El mundo de los influencers está plagado de apariencias, de mostrar un modo de vida aspiracional y de tratar de compartir fotos y videos que generan algo que todos quieran alcanzar. Pero la estrella en ascenso de TikTok, Khabane -Khaby- Lame, es todo lo contrario: se muestra como una persona común, sus videos son súper sencillos, no habla y se expresa con gestos completamente universales.

“Sinceramente, aún no me siento famoso. Soy solo alguien que publica videos en TikTok. No le doy mucha importancia a esto”, dijo Khaby, un senegalés de 21 años que vive desde muy chico en Italia y que con sus burlas a los virales más famosos -y complicados- de la red social ya tiene más de 70 millones de seguidores. A este ritmo, no le falta mucho para alcanzar a la máxima estrella de TikTok, Charli D’Amelio, que con 17 años tiene más de 115 millones de suscriptores.

“Es mi cara y las expresiones que hago lo que generan risa en las personas”, declaró Lame en una entrevista nada menos que con The New York Times, en la oficina de su representante en Milán. Lo que empezó como un hobby, en su casa, ahora lo llevó a tener un equipo que le gestiona la contabilidad y le da ideas para sus futuros videos, de solo algunos unos segundos.

La clave de sus exitosos clips está en las herramientas más populares de TikTok (hay dos funciones, “Stitch” y “Duos”) , que permiten “citar” un video y reaccionar o completarlo. Khabi suele tomar contenidos con insólitos trucos, para pelar una banana o un pepino, cortar una pizza o atravesar un diario con una piña, secuencia que protagonizó con la argentina Oriana Sabatini.

Él les responde demostrando que en realidad se trata de “pavadas virales” y las expone mostrando la forma simple de hacerlo. El cierre es siempre el mismo: palmas hacia arriba, mirada sarcástica a la cámara y un gesto, su marca registrada, que parece decir lo que pensamos muchos: “no puedo creer que alguien haga esto”.

“Mis reacciones mudas son un lenguaje global”, aclara el tiktoker, que no dice una palabra y cuyos videos en general tienen muy poca producción. El extremo opuesto de la mayoría de los influencers y generadores de contenidos más famosos.

“Su contenido se burla de las sobreproducciones que existen ahora en redes sociales, ya sea lifehacks o cosas parecidas”, le explicó al NYT Samir Chaudry, fundador de The Publish Press, enfocado en la economía de los creadores de contenido. “Se siente auténtico, parece que no se esfuerza, y eso le gusta a la gente”, agregó.

Los números del fenómeno

Al escribir esta nota, solamente en TikTok, Khaby tiene 72.7 millones de seguidores, superando los 60 millones de habitantes que hay en Italia, y 984 millones de “me gusta”. Varios de sus videos tienen 100 o 200 millones de reproducciones. Hay otros 20 millones que lo siguen en Instagram y miles de cuentas, en todas las redes, que viralizan sus contenidos.

Es la única persona no estadounidense en integrar el Top 10 con más seguidores en TikTok. El podio lo encabeza Charly D’Amelio, y está apenas detrás de Bella Porch, otra tiktoker importantísima. ¿Debajo de él? En el sexto lugar está nada menos que Will Smith, con “apenas” 55 millones de suscriptores.

La lista de los usuarios más seguidos de TikTok (Fuente: Insiflow).

“Estoy muy contento y orgulloso por haber superado a mi ídolo, al que sigo desde niño. Es lo máximo”, afirmó, y no descarta un futuro en la pantalla grande o a la chica -la tele, claro, ya está en la más chica de todas, en la palma de millones de personas-. “Me gustaría pasar al cine, ojalá pudiera empezar a hacer películas cómicas o series de televisión como las de Netflix. No quedarme solo en TikTok, sino abrirme mucho más”, declaró en una entrevista con Corriere della Sera.

Hay un detalle importante en el documento de “el italiano más seguido del mundo”, como lo llaman en todo el mundo: no es italiano.

“He pedido la nacionalidad y la estoy esperando. Ya la solicité una vez, pero pasó demasiado tiempo hasta que conseguí todos los documentos, y no me la pudieron aceptar. No es que haya que ser famoso para ser ciudadano italiano, sino que ahora sé cómo gestionar las peticiones y quizá sea más fácil”, resumió Lame, que igual se muestra orgulloso de haber nacido en Senegal.

Sinceramente, no necesito un pedazo de papel para definirme como italiano”, le dijo al NYT este hincha de la Juventus, que suele tener ropa de su equipo en algunos videos y también la bandera de Senegal.

Hasta abril, el italiano más famoso de TikTok era Gianluca Vacchi, un millonario de 53 años conocido por sus bailes y por ostentar en las redes su exclusivo estilo de vida acompañado por su mujer, una modelo de 26. Ahora Khaby lo superó con contenidos que están en el polo opuesto: sencillos, normales, y grabados con poco presupuesto.

Inicios y reconocimiento

La experiencia en TikTok del joven empezó cuando lo despidieron de su trabajo en un taller mecánico durante la cuarentena de marzo de 2020.

En ese momento, por aburrimiento y sin “nada que hacer”, decidió crear una cuenta en TikTok, plataforma que prácticamente no conocía. Antes había hecho algunos videos con un amigo, pero no tuvo mucho éxito. En 2020 consiguió poco más de un millón de seguidores, lo que no estaba nada mal. Pero 12 meses más tarde, en abril de este año, la viralidad estalló: en un par de días pasó de 6 millones de seguidores a 20.

“Incluso antes del boom, el canal estaba funcionando bien. Un millón de seguidores es una cifra muy respetable, pero luego publiqué un video que se volvió aún más viral y noté que a la gente le gustaba mi expresión facial. Así que continué”, explicó.

El éxito fue tal que incluso la red social se rindió a sus pies. Él hizo un video cuando superó al perfil oficial de TikTok en cantidad de seguidores con un hashtag, #AprendanDeKhaby. La red social contestó con humildad: “Esta es tu aplicación. Nosotros solo estamos haciendo ‘scroll’ (deslizando hacia abajo para ver las publicaciones) en ella”.

TikTok no fue la única que “le levantó el pulgar” a Khaby: el fundador de Facebook usó ese emoji en un video de Lame en Instagram, aprobando su contenido.

Sus contenidos, que simplifican de forma divertida los virales más complicados, se convirtieron en sinónimo de Internet. Y su cara de meme ya es una de las más usadas y replicadas en las redes.

Khabane aclaró que no esperaba tal éxito y que su objetivo es “entretener a la gente”. No obstante, se está esforzando para mantener su notoriedad y convertir este pasatiempo en un trabajo. Asegura que su formato actual de humor no será para siempre y busca definir en qué otros campos puede diversificar sus contenidos

“No me voy a dedicar a esto y nada más. En estos días estoy discutiendo junto con mi agencia sobre qué formatos podría enfocarme para diversificar los contenidos. En cualquier caso, también me gustaría instalarme en otras plataformas como Twitch y YouTube”, declaró.