En pleno ruido preelectoral, el Gobierno se enfrenta a un nuevo test ante el mercado. A solo tres días de las PASO 2021 y con el dólar blue en alza, el Tesoro tiene que salir a colocar deuda en el mercado. La cartera que conduce Martín Guzmán buscará recaudar al menos $65.000 millones con letras en pesos y el equivalente el pesos a US$225 millones con bonos que ajustan por el tipo de cambio oficial.

El Tesoro tuvo en agosto la peor performance en 14 meses en términos de renovación de deuda: solo pudo refinanciar el 97% de los vencimientos del mes. De todos modos, desde el Palacio de Hacienda destacaron que el financiamiento neto acumulado en 2021 se acerca a los $381.000 millones, lo que implica un ratio de renovación de 119% y un total de emisiones por $2,4 billones.

El resultado agridulce se dio aun cuando rige un estricto cepo cambiario que dificulta la dolarización de las carteras de inversión. Además, las regulaciones del Banco Central impulsan a las entidades financieras a comprar buena parte de la deuda que emite el Gobierno en el mercado, ya que la pueden computar como encajes (es decir, como parte de aquella porción de los depósitos que tienen que mantener inmovilizada en el Banco Central).

Para complicar todavía más el clima, la incertidumbre electoral disparó la dolarización de carteras, que se hizo sentir en la cotización del dólar blue, que tocó máximos para el año. La escalada del billete paralelo, a la vez, recrudece las expectativas de inflación y pone en peligro la desaceleración de los precios que el Gobierno quiere mostrar antes de las legislativas de noviembre.

Con ese telón de Fondo, el Tesoro ofrecerá este jueves un menú de instrumentos donde prevalecen aquellos que ajustan por las dos variables clave: la inflación y el dólar oficial. Entre las alternativas en pesos, los inversores podrán elegir:

  • Letras a descuento con vencimiento el 31 de enero de 2022.
  • Dos letras que ajustan por CER, con vencimientos al 18 de abril y al 29 de julio del año que viene. Estos son los instrumentos que los bancos

“A primera vista, el equipo de (el secretario de Finanzas) Rafael Brigo se juega a aumentar los plazos de colocación, a fuerza de buscar el apetito por cobertura de tipo de cambio. De hecho, basta recordar que en la última licitación el plazo medio colocado fue de 138 días, mientras que el instrumento más corto en esta oportunidad es a 140 días (la Lede Enero 2022)”, interpretó PPI.

“Vale aclarar que en esta ocasión no se trata de un gran vencimiento ($90.00 millones), pero el momento reciente del mercado doméstico, y venir de un roll-over mediocre en agosto –el peor de los últimos 14 meses–, vuelve complicada la prueba. Como referencia, la sección 2022 de la curva CER el martes cerró con rendimientos de entre 4,5/5% + inflación. ¿Estará dispuesto el Tesoro a convalidar estos spreads para llamar la atención del mercado?”, se preguntó PPI.

Para Grupo SBS, el desafío del próximo vencimiento no está en el monto sino en el tipo de acreedor. Según indicó la sociedad de Bolsa, un tercio de las letras que vencen el próximo lunes (X13S1) están en manos de inversores no residentes. El diagnóstico del Gobierno es que los extranjeros que se quedaron con bonos en pesos son los que presionan sobre las cotizaciones financieras del dólar, que les permite remitir las divisas al exterior y sacar de su cartera títulos con legislación local.

Para evitar esa presión sobre el contado con liquidación, el Tesoro tendrá que seducir a los acreedores con las alternativas que oferta este jueves. Además del ajuste por tasa fija y CER, el Gobierno ofrecerá bonos cuyo capital evoluciona junto con el tipo de cambio oficial:

  • Reapertura del bono dólar-linked al 30 de noviembre de 2022.
  • Nuevo bono vinculado al dólar estadounidense y con vencimiento el 28 de abril de 2023.

Con respecto al nuevo título dólar linked, la Secretaría de Finanzas le otorgó un precio mínimo de US$984,76, lo que significa una tasa máxima de 1,25%. “Más allá de algunos inversores institucionales que busquen específicamente esta cobertura, el rendimiento (en relación a los CER) no luce atractivo. Por más devaluación o aceleración del crawling-peg (las micro depreciaciones diarias) que pueda suceder post-elecciones (probablemente en el primer trimestre de 2022), nos parece que el tipo de cambio real podría ir para abajo rápidamente”, analizó PPI.

Además del financiamiento en el mercado, el Tesoro recurre al Banco Central, que ya imprimió más de $710.000 millones este año. (Foto: NA)

El financiamiento del déficit mediante las colocaciones de deuda en el mercado son fundamentales para el plan financiero del Gobierno. Sin embargo, el apetito de los inversores no es suficiente y el Tesoro también debe recurrir al Banco Central para cubrir parte de sus gastos. En lo que va del año, el organismo debió imprimir unos $710.00 millones con ese objetivo. Pero la impresión de nuevos pesos puede resultar el combustible ideal para impulsar al dólar blue y a la inflación.