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En La Cámpora ya se resignan a que la oposición garantice el acuerdo con el FMI

Los legisladores de La Cámpora no abandonan las críticas al acuerdo con el FMI detallado por Martín Guzmán, pero con el anuncio de Elisa Carrió y Gerardo Morales de una ayuda opositora especulan que está garantizado. Hasta imaginan una votación relajada, en la que no tendrán que perseguirlos hasta último momento.

“Vamos a terminar con abstenciones y rechazos a elección. Será un libre albedrio, pero la ley será sancionada”, vaticinaron a LPO desde la agrupación que lidera Máximo Kirchner.

En el Gobierno se conforman con dejarlo lo más solo posible, aunque admiten que no será fácil. Y los referentes legislativos del oficialismo empezaron a aconsejar a los funcionarios para no pisar en falso con gestiones fallidas. La visita del representante del FMI Sergio Chodos al Senado, anticipada en exclusiva por LPO, no cayó nada bien.

La carta de renuncia de Máximo no sorprendió a los suyos, aunque la mayoría se enteró con el comunicado de prensa. A nadie le avisó antes y ni siquiera hubo interacción en los grupos de whatsapp. Quien quiso, le escribió para ponerse a disposición. Fueron casi todos.

No recibieron una “bajada de línea”, sino sólo consejos de no emitir opinión y dejar que la sangre derrame lo que sea necesario. Tampoco había entre el núcleo duro de La Cámpora alguna voz disonante con las críticas de Máximo al acuerdo con el FMI celebrado por Alberto Fernández.

Los legisladores de La Cámpora no recibieron bajada de línea, pero varios se comunicaron con Máximo para solidarizarse. En la Rosada confían en acercar a la mayoría, pero sin Juntos por el Cambio no llegarían a la mayoría.

Los legisladores oficialistas que quieren ayudar a Alberto, no se confían en los gestos de Carrió y Morales, quienes al menos estos días se mostraron decididos a garantizar el acuerdo, un gesto que los aleja del PRO.

“Esto recién empieza. La oposición va a cambiar de opinión varias veces y nosotros tenemos tiempo para convencer a los nuestros”, anticipó a LPO un Diputado que empezó a hacer números, con el teléfono abierto de la Rosada.

De todos modos, al Frente de Todos no le sobra nada y con una rebelión mínima puertas adentro, como la que ya hay, la ley quedará sujeta a la decisión de Juntos por el Cambio.

En Diputados, La Cámpora suma a 18 votos, pero cinco oficialistas anticiparon que seguirán sus pasos: los tres de Patria Grande (Natalia Zaracho, Federico Fagioli e Itai Hagman) y los dos del PCR (Juan Carlos Alderete y Verónica Caliva).

Cristian Ritondo, Mario Negri, Silvia Lospennato y Juan López.

Además, se agregan a la resistencia otros kirchneristas como Leopoldo Moreau, quien pidió ver el acuerdo antes, para revisarlo. Buscar más rebeldes no tiene sentido porque sólo con este grupo en contra el Gobierno necesita de al menos una amplia porción mayoritaria de Juntos por el Cambio para llegar a los 129 votos del quórum.

Sin fisuras, el Frente de Todos tiene 118 y cuenta con 5 aliados fijos de Provincias Unidas, que representan a los gobiernos de Misiones, Río Negro y Neuquén.

Votarán en contra los 4 de izquierda y aún no se expresó la dupla de líberos Felipe Álvarez-Claudio Vidal (que ayudaron al Gobierno en la última sesión) ni los 8 del interbloque federal, un mix que agrupa aun trío de peronistas bonaerenses cercanos a Roberto Lavagna, otro de cordobeses leales al gobernador Juan Schiaretti y una dupla de socialistas santafesinos.

En La Cámpora creen que con la ayuda de estos últimos y de una parte de Juntos sobra para aprobar la ley en ambas Cámaras, sin importar lo que ellos hagan. Hasta podrían colaborar José Luis Espert y Carolina Píparo. Imaginan una abstención de estos sectores, un artilugio reglamentario que le permite a un legislador estar en su banca y no votar, pero de ese modo bajar la cantidad de voluntades necesarias para alcanzar una mayoría.

Los 11 diputados de Carrió y los 33 radicales conducidos por Mario Negri seguirían ese camino, como también otras fracciones de Juntos, como los 4 que juntan Emilio Monzó.  Ricardo López Murphy votaría a favor.

Al Gobierno le sobran, aun si el PRO se mantiene en su rechazo para forzarlo a legislar por decreto, una idea de Patricia Bullrich que tuvo el beneplácito televisivo de Martín Tetaz, de los radicales disidentes, pero que Carrió hizo colapsar cuando se reunió la mesa chica del frente. El miércoles vuelven a verse las caras.

El bloque oficialista del Senado no emitió un comunicado a favor del acuerdo y cerca de una decena de sus miembros estarían dispuestos a votar en contra, si llega un texto parecido al anunciado. Cristina tampoco habló y recomendó esperar.

En el Senado, los radicales podrían resultar claves: La Cámpora tiene 5 miembros pero en los primeros sondeos, el jefe del oficialismo José Mayans sumó varios dirigidos ajenos a la agrupación que no están dispuestos a acompañar un texto similar al anuncio de Alberto.

Con plantel completo y aliados, en el Senado el Frente de Todos alcanza la mayoría simple (37 votos), pero los 18 radicales les permitirían exhibir rebeldes. Morales, presidente de la UCR y promotor de ayudar al Gobierno esta vez, tiene el teléfono de la mayoría de sus correligionarios de esta Cámara para ablandarlos, si hiciera falta.

Anabel Fernández Sagasti y José Mayans.

En la Rosada creen que es mejor iniciar el debate en el Senado y por eso Chodos visitó a Mayans el miércoles de la semana pasada. Le reseñó en números los anuncios de Guzmán, pero no obtuvo respuesta. Sólo esperar.

En la Cámara alta no le encuentran al vuelta a la manera que Guzmán  respetará la baja del déficit de 3,3 del PIB a 2.5 en 2022, con una violenta merma de la emisión monetaria, que pasaría de 3,7% a 1% y a 0.6 en 2023 y a 0 en 2024.

Chodos asegura que resolverá el problema con un crecimiento económico que mejore la recaudación, pero en el Congreso lo ven demasiado optimista. Guzmán dijo que la clave está en mejorar los controles a los evasores. Pero en la AFIP nadie explicó qué quiso decir.

Cristina Kirchner ocupó su despacho el mismo día que Chodos paseaba por el Congreso, acompañado de Rodrigo Ruete, el lobbista legislativo de Hacienda. A todos sus dirigidos les llegó un mensaje de la vice: hasta que no llegue el acuerdo escrito, no tiene sentido decir nada.

De hecho, aunque la mirada quedó puesta en Diputados, el bloque oficialista del Senado tampoco emitió un comunicado de respaldo. Suelen firmarlos Mayans y su segunda Anabel Fernández Sagasti, que es de La Cámpora.

Si ben es la casa de los gobernadores peronistas, los primeros en apoyar la negociación con el FMI, no alcanzan a juntar una mayoría. Algunos, como el chaqueño Jorge Capitanich, iniciaron gestiones con sus senadores amigos, pero chocaron contra la pared.

En Diputados, a varios referentes del oficialismo interesados en aprobar el acuerdo les pareció inoportuna la visita de Chodos a la Cámara vecina. “Están sobregirados. Tienen que consultar más. Hay que ver si la técnica legislativa no obliga a empezar el debate acá, porque incluye algún componente impositivo”, advierten.

Junto al flamante jefe de bloque Germán Martínez, apuntaron una serie de consejos para sumar la mayoría de votos posibles. El principal es que si el memorándum del acuerdo no puede enviarse antes, al menos no difiera de lo anunciado. “Las sorpresas típicas de los presupuestos, ahora no van”, explican. El texto no puede modificarse: se aprueba o se rechaza.

Tampoco quieren gestiones infructuosas sobre los camporistas, que confían en acercar. “Máximo no lo va a votar porque en estos dos años no se sintió contenido. Y hay que respetarlo. Pero con el resto hay una posibilidad y para eso hay que tener un diálogo permanente”, aconsejan. Por ahora, Guzmán y Chodos no fueron a Diputados. Nadie los invitó.

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