Mientras que en muchos aspectos la tecnología llegó para instalarse, en otros sigue estando ausente. Un claro ejemplo: las elecciones PASO 2021. Las mismas boletas, la tijera si hay que hacer corte, el sobre y la saliva, aunque en época de Covid-19 lo recomendable es no lamerlo. ¿Se puede mejorar el proceso? ¿Hay fallas que se deberían solucionar en el sistema electoral argentino? Aunque casi nadie lo recomienda, ¿hay casos de éxito de voto electrónico o sistemas híbridos que cuentan e imprimen boletas en papel?

“La discusión sobre si usar o no voto electrónico es vieja, es una discusión que está en retirada en todo el mundo. De hecho el voto electrónico se discute única y exclusivamente en aquellos países donde se usa. Es esencialmente echar una capa de inseguridad e incertezas en un proceso que debe apuntar a la mayor legitimidad posible”, explica Beatriz Busaniche, Presidente de la Fundación Vía Libre.

La experta detalló las tres cuestiones fundamentales que el sistema electoral debe garantizar para ser digno de un sistema republicano y democrático.

“Un derecho fundamental es el secreto del voto, para la garantía del voto libre, no condicionado, la autonomía de los y las votantes. El segundo elemento central que tiene que garantizar un sistema electoral es la integridad del voto. Es que cada voto sea contado efectivamente en el sentido que fue emitido. El tercer elemento central, que es quizás el que más flaquezas presenta el sistema de voto electrónico, es el que tiene que ver con la transparencia y la capacidad de cualquier persona de auditar y velar por la integridad de la elección. La elección tiene que generar confianza y para generar confianza el sistema tiene que ser accesible, tiene que ser comprensible y tiene que ser auditable por cualquier persona independientemente de su formación”, detalló Busaniche.

¿Hace falta “arreglar” lo que no está roto?

Una de las claves de la tecnología y las elecciones es pensar si hace falta o no mejorar el sistema electoral actual, que aunque a veces es criticado, no presenta grandes fallas.

Pablo Secchi, director ejecutivo de Poder Ciudadano, explicó en un seminario para periodistas que hay que ser responsables con lo que se informa y con las acusaciones de fraude. “No es un fraude que haya boletas rotas. Que falten boletas. Que haya problemas con un fiscal. retrasos en la carga de datos o que vaya lento el sistema o se caiga el sistema. O que el que vaya ganando empiece a perder. Cuando se habla de fraude en la Argentina yo digo que vayamos a la justicia. El fraude tiene que estar comprobado, tiene que haber afectado el sentido del voto del elector y cambiado un resultado electoral”, afirmó.

“En la Argentina, desde el año 83 hasta la actualidad, a nivel nacional, nunca tuvimos grandes problemas. La integridad estuvo garantizada. De eso, a nivel nacional, no tengo ninguna duda. El sistema argentino es robusto”, sentenció Secchi.

Busaniche resume las falencias del voto electrónico como argumento para mantener el sistema de boletas en papel: “Lo que vemos es que cuando vos tratás de custodiar más la integridad perdés en secreto, cuando tratás de ir a custodiar el secreto perdés en integridad y en todos los casos perdés en transparencia. Estas son las razones por las cuales desde Fundación Vía Libre hace 20 años, le decimos que no directamente a los sistemas de votación electrónica”.

Esas falencias también aplican a los sistemas híbridos, que registran los votos de manera electrónica e imprimen también el sufragio para que haya una constancia en papel, física.

Los problemas del voto electrónico

En 2015, en las PASO porteñas, se probó un sistema de Boleta Única Electrónica. Pero varios expertos lo criticaron y el programador Joaquín Sorianello alertó por una falla de seguridad a la empresa que que desarrolló el sistema, MSA.

Se habían filtrado los certificados SSL, que aseguraban las comunicaciones de las computadoras de votación con la Cámara Electoral, lo que abría la posibilidad de generar resultados falsos.

Por su descubrimiento fue procesado, pero al otro año lo sobreseyeron. El texto del fallo aclara que “si bien se acreditó que Joaquín Sorianello ingresó al sistema informático de la empresa Grupo MSA, no lo hizo de manera indebida ni causó daño alguno, sino que, por el contrario, lo hizo para dar aviso a la firma de que el sistema de seguridad era vago y podía ser vulnerado con facilidad”.

Sobre estos sistemas híbridos, que son otra forma de voto electrónico, Busaniche cree que “no tiene ningún sentido poner una computadora a imprimir votos en pleno acto electoral porque hay muchas formas de vulnerar el secreto del voto”.

“Cuando se discutió la reforma electoral en el Senado de la Nación en una de las sesiones de la Comisión de Asuntos y constitucionales en el Senado, un grupo de expertos de la Universidad de Buenos Aires hicieron una prueba de concepto frente a los senadores con un sistema de impresión de boletas y lograron demostrar que era posible identificar, por quién había emitido su voto cada persona que había votado con ese sistema. Es decir, se generan muchos más puntos de ataque cuando lo que se tiene que hacer con un sistema electoral es reducir los puntos de ataques y ampliar los puntos de la confianza y la posibilidad de la auditoría ciudadana que es la que vale, la de los fiscales, las autoridades de mesa, las distintos figuras y personas que actúan en el acto en el momento de la elección”, afirmó la Presidente de Fundación Vía Libre.

Boleta única

Una mejora en la que coinciden casi todos los actores políticos es la boleta única, que tiene claros beneficios en lo que refiere tanto a la logística de la votación, como a los gastos que provienen de las arcas públicas, a la transparencia electoral y hasta un aspecto ecológico, para gastar menos papel.

“Si el problema es el robo de boletas o el costo de las boletas hay una solución rápida sencilla y probada en el mundo que es la boleta única de papel”, aporta Busaniche, que cita ejemplos de otros países, como Alemania, donde se abandonó el voto electrónico y se volvió a la boleta única de papel, lo mismo que en los Países Bajos. “Es el sistema más probado y más validado”, confió Busaniche.

La boleta única garantiza una oferta electoral completa. Es el Estado el que asume la provisión de la oferta a través de un instrumento de votación que es oficial. Y eso garantiza que las listas de todos los partidos lleguen a todos y cada uno de los lugares de votación. Los partidos no dependerían de su alcance territorial para asegurar el suministro y el control de boletas”, afirmó Carolina Tchintian, directora de Instituciones Políticas de Cippec.

El ejemplo cordobés de la Boleta Única de Sufragios (BUS), con todos los candidatos a cargos provinciales y municipales de la ciudad de Córdoba para las elecciones de mayo del 2019 (Foto: Télam).

No se trata de una experiencia inédita. La boleta única en papel se usa en elecciones locales en Santa Fe, Córdoba y San Luis. También en Río Negro, para cargos efectivos municipales. Salta, Chaco, Neuquén y la Ciudad de Buenos Aires utilizan la versión electrónica de la boleta única. Sin embargo, en ningún caso logró avanzarse en su aprobación para los comicios nacionales, con una excepción. “La población carcelaria, los residentes en las distintas locaciones del Servicio Penitenciario, votan con boleta única de papel, por lo tanto queda cabalmente demostrado que es posible diseñar una boleta que genere un voto legítimo con una boleta única”, destacó Busaniche.

“Si esto no se ha hecho ha sido por falta de voluntad política porque cuando en 2016 se discutió la reforma electoral había un empecinamiento en que fuera a voto electrónico o nada finalmente fue nada, pero estaba sobre la mesa en ese momento y muchos años antes. Muchos legisladores de la fuerzas políticas mayoritarias presentaron distintos proyectos sobre boleta única de papel y nunca se logró que prospere”, resumió Busaniche.

El último proyecto que ingresó al Congreso es muy reciente. En el Senado, el opositor Esteban Bullrich y el oficialista Guillermo Snopek presentaron la iniciativa este lunes 23 de agosto. No es común ver proyectos para avanzar con la boleta única que cuenten con la firma de un legislador oficialista.

En Diputados hay varias iniciativas presentadas en el último año. De hecho, cuando se discutía la postergación de las elecciones de este año, el lavagnismo pidió al gobierno aprobar la boleta única postergando su implementación recién para 2023. El Ejecutivo opinó que el debate no era sobre el sistema electoral y no dio lugar.

Esteban Bullrich le dijo lo siguiente a TN.com.ar: “La resistencia a avanzar con la boleta única está en quienes se benefician de los vicios del sistema. La ‘vieja política’ que prefiere lo anterior, el clientelismo, robo de boletas, usar la plata de boletas para otras cosas”.

Respecto a la posibilidad de llegar al 2023 con una norma aprobada, considerando que un senador del oficialismo acompaña la iniciativa, Bullrich trató de ser positivo: “El proyecto fue trabajado en RAP (Red de Acción Política), una organización política apartidaria que incluye políticos de todos los sectores. Este trabajo en conjunto muestra que hay consenso de diferentes partidos en pos de la transparencia y la sanción de una ley. El valor está en esa presentación en conjunto, mostrando que hay un consenso fuerte de un sector de la política para avanzar en este sentido. Ojalá en 2023 podamos votar con boleta única”.