Según el Indec, la inflación de junio fue de 3,2%. En los primeros seis meses del año, los alimentos subieron 26,4% y acumularon un alza de 53,2% en los últimos 12 meses, muy por arriba del nivel general de precios. Estas cifras impactan de lleno en los hogares de miles de argentinos. ¿Cuál es el motivo? Los alimentos, que constituyen el principal gasto junto con las tarifas en hogares de menores ingresos, siguen aumentando igual o más que la inflación.

Endeudamiento y más pobreza

La suba constante de los alimentos hace que muchas familias que no llegan a fin de mes recurran a las tarjetas de crédito para poder poner un plato de comida sobre la mesa. Según Sandra González, de Adecua, “es un fenómeno cada vez más usual que los consumidores tarjeteen las compras diarias o semanales y después refinancien el costo total a fin de mes”. El resultado de esa “bicicleta doméstica” es que se terminan pagando intereses por la comida que compraron y consumieron hace semanas. Para decirlo sencillo, la gente se endeuda para poder comer.

Por otro lado, el alza de precios en este rubro hace subir el costo de las canastas básicas que son la herramienta para determinar la línea de pobreza e indigencia. Ya en mayo se necesitaban casi 65 mil pesos para no ser pobre en la Ciudad. En junio esa cifra seguramente se habrá acercado a los 70 mil pesos y provocará que nuevas familias caigan en la pobreza. Los salarios, como se sabe, no le ganan a la inflación hace casi 40 meses.

La carne se volvió un lujo

Uno de los productos que más empujan la suba de los alimentos es la carne. Pese al cepo a las exportaciones, que buscaba bajar los precios en el mercado interno, la carne aumentó un 4,6% promedio en junio. Así lo explican desde FADA, (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina): “La suba internacional de los costos para alimentar a los animales, en este caso el maíz, impactan en los precios al igual que la carga impositiva: el 28% de lo que sale un kilo de cualquier corte son impuestos”. Sin embargo, al no haber una referencia de precios, la gente sigue comprando y avala los aumentos desmedidos.

Jésica es docente y su marido trabaja en una fábrica: “El 20 de cada mes nos quedamos sin dinero”. (Foto: captura Telenoche)

Cuando nada funciona

“Precios cuidados”, “Precios máximos”, “Súper cerca”, “Canasta de cortes de carnes populares”… El Gobierno implementó una decena de programas para contener los precios, pero el problema sigue sin solución. La Argentina es, después de Venezuela, el país con más inflación de América Latina, muy lejos del resto de otros países del continente. Joan Manuel Serrat dijo alguna vez que “patria es el lugar donde comen los hijos”. Una definición llena de sensibilidad que nos habla de cómo el hambre y la pobreza pueden desgarrar fácilmente el tejido social en sus fibras más íntimas si no se atienden con eficacia los problemas urgentes.