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ECONOMÍA

La actividad económica se cayó o la empujaron?

Las economías sufren accidentes propios de funcionamiento. Pero si las estructuras están preparadas, si son sólidas y sanas, la recuperación, en general, es de bajo costo y es rápida

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Hay una enorme y legítima preocupación por la situación económica y social. Desde hace largo tiempo. Si se mira para atrás sólo se divisan escombros: lo que hubo ya no está. Nostalgia. Cuando se está en decadencia, que es el caso argentino desde hace mucho, todo tiempo pasado fue mejor: esa es la definición más sencilla. Las cifras -todas- lo dicen de manera irrefutable.

No hay prácticamente nada que se esté haciendo mejor que antes. En esto hay consenso. El disenso, lo que nos divide, está en la fecha que se le pone como inicio del desplome. Lo que naturalmente implica otorgar la responsabilidad de la debacle a las concepciones del modelo económico y social a partir del cual las cosas cambian, según la visión de cada uno, para mal.

El disenso, lo que nos divide, está en la fecha que se le pone como inicio del desplome

Para unos el derrumbe, el quiebre, lo produce la construcción del Estado de Bienestar que acompañó a la Industrialización por sustitución de importaciones (1930/45). Sin duda este grupo tiene ideas claras sobre el pasado. Para ellos el abandono definitivo de la línea de progreso tiene fecha. Son los que hablan de 70 o 100 años de caída. No hay números globales que lo fundamenten: pero es un lugar que se ha hecho común.

Quienes sostienen esa opinión son los que proponen una Argentina especializada en la explotación y exportación de sus recursos naturales. Nada de diversificación ni nuevos haceres que no sean los que prodiga la madre naturaleza. Nada debemos hacer sino dejar que se manifiesten las fuerzas del mercado. Reivindican el progreso de los 100 años anteriores al Estado de Bienestar, progreso que por cierto existió, y nos proponen el retorno a la especialización en recursos naturales.

La industria terminal automotriz nació inspirada en la sustitución de importaciones (EFE) La industria terminal automotriz nació inspirada en la sustitución de importaciones (EFE)

Para otros, que también tienen las ideas claras y las cifras a favor, la debacle se produce justamente como consecuencia no de la instalación de ese modelo del Estado de Bienestar y la Industrialización, sino como consecuencia del abandono.

Nadie duda en las cifras de los 30 gloriosos (1945/1974) que fueron los 30 años de mayor crecimiento por habitante si es que se miran los datos y se deja de lado los colores del cristal que se niegan a los números. El abandono del modelo de Bienestar, basado en la incorporación de políticas activas para la industrialización, se llevó a cabo sistemáticamente desde hace 46 años.

Una nueva etapa, muy corta

Se montó en su reemplazo el endeudamiento externo, la liquidación de los bienes públicos, se aprovechó el viento de cola para el consumo y no para la inversión productiva, y se comparte el discurso del futuro que promete Vaca Muerta, el litio y el turismo.

Durante este período de abandono material y conceptual, del modelo de Bienestar e industrialización -que incluye a todos los gobiernos desde la Dictadura hasta hoy, en los hechos y más allá de las palabras- el PBI por habitante ha crecido a un ritmo de 0,2% anual acumulativo y el nivel de 2020 será igual al del último año previo al comienzo de la decadencia (1974). En esto están todos de acuerdo: los números. Lo que pasó -cualquiera sea la razón que se le asigne- fue un desastre, un derrumbe, un derrape, un despropósito.

El PBI por habitante ha crecido a un ritmo de 0,2% anual acumulativo y el nivel de 2020 será igual al del último año previo al comienzo de la decadencia (1974)

La reiteración de la “d” tiene que ver con que el rechazo al modelo de los gloriosos 30 se instaló al amparo de las 3 “D” que propuso Roberto Alemann durante la Dictadura: desestización, desregulación, desinflación.

La lógica -aunque para algunos será una paradoja- es que desde entonces el tamaño del Estado se duplicó en términos del PBI, la tasa de inflación promedio fue varias veces mayor al promedio de toda la historia anterior y además hubo dos hiperinflaciones; y no es fácil determinar qué regulaciones “malas” se eliminaron pero sí que se incorporaron, con todos los programas fracasados con el FMI, una gran cantidad de “condicionalidades” que son “regulaciones” impuestas al deudor ya que, en ese período, hubo dos default declarados y hoy se está en el límite del tercero. Cabe aclarar que este contexto es imprescindible para hablar del presente y de lo que vendrá.

Todos los programas del FMI fracasaron, una gran cantidad de “condicionalidades” que son “regulaciones” impuestas al deudor ya que, en ese período, hubo dos default declarados y hoy se está en el límite del tercero (Reuters)Todos los programas del FMI fracasaron, una gran cantidad de “condicionalidades” que son “regulaciones” impuestas al deudor ya que, en ese período, hubo dos default declarados y hoy se está en el límite del tercero (Reuters)

Hoy domina -inesperadamente- la pandemia y la política pública de protección que es la cuarentena. Nunca antes hubo nada comparable y esto -los argentinos y los gobiernos – lo han hecho bien si es que se mide por el número de muertes y contagios. Pero la esencia de esa decisión acertada es que es transitoria: en el mejor de los casos su éxito es volver donde se estaba.

Antes se estaba en un pozo. Un pozo que la cuarentena profundizó y del que se debe salir, primero, para poder intentar salir del otro pozo, el de la decadencia previa. En estas circunstancias, además de lo grave del pozo pandémico y del pozo previo, es que en el mundo se hace noche.

Antes se estaba en un pozo. Un pozo que la cuarentena profundizó y del que se debe salir, primero, para poder intentar salir del otro pozo, el de la decadencia previa

También en el planeta la pandemia del COVID-19 es un flagelo para una economía que arrastraba problemas. Los pronósticos sobre lo que habrá de pasar en los próximos meses a nivel mundial no son alentadores. No hay afuera un mundo ávido de compras sino más bien de todo lo contrario. Nada que se imagine que pueda traccionarnos: no hay motores por allí. No los hay cerca. No los hay lejos. Nada del viento de cola de principios de Siglo.

Tampoco hay nada material que avale los discursos de la unidad de la región como escenario de la prosperidad económica colectiva por donde colar una energía movilizadora. No. Estamos aquí y la primera relación con el afuera es resolver el default. Nada es sustentable (mantenerse donde se está) con cesación de pagos.

En este marco, el derrumbe de abril (26,4%) es la crónica de una caída anunciada. Fue la inevitable consecuencia de una medida de protección frente a la pandemia. La caída no fue un “fenómeno económico” sino la consecuencia de un cierre obligado. Igual a la que sobrevenga hasta julio más las derivaciones “del efecto dominó” de ese cierre obligado.

Distinción que no es banal

A la economía la empujaron y rodó a mucha velocidad. Fue la decisión política frente a una pandemia sin vacuna ni tratamiento oficial. Los tratamientos que utilizan los heterodoxos en todo el mundo, aquí no logran audiencia oficial ni para descalificarlos. Es otro tema.

Frente a la caída, los titulares deberían haber explicitado que el empujón o el cierre compulsivo, fue el que redujo el nivel de actividad económica y que, en la rodada, llevó para abajo otro tanto por ciento. La distinción, entre caída autónoma y empujón deliberado, no es banal desde el punto de vista de los que hacen y los que comentan la política económica. En un caso, simplemente ocurrió. En el otro, fue decidido. En el segundo, el empujón, y en el mismo momento cabe la decisión de compensar o amortiguar.

La distinción, entre caída autónoma y empujón deliberado, no es banal desde el punto de vista de los que hacen y los que comentan la política económica. En un caso, simplemente ocurrió. En el otro, fue decidido. En el primer caso la acción es en dos actos: el fenómeno y la acción reparadora posterior

La gestión económica debe ser juzgada, no por el empujón (decisión sanitaria) sino por la compensación que en el mismo momento de empujar debió haber sido tomada. Cuando se tomó la decisión del empujón se sabía de la caída. Un estado de excepción decidido.

La gestión económica debe ser juzgada, no por el empujón (decisión sanitaria) sino por la compensación que en el mismo momento de empujar debió haber sido tomada (EFE)
La gestión económica debe ser juzgada, no por el empujón (decisión sanitaria) sino por la compensación que en el mismo momento de empujar debió haber sido tomada (EFE)

No es lo mismo caerse porque un tobillo se torció o porque lo tiraron. Los reflejos y la agilidad, en el primer caso, pueden hacer que el daño se repare limitándose a curar el problema y que los daños sean mínimos. Si los reflejos y la agilidad se perdieron antes, la caída, produce estragos. Siendo un accidente, algo se hizo o salió mal y se produjo un frenazo que volcó la carga. Un accidente y además falta de agilidad, agrava las cosas.

La forma y el costo de la salida de recesión

Las economías sufren accidentes propios de funcionamiento. Pero si las estructuras económicas están preparadas, si son sólidas y sanas, la recuperación, en general, es de bajo costo y es rápida. Naturalmente el costo se reduce con la velocidad de recuperación.

Lo que se llama salida veloz, en V, reduce los costos; mientras que la salida lenta, en L, los agrava.

WEO FMIWEO FMI

Para muchos, entre los que me cuento, esa velocidad de salida debe medirse por el empleo. Si el desempleo se reduce velozmente es una cosa, bajo costo. Pero si tarda, es otra, costo alto. A nadie se le escapa que, en todas las dimensiones, el costo social principal es el desempleo.

La velocidad de salida debe medirse por el empleo. Si el desempleo se reduce velozmente es una cosa, bajo costo. Pero si tarda, es otra, costo alto

Tibor Scitovsky en “Bienestar y Competencia”, señalaba que así como el repudio electoral mide el “fracaso” de la administración democrática, la tasa de desempleo mide el “fracaso” de la administración capitalista. Es una versión del célebre planteo de Joan Robinson que decía, más o menos: “en la democracia capitalista cada ciudadano tiene un documento para votar y cada uno es igual a otro: un ciudadano, un voto. Pero en el mercado, de ese sistema, se vota con la billetera y estas son distintas: flacas y gordas”.

El desempleo, entonces, es el modo de adelgazar algunas billeteras porque el sistema capitalista es un régimen de distribución por los salarios, los que desaparecen si no hay ocupación. El desempleo es un atentado contra la democracia capitalista.

El desempleo, entonces, es el modo de adelgazar algunas billeteras porque el sistema capitalista es un régimen de distribución por los salarios, los que desaparecen si no hay ocupación

Pero si la economía se desbarranca porque premeditadamente la tiran todo será peor, cualquiera sean su agilidad y reflejos. Aunque siempre hay un “salvo”. Salvo que quien la empuja -y aquí viene la “no banalidad” de la distinción-, haya previsto los medios para que el desplazamiento forzado, por brusco que fuera, encuentre a la economía ante un sólido sistema de protección que amortigüe la caída. De ese modo cuando la “economía se ponga de pie”, se verificará que los daños estructurales sean mínimos y pueda recuperar la velocidad de la marcha: salir en V después que me empujaron.

En el primer caso, la caída accidental, la minimización de costos depende de lo que se haya hecho antes, del estado general frente a un accidente.

En el segundo caso, el empujón, la minimización de costos, dependen, además del estado previo, de aquello que se haga simultánea y posteriormente a la decisión de empujar. La decisión de empujar implica, para que no sea de consecuencias irreparables, la decisión de amortiguar. ¿Se hizo?

Todos los países desarrollados pusieron a disposición de los ciudadanos, de las empresas, de las administraciones, recursos que fueron del 10 al 15% del PBI. El peso sobre el PBI de esos recursos, puestos a disposición de la economía en su conjunto, ha sido mayor o igual, a la estimación de la caída del nivel de actividad para todo el año.

Fuente: IPOM Banco Central de la República ArgentinaFuente: IPOM Banco Central de la República Argentina

La economía argentina no ha recibido estímulos de amortiguación o compensación de magnitudes parejas a la caída. Las razones o argumentos para no haberlo hecho van por otro camino. Lo cierto es que no ha ocurrido. Las compensaciones han sido menores.

La cuarentena en la Argentina -consecuencia de la pandemia- representó un empujón barranca abajo para la economía y la correcta administración de esa cuarenta económica implicaba el diseño de una estrategia de amortiguación. Fue incompleta y no parece haber sido diseñada con una mirada abarcadora. Admitamos que es algo nuevo y que “se hace camino al andar”. Pero hacer camino. No esperarlo.

Que quede claro lo difícil de la tarea: antes de la pandemia la economía argentina venía derrapando dramáticamente. Eso hace más necesaria una compensación que tenga valor reparador.

Un número pone en blanco en qué contexto ocurre el derrape. Mi amigo Miguel Ángel Broda -que cito porque confió en sus cuentas, aunque habitualmente no compartimos soluciones- ha estimado que la economía, entre 1974 y 2020, habrá crecido a un promedio del 0,2% anual acumulativo (PBI por habitante). Lo decepcionante se torna dramático cuando se hace la pregunta ¿a esa tasa en cuantos años se duplica el PBI por habitante de los argentinos? La respuesta de Broda es: en 390 años. Es decir, así nunca. Camino equivocado.

Lo decepcionante se torna dramático cuando se hace la pregunta ¿a esa tasa en cuantos años se duplica el PBI por habitante de los argentinos? La respuesta de Broda es: en 390 años

Ese marco de 46 años se pone dramático cuando se recuerda que Martín Rapetti ubica el PBI por habitante de 2020 en el nivel del de 1974: se volvió para atrás. Esa fue la consecuencia de la década 2010/2020: una década perdida.

En otras palabras, si la caída de abril y de los meses siguientes, cuyos datos se conocerán en unos meses, hubieran sido producto de un “accidente “económico, los números de 46 y 10 años para atrás, que se han citado, no hablan de las condiciones de una “economía ni ágil ni con reflejos” que carga con una hipoteca social gigantesca la que resume todas sus falencias. Una economía, supuestamente capitalista, en la que millones de trabajadores o no son asalariados formales, o no son “autónomos o cuenta propistas” porque viven de la changa ocasional o subsisten por la ayuda social. Es decir, viven al margen del régimen salarial del sistema capitalista.

Pero además una economía que tiene un costo gigantesco de la administración de bienes públicos, el Estado, cuya oferta, además de minúscula respecto de las necesidades, es de bajísima productividad. Si esta caída de abril hubiera sido un “accidente” ¡qué difícil habría sido la salida! Pero no fue un accidente, sino un empujón que produjo una colosal caída. ¿Y entonces? Una economía con 46 años de lentitud y que hace 10 ha viajado para atrás ¿cómo se recupera?

Alberto Fernández el 12 de abril, cuando comenzaban a gestarse estos números de la economía, dijo que prefería “tener un 10% más de pobres y no 100 mil muertos” …(porque) “de la economía se vuelve” …y “Sé que tengo que preservar a la pequeña y mediana empresa y a las grandes también”. Y anunció: “La economía se va a hacer trizas para todos, no solo para nosotros”.

El número de personas bajo la línea de pobreza probablemente supere el que imaginó el Presidente.  Pero, ciertamente la Argentina difícilmente orille las cifras de mortandad por Covid-19 que ya registran muchos paísesEl número de personas bajo la línea de pobreza probablemente supere el que imaginó el Presidente. Pero, ciertamente la Argentina difícilmente orille las cifras de mortandad por Covid-19 que ya registran muchos países

Es verdad casi todos los países van a caer en 2020, tal vez China sea una excepción positiva, pero a tasas desacostumbradamente bajas. La noticia para Argentina es: debilidad y concentración de las demandas externas y presión de colocación de productos importados. El número de personas bajo la línea de pobreza probablemente supere el que imaginó el Presidente. Ciertamente la Argentina difícilmente orille esas cifras de mortandad por Covid-19.

El beneficio en término de vidas estará y el costo social que se infligirá probablemente sea mayor que el estimado. Es cierto que la economía se ha hecho trizas por todos lados. La Argentina va a superar los dos dígitos de caída y agravará la cuestión social. Entonces, habida cuenta de la plena conciencia de lo que estaba por ocurrir ¿se pusieron todos los amortiguadores, todas las compensaciones, las necesarias, todas las posibles?

Es cierto que la economía se ha hecho trizas por todos lados. La Argentina va a superar los dos dígitos de caída y agravará la cuestión social

Puesto de otro modo ¿caímos, la cuarentena económica salvó vidas, transitoriamente habrá más pobres y más desempleo, la producción se habrá reducido? Sí. ¿Qué hemos hecho para compensar de modo de evitar los daños irreparables, la desorganización del capital, el cierre de empresas? ¿Que hemos hecho para evitar además de los daños directos de la pandemia, los indirectos que son aquellos que van a demorar, limitar, la recuperación? Hay un examen autocrítico que los gobiernos no acostumbran a hacer por aquello tan perturbador que es el “pensamiento de grupo.

Mesa de acuerdo social

No cabe duda de que la mesa de acuerdo, que no se tendió hasta ahora, es la mejor manera de poder responder a aquellas preguntas que al hacerlas van a despuntar las soluciones necesarias y las posibles.

Empujar obliga a compensar. E invitar a una mesa exige preparar un menú que implica el inventario de lo disponible. Pensar con todos los empujados las elecciones en el menú es la tarea de la política que siempre ha sido conversar.

La gran pregunta a esta gestión es ¿cuándo? La clepsidra de la opinión colectiva ya está corriendo.

El autor fue subsecretario de Economía de José Ber Gelbard y uno de los que redactó ese plan. Autor del libro “Economía y política en el tercer gobierno de Perón”, y profesor en UBA

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ECONOMÍA

Los inversores volvieron al dólar que, en todas sus variantes, abrió y terminó en alza

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Y cada cual volvió a su juego. Los que tomaron ganancias siguieron comprando dólares y los más arriesgados, acciones. Por eso subió la divisa y las acciones que venían en caída, revirtieron la tendencia a media hora del final por la aparición de compradores de oportunidad que entran y salen con rapidez del mercado.

Ahora, todos esperan la siguiente fase de esta historia: la negociación con el FMI que va a volver a despertar del letargo a los inversores que apostarán a si hay acuerdo o no. La Argentina es una montaña rusa sin partes amesetadas.

Por eso, el dólar en todas sus variantes abrió y terminó en alza. El “blue” o dólar libre no solo aumentó $ 2 a $ 132, sino que quedó comprador para el viernes. “Hay que ver cuánto dura esto porque los compradores tienen plata porque es principio de mes”, señaló un operador hablando específicamente de ese mercado donde predominan pequeños y medianos jugadores. Los dólares alternativos, que concentran la atención de las manos más grandes, se recuperaron de sus traspiés del lunes y martes y subieron por segunda rueda consecutiva. El dólar Bolsa o MEP aumentó $ 4,51 (+3,8%) a $ 121,68. El martes. Cotizó a $ 116,28. En dos días recorrió un largo camino igual que el contado con liquidación que avanzó $ 4,07 (+3,4%) a $ 123,53 que contrastan con los $ 119,18 que valía hace tres ruedas.

En el mercado oficial, el dólar en bancos y casas de cambio subió a $ 76,89 y dejó al dólar “solidario” en $ 100. En la plaza mayorista, el Banco Central recuperó la menor devaluación de los días anteriores y el dólar aumentó 8 centavos a $ 72,70. Con estas modificaciones, la devaluación del mes será igual, pero el Central cambió su ritmo para no ser tan previsible. Hace tiempo devaluaba 8 centavos por día. Después comenzó a devaluar 12 centavos los lunes y 6 los días restantes. Ahora lo hace de otra manera. El lunes devaluó 24 centavos y el martes y miércoles 5 centavos. Una muestra de como cambió el humor de los participantes de esta plaza es que hasta hace poco se negociaban más de USD 500 millones y ahora se operaron nada más que USD 178 millones que obligaron a la entidad a vender 40 millones para satisfacer la demanda de los que están autorizados a comprar en ese mercado (importadores y empresarios con deuda en el exterior, principalmente).

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En estas circunstancias, las reservas perdieron USD 30 millones porque la suba del oro (+0,74%) al récord de USD 2.084,70, fue afectada por un alza del dólar contra las principales monedas del mundo. Esto hizo que bajaran el precio del euro, la libra esterlina y el yen, entre otras divisas que atesora el Banco Central. Por eso, al final de la rueda quedaron en USD 43.345 millones.

La buena noticia, que hizo que las reservas mantuvieron este nivel, fue que el Banco Central renovó el swap en renminbi (Moneda del Pueblo) como se denomina a la moneda china (el yuan es la unidad) equivalentes a USD 18.200 millones a una tasa Shibor (Shanghai Interbank Offered Rate) más 400 puntos básicos, o sea más 4%. Si los yuanes no se utilizan, el país no paga intereses, porque la moneda es un asiento contable. Físicamente, sigue en China. Si en una emergencia el país decidiera utilizarlos, se activará la tasa de interés que a valores de hoy esta en alrededor de 6% anual.

Los bonos en dólares también soportaron el reacomodamiento de precios. Los que se destacaron fueron los de legislación local. El Bonar 2020 subió 0,87% y el Bonar 2024, 0,59%. Entre los de ley Nueva York, que son los que más importan porque están en los portfolios de los fondos del exterior, el Discount bajó 0,85% y el Par, 0,54%. La caída de estos títulos que son de largo plazo y tienen una gran incidencia en el riesgo país, hizo que subiera 29 unidades (+1,4%) a 2.056 puntos básicos.

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La Bolsa, por su parte, padeció el humor que reina entre los inversores. El S&P Merval, el índice de las acciones líderes, comenzó con una suba de 0,23% a las 11.15 y a partir de allí descendió hasta 1,72% a las 12.20. Luego comenzó una tímida recuperación que se frustró a las 14.00 cuando estaba 0,31% abajo. A partir de allí hubo compras y ventas que mantuvieron el índice en terreno negativo hasta que a las 16.30 a media hora del cierre aparecieron decididos los cazadores de oportunidades y el S&P Merval no paró de subir hasta que al final de la rueda las pantallas marcaron un aumento de 0,18%. El monto de negocios volvió a los niveles habituales de la semana pasada con $ 2.679 millones. Lejos están los más de $ 5.000 millones del martes, el volumen más elevado del año. En otras palabras, mucha gente se fue del mercado.

Edenor fue el papel que más subió con 4,35%. Lo siguieron Banco Supervielle (+2,55%) y Ternium (+2,36%). Las caídas más significativas fueron las de BYMA (-3,92%) y las de YPF (-2,30%), afectada por la caída del petróleo en el mundo.

Los ADR’s argentinos -certificados de tenencia de acciones que cotizan en dólares en Wall Street- tuvieron una rueda mixta donde alzas y bajas se repartieron el protagonismo. Los ganadores fueron Loma Negra (+6,03%), Ternium (+4,76%) y Edenor (+4,58%). La contracara estuvo en Tenaris (-4,25%), YPF (-3,35%), Transportadora Gas del Sur (-3,19%) y Telecom Argentina (-2,66%).

El panorama para la última rueda indica que la demanda de dólares puede seguir porque la divisa terminó el día con tendencia compradora. Los bonos seguirán operando en calma. La Bolsa está en manos de los más arriesgados por lo que es imprevisible su comportamiento.

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ECONOMÍA

Población: casi 7 de cada 10 chaqueños percibe el IFE

A través del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la ANSES asiste a 347.580 personas en la provincia de Chaco, de las cuales 183.085 son mujeres y 164.495 son hombres. Asimismo, lo recibió el 45,6% de los chaqueños que tienen entre 18 y 65 años, lo que representa al 68,8% de la Población Económicamente Activa (PEA)*.

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Del total de beneficiarios provinciales, 224.681 son trabajadores informales o están desocupados; 97.777 perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) o por Embarazo (AUE); 15.106 son monotributistas de las categorías A, B o monotributo social; 2747 son trabajadores de casas particulares y 7269 son titulares de PROGRESAR.

En este marco, la directora ejecutiva de la ANSES, Fernanda Raverta, sostuvo que, “el IFE es una prestación absolutamente importante porque ha llegado a cerca de 9 millones de argentinos en el marco de esta pandemia”.

Fernanda Raverta

”Se trata de una transferencia de dinero a las familias, única en la región. Quiero destacar la magnitud del alcance económico, ya que se trata de una inversión de 90 mil millones de pesos cada vez que se inició un cronograma de pagos”, agregó.

En relación a los indicadores sociales, el IFE llegó al 48,1% de los hogares que están bajo la línea de pobreza e indigencia.

Se define a la PEA (Población Económicamente Activa) como la cantidad de personas que tienen una ocupación o que, sin tenerla, la están buscando activamente; está compuesta por la población ocupada más la población desocupada.

Distribución del IFE por rango etario

Edad Personas
18 a 24 115.688
25 a 34 118.734
35 a 44 63.713
45 a 54 31.485
55 a 65 17.960

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ECONOMÍA

Las empresas de telefonía celular ya anunciaron subas para septiembre: cuáles serán los nuevos precios

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Las empresas de telefonía ya están informando a sus usuarios los aumentos que tendrán en las tarifas de sus planes de telefonía celular y conexión a Internet a partir de septiembre. Los precios se habían mantenido congelados desde mayo de este año, luego de un acuerdo de las compañías con el Gobierno.

De acuerdo con la legislación vigente, las compañías del sector están obligadas a informar de aumentos a sus clientes con 30 días de anticipación, por eso ya están enviando la información detallada con las nuevas tarifas. Hace un tiempo, ese plazo era de 60 días, pero se acortó.

Las compañías del sector están obligadas a informar de aumentos a sus clientes con 30 días de anticipación

“Debido al contexto que atraviesa la industria en el país, Movistar se ve en la necesidad de realizar una adecuación de precios que permita sostener los niveles de calidad de servicio requeridos por los clientes, más aún en un momento en el cual la digitalización tiene un rol relevante en el desarrollo de todas las industrias y sectores sociales”, informaron desde la empresa de telefonía

El plan pospago más usado tendrá una actualización promedio del 10% a partir de septiembre. El resto de los planes subirá entre 6% y 15%. En la modalidad prepago, en tanto, la empresa en octubre finalizará la bonificación otorgada en noviembre de 2019 y extendida en marzo de este año.

En el contexto de la pandemia, las tarifas se mantuvieron congeladas desde mayo pasado (REUTERS/Matias Baglietto)En el contexto de la pandemia, las tarifas se mantuvieron congeladas desde mayo pasado (REUTERS/Matias Baglietto)

Para la banda ancha fija, la adecuación será de un promedio del 9% desde septiembre, pero en la empresa aclararon que la suba alcanzará a poco más de la mitad de los clientes. Ese mes también finalizará la bonificación de $104 otorgada en noviembre de 2019 para el abono de telefonía fija.

“Hay servicios que no tendrán adecuación y mantendrán sus valores actuales, como los planes inclusivos y planes reducidos; y otros en los que se bonificará por tres meses la actualización, como las pymes con servicio de banda ancha cuyo tráfico disminuyó en un 70% o más”, detallaron. También ofrecerán promociones y ofertas.

En mayo de este año se pusieron a disposición planes accesibles de telefonía e Internet móvil

El resto de las compañías, también confirmaron subas a partir de septiembre. En el caso de Telecom el aumento promedio será del 11% en sus servicios móviles (prepago y pospago), fijos, TV Paga e Internet fija que comenzarán a implementarse escalonadamente a partir de septiembre.

“La actualización es muy inferior al promedio de inflación del año en curso, que fue de 13,6% entre enero y junio y obedece al aumento de los costos de mantenimiento de infraestructura y servicios y al impacto de la devaluación del peso en una industria que tiene un alto porcentaje de sus insumos dolarizados”, indicó la compañía.

En Claro detallaron que de acuerdo a lo establecido con el Gobierno, “tienen previsto a partir de septiembre, una adecuación del precio de referencia de sus planes. Los más accesibles no aumentarán: el plan reducido se mantendrá en $250 y el inclusivo en $280. El resto de los planes pospagos variarán de acuerdo al plan, pero la adecuación será de aproximadamente un 10% promedio”. Respecto a los prepagos, aseguraron que se restablecerán los recios previstos en el mes de marzo y que fueron suspendidos en esa oportunidad.

A mediados de mayo de este año, el Gobierno acordó con las empresas de telecomunicaciones la suspensión de los aumentos en las tarifas de los servicios de telefonía móvil y fija, Internet y TV. El acuerdo incluía el congelamiento de los precios hasta el 31 de agosto de 2020, con el fin de aliviar la situación económica de los usuarios afectados por la cuarentena.

En ese momento, además, se pusieron a disposición planes accesibles de telefonía e Internet móvil de pospago; de prepago móvil y de Internet fijo, con un precio congelado hasta el 30 de septiembre. “El objetivo es que las personas que atraviesan dificultades económicas durante la cuarentena puedan cambiarse de plan y acceder a un servicio que garantiza la conectividad a un precio accesible”, informaron desde el Enacom tres meses atrás.

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