

El vestido a lunares que adquirió el Museo de la Moda de Chile. (Foto: Instagram/@ dannyromanelloo).

En mayo de este año, su familia anunció que subastaría parte del vestuario que la acompañó durante sus conciertos y que lo recaudado sería donado a la Fundación Amy Winehouse, que se encarga de ayudar a jóvenes sin posibilidades económicas y que dirigen los padres de la artista, Mitch y Janis. Entre sus posesiones más importantes se encuentran el bolso de cuero con forma de corazón que la artista lució en la entrega de los Brit Awards en el año 2007 y el vestido que lució en su última actuación en Belgrado, Serbia.