Marcelo Lewandowski dejó el periodismo deportivo en 2019 para ser candidato a senador provincial por el Frente de Todos y su performance electoral fue una gran sorpresa en Rosario donde el peronismo hace décadas que no logra imponerse en las elecciones locales.

En su debut, le ganó a la socialista Mónica Fein por más de diez puntos cuando aún era intendenta y lo convirtió en la esperanza del peronismo que ahora deberá revalidar como precandidato a senador nacional en la interna con Agustín Rossi.

Lewandowski fue el elegido por Omar Perotti y la vicepresidenta Cristina Fernández para encabezar la lista del Frente de Todos en una jugada pragmática en búsqueda de retener las dos bancas y tratar de sumar alguna más de las tres que el peronismo pone en juego en Diputados.

Ahora, el ex periodista deportivo deberá medir fuerzas con Rossi quien fue tentado por el entorno de Alberto pero luego chocó con el veto de Perotti quien viajó a Olivos para explicarle personalmente al presidente que el entonces ministro de Defensa había logrado ganar todas las internas pero nunca pudo seducir al votante independiente y dificultaba la posibilidad de ganarle a Juntos por el Cambio en Santa Fe.

Sin embargo, Rossi se jugaba mucho más que su cargo en el gabinete que tiene que ver con el armado territorial de su agrupación, La Corriente de la Militancia, que tiene su base en la ciudad de Rosario y que hasta la aparición de Lewandowski, sus candidatos solían encabezar las listas.

Rossi se jugaba mucho más que su cargo en el gabinete que tiene que ver con el armado territorial de su agrupación, La Corriente de la Militancia, que tiene su base en la ciudad de Rosario y que hasta la aparición de Lewandowski, sus candidatos solían encabezar las listas

De hecho, los esfuerzos para que el ahora candidato a senador encabezase la lista de la unidad del Frente de Todos para concejales de Rosario fracasaron y en gran medida por la resistencia del rossismo de allanarle el camino a Lewandowski hacia la intendencia.

Es que Roberto Sukerman, actual ministro de Gobierno de Perotti, fue un gran elector para el peronismo en las cuatro elecciones en las que participó pero no le alcanzó para destronar al socialismo que gobernó durante tres décadas y que solo fue jaqueado por Cambiemos en su mejor momento con Miguel del Sel a la cabeza.

En definitiva, el peronismo rosarino nunca logró romper la barrera y aspirar a más bancas de las tres que pone en juego en cada elección al Concejo y veían en Lewandowski la posibilidad de superar la marca, pero no pudo ser y el Frente de Todos llega a las PASO con diez listas.

Ahora, el senador provincial deberá afrontar una interna difícil frente al aguerrido Agustín Rossi que de ganar, se convertirá en un competidor fuerte del peronismo rosarino con la posibilidad de terminar de consolidarse si le gana a Juntos por el Cambio y retiene las dos bancas del Senado para el Frente de Todos, analizan en el PJ.

Es por ello que ante el riesgo de debilitarse en el territorio, a Agustín Rossi no le quedó opción de ir a fondo en la interna y desafiar el acuerdo entre Perotti y Cristina al que se terminó sumando el mismo Alberto Fernández.

Este lunes, cuando el presidente le tomó juramento a los nuevos funcionarios que reemplazarán a Arroyo y a Rossi, el presidente dijo que “a Agustín no lo despido como amigo, porque vamos a seguir siéndolo siempre”, y señaló que fue de un hombre de consulta en la toma de decisiones ejecutivas más allá de Defensa.

“Agustín tiene la virtud de tener una capacidad de lectura de la realidad que yo valoro mucho”, reconoció el presidente y recordó que fue quien lo acercó al kirchnerismo en los primeros momentos de la presidencia de Néstor Kirchner.