Las expectativas de devaluación implícitas en los contratos futuros de dólar contra peso se dispararon en la última semana como resultado de la imposición de trabas a la operación con dólares financieros. Las tasas de los contratos, que marcan cuál es la previsión de dólar oficial en los meses por venir, saltaron casi 10 puntos desde que al Comisión Nacional de Valores (CNV) y el Banco Central limitaron las compras de dólar MEP y dólar contado con liquidación a no más de USD 35.000 dólares semanales.

Los contratos futuros de dólar contra peso argentino con vencimiento en marzo próximo que se operan en Rofex muestran tasas implícitas anuales del 51,5% al promediar la semana financiera. El repunte se dió en todos los vencimientos: las implícitas pasaron del rango del 26% al 44% al rango de 31% al 52% para los meses julio 2021 a abril 2022. Las tasas de los futuros tienden a alinearse con las expectativas de suba del dólar mayorista oficial, que es con el que se compensan los contratos.

Ese mayor rendimiento esperado, explican operadores y analistas, muestra que los inversores se preparan para cubrirse contra un movimiento más acelerado del dólar oficial luego de las elecciones de este año. El movimiento no llama la atención tanto por su magnitud sino por el cambio de tendencia: a fuerza de estabilidad en los tipos de cambio paralelos e intervenciones en la curva de futuros, el Banco Central había logrado domar esos temores al punto de poder darse el lujo de abandonar casi por completo ese mercado.

El 12 de julio pasado comenzó a regir la resolución 895 de la CNV, que estableció un límite de 50.000 nominales para la operación con bonos ley local y otros 50.000 nominales para la operación con títulos regidos por tribunales del exterior. En los hechos, según operadores, esto limita a entre USD 30.000 y USD 35.000 los dólares que se pueden comprar a través de operatorias como el dólar MEP o el contado con liquidación. Además, el ente regulador del mercado le puso 2 días de tenencia obligatoria -parking- a las operaciones con dólar cable (el giro de divisas fuera del país a través del mercado de bonos). Dos días después los contratos futuros empezaron a reaccionar.

Las medidas de la entidad conducida por Adrián Cosentino no surgieron de la nada. Respondieron a semanas de batalla entre el Banco Central y el mercado. El primero usa sus reservas para mantener a raya a los dólares financieros mientras que los operadores del mercado habían empezado a mostrar una renovada sed por divisas. Como resultado, la venta de divisas de la autoridad monetaria en el mercado de bonos se aceleró y la decisión oficial fue frenar la sangría.

Pero aunque la calma no era total, los nuevos límites a la operación terminaron de despertar al avispero. Así como el dólar libre llegó a su máximo de 2021, cotiza hoy a $183 por unidad, los distintos mercados sintieron el efecto del endurecimiento de los controles cambiarios. Incluso en la plaza cambiaria oficial.

“El problema de las nuevas restricciones es que volvieron a poner al dólar en el centro de la escena en un momento en que eso era evitable. Las mayores normativas al dólar contado con liquidación terminaron trasladando le presión desde la variante oficial del contado con liquidación (con el bono Bonar 30), a las variantes alternativas (Global 30, SENEBI, ADRs y CEDEARs), e incluso aumentándolas”, dijo Tomás Ruiz Palacios, estratega de Cohen.

“Con la corrida de octubre del año pasado quedó en claro que las disparadas de las dólares financieros y alternativos son muy dañinas para las expectativas de la economía e incluso repercuten en mayor inflación. Es natural que ahora que las variantes alternativas del dólar contado con liquidación están incrementándose, el mercado esté más preocupado sobre si el gobierno podrá mantener el ritmo devaluatorio actual”, agregó.

Con todo, el fin de la calma en el mercado de futuros por ahora no es más que una señal. El Banco Central supo tener que salir a operar en el mercado de futuros para calmar expectativas después de la corrida en los dólares paralelos que llevó al libre a $195 en octubre pasado, llegando a acumular unos USD 5.600 millones en posiciones vendidas que buscaban aplacar al mercado.

Pero desde entonces, estabilizada la brecha, la entidad conducida por Miguel Pesce fue reduciendo sus intervenciones hasta casi no tener una posición vendida en futuros de dólar. Por lo tanto, tiene margen de sobra para salir a vender en caso de ser necesario.

“El Banco Central tiene posición cero en futuros. Eso quiere decir que puede operar millones de contratos”, comentó Javier Marcus de Southern Trust.

“Hay calma. Algo más de tasa en los contratos lejanos, lo que da oportunidades para hacer tasa en pesos arriba de otros instrumentos de tasa fija”, agregó.