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ECONOMÍA

Argentina y sus acreedores ingresaron a un terreno inédito de discusión legal

A las discusiones para alcanzar un entendimiento económico respecto a la quita, ahora se sumó la interpretación legal de las normas vigentes en materias de reestructuraciones a partir de exigencias presentadas por los acreedores.

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Las negociaciones por la deuda ubicaron al caso argentino en un terreno inédito en el plano de las finanzas mundiales, ya que a las discusiones para alcanzar un entendimiento económico respecto a la quita –en la que existiría un acercamiento importante- ahora se sumó la interpretación legal de las normas vigentes en materias de reestructuraciones a partir de exigencias presentadas por los acreedores.

La distancia legal entre las partes, reconocida por el ministro de Economía, Martín Guzmán, esta semana, puede tener fuertes connotaciones para las futuras reestructuraciones de deuda de los países, en el contexto de la pandemia de coronavirus y sus efectos económicos.

Guzmán acusó en varias oportunidades al grupo Ad Hoc, entre los que se encuentran los fondos Blacrock y Ashmore, de exigir “términos legales que son imposibles de cumplir” para la Argentina.

No estamos buscando innovaciones en este momento, solo queremos resolver”

MARTÍN GUZMÁN

Al hablar en un encuentro organizado por el Council of the Americas, el ministro dijo que la propuesta del país toma como eje las cláusulas de mayorías para facilitar un acuerdo que fueron promovidas por el G20 y el FMI.

“No estamos buscando innovaciones en este momento, solo queremos resolver” la crisis de la deuda, subrayó Guzmán.

El planteo de ese grupo se centra en que la cláusula de mayoría -que determina el porcentaje necesario que requiere un proceso de reestructuración para ser aceptado por los bonistas- se rija en base a los términos existentes en los bonos emitidos en el canje de 2005, que tiene un umbral más alto que los fijados a partir de 2016, tras las discusiones desatadas en los años previos en contra del accionar de los fondos buitres.

Guzmán acusó a los acreedores de querer obligar al país a “volver en el tiempo”, en materia de “los progresos de los últimos años en las CAC (cláusulas de mayoría) avalado por el G20 y el FMI es algo que la Argentina no puede hacer”.

Vale la aclaración que la aplicación de las CAC fue resultado de negociaciones de los últimos años entre los países centrales y los grandes bancos y fondos acreedores, que aceptaron ceder su posición incorporando cláusulas de mayorías en los contratos de los bonos, para no entorpecer operaciones de deuda y evitar bloqueos de minorías a la operación propuesta por el país deudor.

Las CAC de “primera generación” fueron utilizadas por Argentina en 2005 y 2010, y luego, tras la crisis mundial del 2009 y el caso griego surgieron las cláusulas de segunda generación, más flexibles en favor del deudor, que también tomó el país para sus emisiones a partir del 2016.

Hoy se calcula que un 50% de las emisiones de deuda de emergentes utilizan las CAC mejoradas, que comenzaron a aplicarse desde el 2015.

Los mensajes de Guzmán tuvieron el doble objetivo, por un lado plantarse en la negociación con los acreedores que pretenden ir contra la corriente internacional en favor de sus intereses y, por otro, tranquilizar a la comunidad internacional que interpreta que la Argentina, a la luz de la oferta, estaría utilizando a su favor un vacío legal.

Mark Solber, uno de los ideólogos de la CAC y ex funcionario del Tesoro de EEUU, fue uno de los primeros que analizó el tema en una publicación del influyente think tank “OMFIF”, donde puso reparos a las intenciones eventuales de la estrategia argentina.

Argentina y sus acreedores deberían apegarse a este estándar”

MARK SOLBER

Inmediatamente después al pronunciamiento del FMI sobre la oferta argentina, que argumentó que era consistente con el criterio de sustentabilidad, Solber advirtió que la actitud de los negociadores podría “socavar el importante logro” de las CAC mejoradas para posibilitar un acuerdo, en un mundo donde no existe un sistema que regule la quiebra de países.

Dijo que en cualquier acuerdo de buena fe al que se llegue, las partes deberían usar las Cláusulas de Acción Colectiva Mejoradas y que “Argentina y sus acreedores deberían apegarse a este estándar”.

El ex funcionario estadounidense exhortó además al FMI y al G20 a movilizarse al respecto, ya que “necesitan hablar públicamente, reafirmando con fuerza su respaldo a los CAC mejorados”.

Hasta el momento, el FMI se pronunció solo sobre la oferta económica.

En los encuentros en los que participó durante la última semana, Guzmán buscó aclarar que si bien las negociaciones están en un terreno de “virginidad”, la intención argentina es aferrarse al sistema del G20 en lo que respecta a las cláusulas de acción mejoradas.

El estado “virgen” que planteó Guzmán tendría que ver con la innovación que puso sobre la mesa el gobierno argentino cuando presentó la oferta a la SEC el pasado 21 de abril, cuando incorporó en la letra chica una cláusula de reasignación de grupos de los acreedores que podría ser concretado ex-post de la oferta, para eventualmente reabrir un nuevo canje en el futuro y tener la posibilidad de volver a juntar mayorías en función de sus intereses de alcanzar la maximización de su estrategia, en favor de un acuerdo.

Los acreedores se pronunciaron en contra y bautizaron la estrategia despectivamente como PACMAN, en alusión al juego virtual.

Este grupo de bonistas contraofertó con una serie de requisitos legales también “novedosos”, que se concentra en ocho puntos controversiales.

Entre ellos piden volver a las viejas CAC aplicadas en el canje del 2005, más beneficiosa para los acreedores.

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ECONOMÍA

Tras el acuerdo con los bonistas, Martín Guzmán prepara la enmienda a la oferta y espera una alta adhesión

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Tras el acuerdo alcanzado, de palabra, esta madrugada con los tres comités de acreedores, el Gobierno comenzó a trabajar en la modificación de la propuesta para presentar a la Securities & Exchange Commission (SEC) en las próximas horas. Una vez formalizada la enmienda, los bonistas tendrán tiempo hasta el 24 de agosto para adherir y el intercambio de los títulos se producirá el 4 de septiembre, tal como estaba previsto en la oferta vigente.

El Gobierno incorporará en el nuevo prospecto los cambios acordados con los bonistas, que no sólo mejoran en un punto el valor económico de la oferta -lo eleva de los USD 53,8 a USD 54,8 por cada USD 100 nominales-, sino que le introducen las modificaciones legales que los fondos tanto venían reclamando. “Seguimos trabajando en la formalización de este acuerdo, pero queremos ver finalmente los documentos”, dijeron desde uno de los comités de bonistas. Desde la cartera económica, en tanto, afirmaron que “ahora hay que trabajar contrarreloj para hacer realidad lo que se negoció hasta la madrugada de anoche”.

“La Argentina ajustará algunas de las fechas de pago contempladas para los nuevos bonos establecidas en su Invitación del 6 de julio (“la Invitación”), sin aumentar el monto total de los pagos de capital o los pagos de interés que Argentina se compromete a realizar y mejorando al mismo tiempo el valor de la propuesta para la comunidad acreedora”, dice el comunicado enviado por el Ministerio de Economía.

Básicamente, el mayor valor presente neto de la oferta está dado por el adelantamiento de plazos. Concretamente, el comunicado de prensa especificó que:

– Las fechas de pago sobre los nuevos bonos serán el 9 de enero y el 9 de julio en lugar del 4 de marzo y el 4 de septiembre.

– Los nuevos bonos a ser emitidos como compensación por intereses devengados y compensación por consentimiento adicional comenzarán a amortizar en enero de 2025 y vencerán en julio de 2029.

El equipo que lidera Martín Guzmán trabaja en la formalización de la nueva ofertaEl equipo que lidera Martín Guzmán trabaja en la formalización de la nueva oferta

– Los nuevos bonos 2030 en dólares y en euros comenzarán a amortizar en julio de 2024 y vencerán en julio de 2030, donde la primera cuota tendrá un monto equivalente a la mitad de cada cuota restante.

– Los nuevos bonos 2038 en dólares y en euros a ser emitidos como contraprestación por los bonos de descuento existentes comenzarán a amortizar en Julio de 2027 y vencerán en enero de 2038.

Además, también el Gobierno aceptó incluir cambios en los contratos para satisfacer los pedidos de los bonistas respecto de la cláusula de reasignación y el Pacman. “La Argentina, sujeto a la oportunidad en que se evidencie su apoyo por parte de la comunidad internacional en sentido general, ajustará ciertos aspectos de las cláusulas de acción colectiva en los documentos de los nuevos bonos para abordar las propuestas presentadas por los miembros de la comunidad acreedora, las cuales buscan fortalecer la eficacia del marco contractual como base para la resolución de las reestructuraciones de deuda soberana”, dice el texto.

Fuentes oficiales afirmaron que se avanzará en la misma línea que adoptó Ecuador en su reestructuración, que estableció, para la reasignación, que los acreedores tengan cinco días, luego de conocidos los resultados de la votación, para decidir si quieren continuar o no en la operación. Además, se autolimina en la aplicación del Pacman por 36 meses luego de efectivizado el canje. Ello quiere decir que el Gobierno no podrá hacer una oferta mejorada en ese plazo para intentar arrastrar a los holdouts que quedaron del primer canje.

Larry Fink, CEO de BlackRock (REUTERS/Lucas Jackson)Larry Fink, CEO de BlackRock (REUTERS/Lucas Jackson)

El equipo económico y los abogados de la Argentina, del estudio Cleary Gottlieb, trabajarán durante toda la semana para plasmar por escrito todos los puntos acordados, tras una dura negociación que comenzó a destrabarse el sábado por la noche. Ese día, asesores legales de algunos fondos intervinieron para acercarle al Gobierno una nueva contrapropuesta, mientras que el ministro Guzmán ya estaba avanzando en negociaciones con representantes de Blackrock. Esa nueva alternativa tuvo idas y vueltas entre el domingo y el lunes hasta que finalmente ayer a la madrugada hubo fumata blanca. El mercado lo anticipó durante todo el día.

Si los documentos reflejan lo acordado, el Gobierno espera no sólo poder llegar a los umbrales mínimos necesarios para poder dar por válido el canje, sino que puedan dispararse las cláusulas de acción colectiva para arrastrar a todos los acreedores. Para ello, requiere obtener el 66,6% de todos los bonos elegibles o el 50% de cada uno de los indentures (de los bonos M y de los K).

Según trascendió, la oferta vigente, que en principio cerraba hoy, había logrado una adhesión menor al 30 por ciento, pero si los números que presentaron los comités de acreedores la semana pasada en un comunicado son ciertos, sólo con los miembros de esos grupos y otros fondos que los apoyan, poseen el 51% de los títulos emitidos durante el gobierno de Mauricio Macri (globales) y el 60% de los bonos de los canjes 2005 y 2010. Además, esperan en el Gobierno, si los grandes fondos ingresan, luego arrastrarán al resto.

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ECONOMÍA

Cómo impactará el acuerdo de la deuda en el bolsillo de los argentinos: precios, inflación, consumo y reactivación económica

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Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street vuelan, los bonos soberanos saltaron hasta 10% mientras empresas, analistas y políticos de distintos bandos celebran que luego de 8 meses de negociaciones el Gobierno argentino logró reestructurar su deuda extranjera de una forma consensuada con los acreedores.

Pero más allá de las celebraciones y las ganancias que puedan anotar los inversores, la pregunta es qué cambia para el ciudadano de a pie después de más de dos años de recesión e inestabilidad económica, agravados hoy para la pandemia. Los economistas consultados coinciden en señalar una variable como la principal: el dólar, ya que aunque no esperan que desaparezcan las presiones cambiarias el menos sí que se reduzcan. De la mano de ello, también menores presiones inflacionarias, algo de impulso marginal a la actividad y, ya más intangible, un poco de confianza.

Detrás de la reducción de casi USD 35.000 millones en pagos de deuda futuros que consigue el Tesoro nacional como resultado del acuerdo, los activos financieros argentinos son los primeros en sentir el resultado del muy extenso período de negociaciones. Pero, según especialistas, más allá de que esas sean las expresiones más visibles el acuerdo afecta también la economía de a pie. Primero y principal, en las calles de la City donde el mercado paralelo del dólar es hoy el reflejo de todas las tensiones económicas.

Para Federico Furiase, el hecho de despejar la interrogante respecto a si la Argentina podría conseguir un alivio para su deuda ante vencimientos que aparecían como muy difíciles de enfrentar en el corto plazo suma, más que nada, en forma de alivio a la presión para los dólares paralelos. Y, gracias a una relativa calma cambiaria, la posibilidad de moderar los temores inflacionarios.

El acuerdo le saca presión a la brecha y por lo tanto acota el riesgos de una aceleración inflacionaria. Además le da potencia al mercado de pesos local y eso hace que el Gobierno se pueda financiar localmente y aflojar algo la emisión”, dijo el economista y director de EcoGo.

“Si bien el soberano no va a acceder al mercado de capitales en el corto plazo, si lo van a poder hacer empresas y provincias, Y todo eso potencia la recuperación pospandemia porque el arrastre estadístico que deja la caída de 2020 es muy fuerte y porque existe mucha capacidad ociosa”, agregó Furiase.

El foco en las presiones cambiarias también es el principal para Matías Rajnerman, economista de Ecolatina.

Tiene un impacto positivo en el mercado cambiario, intermedio en la inflación y tibio en la actividad, sobre todo pensando en el corto plazo. Lo más probable es que en los próximos días reduzca las presiones sobre el dólar, sobre todo el paralelo, el contado con liquidación y el dólar MEP”, resumió Rajnerman

“Lo más probable es que reduzca las presiones porque concretamente se espera que el peso se devalúe menos en el mediano plazo. El oficial debería continuar subiendo, con lo cual es probable que la brecha se atenúe, y con eso cae un poco el incentivo a subfacturar exportaciones y sobrefacturar exportaciones, algo que se había acentuado. Eso va a tener un impacto en el mercado oficial y se va a transmitir de alguna manera en la inflación”, agregó Rajnerman.

Si el acuerdo de deuda reduce las presiones cambiarias, eso puede moderar también expectativas de inflaciónSi el acuerdo de deuda reduce las presiones cambiarias, eso puede moderar también expectativas de inflación

Sin embargo, para el analista el acuerdo de deuda tiene muy poco para ofrecer en materia de crecimiento económico ya que la principal variable en ese rubro hoy por hoy es el de la pandemia de coronavirus COVID-19. A lo sumo, el acuerdo permite eludir una caída aún más profunda.

Para pensar en que la economía crezca o deje de caer, lo primero que tiene que pasar es la pandemia. Con acuerdo de deuda, sin vacuna o sin superar la crisis sanitaria, no hay mucho que hacer. Pero asumamos que eso pasa y que efectivamente se supera el coronavirus, el impacto en la actividad va a estar atenuado porque las variables vienen muy deprimidas, pero sobre todo porque si bien esto baja mucho el riesgo y la incertidumbre, ninguno de los dos desaparecieron. El impacto más positivo es el contrafáctico. Si se alargaba el default, la economía real iba a estar mucho peor. Hubiera sido muy negativo sobre la inversión y sobre el consumo”, concluyó el economista de Ecolatina.

Para Agustín D’Atellis, titular de AD Consultores, el efecto del acuerdo de deuda no va a ser tan perceptible. Más allá del alivio cambiario, mucho queda por hacer en materia de un acuerdo con el FMI y la implementación de políticas que impulsen la actividad.

“El resumen de esto es que es un paso muy importante que es una condición necesaria pero no suficiente. Te relaja mucho el panorama financiero de acá en adelante. Te ordena mucho porque saca a la Argentina del default que genera toda una serie de problemas no sólo de acceso al crédito de la Nación, sino que te impide la posibilidad de refinanciar crédito de las provincias, de los privados, te frena desembolsos de algunos compromisos de inversión que ya estaban comprometidos. Esto te despeja todas esas cuestiones”, comentó el economista.

Desde el punto de vista de las expectativas te saca el panorama trágico, lo que te quita presión sobre la brecha lo que por sí mismo te reduce expectativas de inflación. Ahora, impacto sobre la economía real, ahora te tenés que poner a laburar. Algún impacto por el lado de expectativas te puede generar en consumo, en construcción quizás. Ahora viene el gran desafío va a ser el programa económico con el FMI, al fondo no le interesa tanto la pata financiera como el programa económico. Ahí la Argentina va a tener que plantarse y lograr algo positivo, que sería histórico. Y ahí empiezan las políticas destinadas a reactivar”, agregó D’Atellis.

“En el mejor de los casos permite algunas inversiones que pueden generar empleo, pero esto dependerá también de otras políticas”, concluyó.

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ECONOMÍA

Le pagarán un bono de $3.000 a quienes no cobraron el IFE

Lo anunció el ministro de Desarollo Social, Daniel Arroyo, quién recordó que este adicional comenzará a pagarse esta semana. Quiénes accederán

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El ministro Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, anunció un pago de $3.000 como refuerzo para 345 mil personas que forman parte del programa Potenciar Trabajo y no percibieron el bono de 10000 pesos del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que fue otorgado por el Gobierno a los sectores más vulnerables ante la pandemia del coronavirus (Covid-19).

Entonces, dicho bono que fue abonado durante abril y junio, tendrá su tercer pago a partir de 3 de agosto.

“Nuestro objetivo es sostener los ingresos de las familias en el contexto difícil que genera la pandemia del COVID-19”, sostuvo Arroyo.

“Nuestro objetivo es sostener los ingresos de las familias en el contexto difícil”, sostuvo Arroyo.

¿Quiénes acceden al bono de $3.000?

Beneficiarios del programa Potenciar Trabajo, que reúne a los programas Hacemos Futuro y el Salario Social Complementario, y busca avanzar en la conversión de planes sociales para poner el foco en la empleabilidad y las propuestas productivas, con el objetivo de promover inclusión social y mejorar los ingresos.

– Incluye a mujeres y hombres mayores de 18 y menores de 65 años.

– Que no hayan cobrado el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

Se busca dar asistencia a sectores que se están quedando sin ingresos

Se busca dar asistencia a sectores que se están quedando sin ingresos

¿Cómo y cuándo se depositará?

A partir de este lunes 3 de agosto. De acuerdo a las horas y el trabajo que tenga cada beneficiario es la asignación que se le otorga, entre $8.500 o $16.875.

Además, se sumará en agosto el refuezo entregado por el ministerio de Desarrollo, de $3.000.

Cabe aclarar que dicho beneficio excluye a todos aquellos que hayan cobrado el  IFE, será para un total de 345 mil personas.

El programa Potenciar Trabajo, recordó el ministerio en un comunicado, reúne a los programas Hacemos Futuro y el Salario Social Complementario y busca avanzar en la conversión de planes sociales para poner el foco en la empleabilidad y las propuestas productivas. Esos programas tienen como objetivo promover la inclusión social y mejorar los ingresos, e incluye a mayores de 18 y menores de 65 años. Asimismo, prevé un salario social complementario para los titulares individuales y créditos ministeriales a unidades de gestión, conformadas por las provincias.

“Representa un reconocimiento a quienes están trabajando en comedores y merenderos de todo el país y forman parte del programa Potenciar Trabajo”, sostuvo.

El ministro reseñó que su gestión arrancó “con la Tarjeta Alimentar una semana después de haber asumido” y apuntó que siete meses después de eso su cartera logró “todo un mecanismo de apoyo a lo que tiene que ver con la situación crítica, la situación social.”

“Antes del inicio de la pandemia eran 5 mil millones de pesos por mes la asistencia alimentaria y ahora son 14 mil millones. Ha habido una decisión de volcar recursos y de empezar por los últimos. Y también, lo que siempre hemos planteado que es la Argentina se reconstruye de abajo hacia arriba”, enfatizó.

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