Los impulsores del derecho a reparar recibieron buenas noticias esta semana, cuando la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) votó en forma unánime una normativa que ya rige en los países de la Unión Europea y que pone en jaque a los fabricantes de dispositivos electrónicos y automóviles.

Aquel derecho prevé una apertura en el acceso por parte de los consumidores finales a los repuestos y a la reparación de los productos, derribando las barreras impuestas por los servicios técnicos oficiales. El impulso de la FTC a esta iniciativa no es sorpresivo: es una reacción al apoyo a la movida que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, manifestó recientemente.

A través de una orden ejecutiva, el demócrata había instruido al mencionado organismo el establecimiento de medidas enérgicas para frenar las restricciones anticompetitivas que impiden a los usuarios finales reparar sus dispositivos. En el documento se indicó que las nuevas normativas deben establecer parámetros sobre prácticas “injustas sobre la reparación (…) impuestas por los fabricantes poderosos”. Las compañías “imponen restricciones a las reparaciones propias y de terceros, lo que hace que sean más costosas y requieran más tiempo, restringiendo la distribución de piezas, diagnósticos, y herramientas”, señaló Biden.

Además, referentes de la industria como Steve Wozniak (que fundó Apple junto con Steve Jobs) también expresaron su apoyo a lo que se conoce como “Right to Repair”. A veces, cuando las empresas cooperan con otras, en realidad pueden tener mejores negocios que si fueran totalmente protectoras y monopólicas”, opinó “Woz”.

No habríamos tenido a Apple si no hubiera crecido en un mundo de tecnología muy abierta”, dijo el ingeniero de 70 años.

¿De Estados Unidos al mundo?

Siguiendo al sitio Wired, el resultado de la votación en la FTC (de 5 a 0) da cuenta del compromiso de la comisión de hacer cumplir tanto las leyes antimonopolio federales como una ley clave sobre garantías al consumidor, cuando se trata de reparaciones de dispositivos personales.

Combatiendo los alcances de la obsolescencia programada (una suerte de fecha de vencimiento prefijada en los dispositivos), los defensores del derecho a reparar argumentaron durante mucho tiempo que los consumidores deben tener acceso a las herramientas, piezas, documentación y software necesarios para reparar los equipos, aplicando a una variedad de sectores y productos, desde un teléfono inteligente o un tractor.

La movida cuenta con apoyo creciente: al impulso en EE.UU. se suman medidas en la Unión Europea y el visto bueno de referentes de la industria.Por: (Foto: Adobe Stock)

“Insto a la FTC a utilizar su autoridad normativa para reforzar los derechos básicos de propiedad privada y de los consumidores, y actualizarlos para la era digital, ya que los fabricantes buscan convertir a cientos de millones de propietarios de tecnología en inquilinos de su propia propiedad”, comentó Paul Roberts, el fundador de Securepairs.org, durante una reunión con la FTC.

Como es de esperar, algunos de los grandes fabricantes se oponen a esta movida señalando que los productos serán menos seguros y que se provocarán daños al medio ambiente. “La legislación sobre el derecho a reparar no tiene en cuenta la seguridad del consumidor y la protección ambiental con respecto a los productos de nuestra industria. Por ejemplo, permitiría la modificación y alteración de los controles de seguridad de las cuchillas de las cortadoras de césped motorizadas requeridas, así como los controles de emisiones requeridos por la ley por la EPA”, argumentó una de las voces que se opone al cambio.

Entre aprobaciones y reproches, lo cierto es que el avance del derecho a reparar en Estados Unidos, además de la mencionada aplicación en Europa, aparecen como pasos fundamentales para que esta movida trascienda aquellas regiones y comience a regir en más países del mundo.