La preocupación por la situación hídrica continúa y desde el Gobierno nacional se emitió una orden para detener el sobredragado a lo largo de todo el caudal.

El último informe del Instituto Nacional del Agua (INA) anticipa que no habrán mejorías en la situación hídrica para los siguientes meses, y hace más de un mes, desde el 3 de junio, la altura del río Paraná no supera el metro de altura. Desde el 15 del mismo mes, el caudal se encuentra por debajo del medio metro, según los registros de la Prefectura Naval Argentina.

El río Paraná atraviesa por segundo año consecutivo una dramática reducción del caudal del agua, la mayor bajante registrada desde el año 1944. Según las proyecciones realizadas por el INA y actualizadas en su informe del viernes 9, para el mes de agosto no habrá una tendencia a aumento del caudal de la cuenca del Paraná. De tal forma, la bajante se irá pronunciando con el correr de los días y afectará la captación de agua para el consumo urbano y la salud de los ecosistemas fluviales. A esta situación se suma la preocupación por la fauna íctica.

Freno al dragado

Por otro lado, el Gobierno nacional puso freno al sobredragado de 50 centímetros de la cuenca del Paraná, admitido por uno de los representantes técnicos de la empresa belga que lleva adelante las tareas.

Ante un reclamo de la sociedad civil, la remoción de arena fue frenada de forma parcial por la Subsecretaría de Puertos de la Nación.

Cabe destacar que las tareas de dragado se llevan a cabo desde el mes de mayo.

La medida fue tomada a raíz de la denuncia pública de la Asociación Argentina de Abogados y Abogadas Ambientalistas (AAdeAA).

Uno de sus integrantes, Alejo di Risio, confirmó a El Litoral la emisión de la Orden de Servicio N° 218 de la Subsecretaría de Puertos de la Nación, que obliga a la empresa Hidrovía SA a “mantener los diseños de obra oportunamente aprobados en cuanto a las profundidades alcanzadas, los veriles y los anchos de solera”.

Cabe destacar que la remoción de la arena con objetivos de garantizar la navegabilidad, se realiza en un contexto de la mayor bajante histórica desde 1944.

En un comunicado, la AAdeAA indicó que las tareas de dragado se llevaban a cabo sin estudios de impacto ambiental y sostuvieron que el sobredragado “constituye un verdadero crimen ambiental”.

La asociación había presentado en junio una solicitud para acceder a información pública oficial y la respuesta del área de Control y Monitoreo Ambiental del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación indicó que no se contaba con una respuesta.

Un representante técnico de la empresa había indicado que se redoblaron los esfuerzos y se encontraban trabajando en tareas de dragado de dos pies adicionales de profundidad (50 centímetros) “para compensar el bajo nivel del río Paraná en el menor plazo posible, con el fin de aminorar el impacto de este fenómeno y facilitar el tránsito fluvial”.