Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta dieron un giro brusco a la derecha en las últimas horas de la campaña ante la incertidumbre que genera en el PRO la figura de Javier Milei.

 

El ex presidente pareció copiar a Jair Bolsonaro, que el martes aprovechó las marchas del día de la independencia brasileña para pedirle a la Corte que destituya al juez que lo investiga.

 

Macri dijo a LN+ que el juez de la Corte Horacio Rosatti “ha votado siempre con sesgo muy anticapitalista”. “Creo que no es bueno”, dijo. Un discurso de la guerra fría que Bolsonaro convirtió en su marca registrada.

La preocupación en la cúpula del PRO excede las elecciones de este año y apuntan al 2023: Creen que si Milei alcanza los dos dígitos en noviembre se convertiría en una figura “nacional” de un espacio de derecha que podría complicar a Juntos en las presidenciales.

Justamente es Milei el que acusa a sus rivales de “comunistas”, por más que sean del PRO. Incluso en la noche del martes le dijo a TN que Larreta es “una persona colectivista, es peor que un comunista”.

Tan sólo dos horas después, en los estudios de América TV, el jefe de gobierno porteño dijo que hay que eliminar las indemnizaciones.

 

María Eugenia Vidal y Diego Santilli habían sumado a Macri y a Patricia Bullrich a la campaña precisamente para retener el voto de derecha y por el mismo motivo se le habilitó la primaria a Ricardo López Murphy.

Pero el temor que hay en la sede de Uspallata ya va más allá de las elecciones de este año, que para los encuestadores asoman como un escenario probable de marcas históricas para el voto bronca y antisistema que podrían absorber candidatos como Milei en la Ciudad y José Luis Espert en la provincia.

 

Fuentes del larretismo dijeron a LPO que la preocupación es que Milei se acerque a los dos dígitos porque creen que eso le permitiría encarar un proyecto nacional para 2023.

 

Y si lo logra le disputará el voto de derecha que el PRO capitalizó en los últimos años para ganar en 2015 y quedar cerca del ballotage en 2019 pese a haber perdido por 16 puntos en las primarias.

 

En el PRO dicen que de cada diez críticas que hace Milei al sistema político, una sola va para Cristina y nueve para Larreta y Macri. Por eso sospechan que detrás de Milei y de José Luis Espert hay un interés del peronismo en articular a la derecha dura, en una jugada espejo a la que le atribuyen a Juntos en el peronismo donde ven su mano detrás de la candidatura de Randazzo.

Milei en su cierre de campaña en Parque Lezama.

En el macrismo apuntan directamente a Sergio Massa y sostienen que tiene buena relación con Espert y un canal de diálogo con Milei a través de Carlos Maslatón, un viejo conocido del presidente de la Cámara de Diputados.

 

Como sea, la idea de facilitar el armado de una fuerza nacional de derecha dura que sea enemiga de Macri para dividir a la oposición no es nueva en el peronismo. El porcentaje que esa fuerza le reste a Cambiemos en 2023 será ganancia neta para el Frente de Todos.

José Luis Espert este miércoles en La Plata.