Con denuncias de un “ataque planificado para perturbar la democracia” y advertencias contra los intentos de “encubrimiento”, comenzó a funcionar este martes la comisión investigadora sobre la toma del Capitolio de Estados Unidos que es impulsada por los legisladores demócratas y rechazada por la mayoría de los republicanos.

Más de medio año después del ataque protagonizado por cientos de simpatizantes del entonces presidente Donald Trump, el propio Congreso empezó a analizar lo ocurrido, calificado en su momento como “una insurrección” y “un acto de sedición” que terminó con cinco muertos, entre ellos un policía.

“Sabemos que hay evidencia de un ataque planificado coordinado. Sabemos que los hombres y mujeres que irrumpieron en el Capitolio querían descarrilar la transferencia pacífica del poder en este país“, expresó el legislador demócrata Bennie Thompson, para quien los seguidores de Trump tenían el objetivo de “perturbar la democracia”.

Nancy Pelosi, está determinada a seguir adelante con la investigación.

Nancy Pelosi, está determinada a seguir adelante con la investigación.

Thompson, quien abrió la audiencia de la comisión de la Cámara de Representantes, dijo que el ataque fue el más violento desde que los británicos asaltaron la sede del legislativo estadounidense en 1814.El tema todavía divide al actual oficialismo demócrata y la oposición republicana, que salvo unas pocas excepciones, se negó a condenar al exmandatario en un segundo y exprés juicio político cuando ya había dejado el cargo.

La legisladora Liz Cheney, la republicana de mayor rango en la comisión y una crítica abierta de Trump, advirtió a sus compañeros de fuerza política contra los intentos de “encubrir” la realidad del ataque.”Ningún miembro del Congreso debería ahora intentar defender lo indefendible, obstruir esta investigación o encubrir lo que sucedió ese día. Debemos actuar con honor y deber y en interés de nuestra nación”, señaló.

“Si el Congreso no actúa con responsabilidad, esto seguirá siendo un cáncer para nuestra república constitucional”, continuó. “Debemos saber lo que ocurrió aquí en el Capitolio. También debemos saber lo que pasó cada minuto de ese día en la Casa Blanca”, agregó.Cheney advirtió que la toma del Capitolio no puede quedar sin ser investigada: “Nos enfrentaremos a la amenaza de más violencia en los próximos meses, y a otro 6 de enero cada cuatro años”.

Este martes un comité de congresistas de la Cámara baja comenzó a escuchar testimonios de testigos directos.

Este martes un comité de congresistas de la Cámara baja comenzó a escuchar testimonios de testigos directos.

La audiencia se abrió con el testimonio del agente de la policía del Capitolio Aquilino Gonell, un veterano militar de operaciones en Irak que fue golpeado y herido por los invasores.

“En Irak, esperábamos la violencia armada, porque estábamos en una zona de guerra. Nada en mi experiencia en el ejército o como agente de la ley me preparó para lo que enfrentamos el 6 de enero”, dijo a la comisión, según reprodujo la agencia de noticias AFP.Un policía falleció en el ataque y más de una docena resultaron heridos.

La presidenta de la Cámara baja y principal impulsora de esta investigación, Nancy Pelosi, descartó las críticas opositoras a la investigación y las describió como “payasadas de aquellos que no quieren descubrir la verdad”.

Se trató del peor ataque contra el Poder Ejecutivo desde la guerra contra la corona británica en 1812.

Se trató del peor ataque contra el Poder Ejecutivo desde la guerra contra la corona británica en 1812.

“Vamos a encontrar la verdad. Y esa verdad tendrá la confianza del pueblo estadounidense, porque se hará de manera patriótica y no partidista”, prometió la dirigente oficialista.

Pese a que en las horas posteriores al ataque Trump pidió a sus simpatizantes volver a sus casas y evitar la violencia, nunca condenó el ataque al Congreso ni se arrepintió de haberlos a arengado a irrumpir en el edificio.

El asalto ocurrió mientras los legisladores validaban formalmente la victoria de su rival y actual presidente, Joe Biden, una derrota electoral que el empresario aún considera fue producto de un “fraude”, tal como lo demostró en sus reapariciones públicas y de cara a un posible regreso a la política.