Sergio Massa trabaja en un proyecto para convertir los planes sociales en empleo genuino y destrabar así uno de los conflictos que jaquean a la Casa Rosada.

En el Gobierno preocupa la expansión de la masa de los planes que se acumula en el país desde hace décadas y no se puede convertir en empleo para los sectores postergados de la sociedad.

 

Altas fuentes del Ejecutivo dijeron a LPO que están en alerta por la bola de nieve que se generó en los últimos gobiernos. Según los cálculos del Ejecutivo, Cristina Kirchner dejó la Rosada en 2015 con una masa de 280 mil planes y Mauricio Macri, que venía con la intención de terminar con los planes, aumento esa cantidad a 600 mil. El Gobierno de Alberto Fernández, con pandemia de por medio, mantiene alrededor de un millón de planes.

 

Lo que preocupa además es que la perpetuación de la asistencia social sin contraprestaciones genere una pérdida de la “cultura del trabajo”.

 

“Las organizaciones sociales son cada vez más millonarias pero eso no se traduce en empleo para la gente”, dijo a LPO un ministro del gabinete que encabeza Santiago Cafiero.

 

En este contexto, Massa trabaja en un proyecto para convertir los planes sociales en trabajo. El objetivo es que las empresas tomen gente con planes a cambio de incentivos fiscales y reducción de aportes patronales.

 

Dos semanas atrás, en una visita a una Pyme de Pilar, el presidente de la Cámara de Diputados dijo que “el plan social es la emergencia, lo permanente y digno es el trabajo”.

 

El economista Martín Tetaz, flamante candidato a diputado por Cambiemos en la Ciudad por el espacio de Martín Lousteau, dijo a LPO que “no hay un plan de salida, de largo plazo, en el que se considere a los planes sociales como un ‘mal necesario, o una forma de remediación”.

 

“Uno podría pensar en los planes sociales como una ambulancia social, que de alguna manera va juntando a los sectores que van quedando excluidos o lastimados por los propios problemas del sistema económico para incluirlos. Pero no, se está pensando en los planes sociales como definitivos, y eso por supuesto que no construye nada”, dijo Tetaz.

 No hay un plan de salida, de largo plazo, en el que se considere a los planes sociales como un ‘mal necesario, o una forma de remediación

 

“Hay una serie de planes sociales que orbitan en el ámbito de lo que se llama la economía social, que tienen una contraprestación, que están en un sector que es informal en la sociedad, y que tal vez sería interesante formalizarlos”, dijo el economista. “Pero lo cierto es que el éxito de un gobierno debería medirse por la cantidad de planes sociales que logra convertir en empleo, no por la cantidad de planes sociales que entrega, no es auspicioso para un gobierno festejar que termina con más planes sociales de los que empezó, es un síntoma del fracaso”.

 

Tetaz dijo que “necesitamos trabajar no en ver si la ambulancia tiene que ser de un modelo más grande o más chiquito para juntar a esos sectores que van quedando lastimados, sino que el objetivo tiene que ser de alguna manera trabajar para aumentar la producción”.

El economista Martín Tetaz

 

“El sistema tributario argentino está construido patas para arriba, al revés, y el sistema de leyes laborales también respecto a las pymes”, advirtió. “En las pymes argentinas es mala palabra contratar, es muy riesgoso y no lo quieren hacer; y les cobramos impuestos por producir, esto es un contrasentido, un país subdesarrollado no puede penalizar la producción”, agregó Tetaz.

 

“Los impuestos, lo aprendemos en la primera clase de la facultad, se ponen para disuadir un comportamiento; si ponemos un impuesto a la producción, lo único que vamos a lograr es disuadir el comportamiento de la producción, necesitamos más producción, más inversión y eso va a devenir en más empleo y por lo tanto consecuentemente la necesidad de menos planes sociales, que es lo que todos tendríamos que festejar como resultado de ese círculo virtuoso”, dijo el economista.

 

“No solo hay una hipertrofia de los planes, sino que en estos momentos hay una disputa política muy importante de todos esos sectores que están tratando de incorporarse formalmente a la CGT”, dijo Tetaz. “Buena parte de los cortes de calle que estamos viendo y de las presiones de las organizaciones sociales no son solamente para mantener, aumentar los planes sociales que tienen, sino que son para a aumentar su posicionamiento político y presionar al gobierno para ser parte de la CGT, esto es lo que se está poniendo en juego en estos momentos dentro del movimiento gremial y de esos espacios”, concluyó.