Boca mereció ganarle a Atlético Mineiro por el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Fue superior al equipo brasileño y si bien no lo apabulló, generó las ocasiones de peligro para poder abrir el marcador. Una de las posibilidades más claras la tuvo Diego “Pulpo” González en el segundo tiempo, cuando el volante no la pudo meter casi abajo del arco.

A los 70 minutos, el retornado Marcelo Weigandt (cumplió una gran actuación con mucha seguridad en la marca y proyección) anticipó y abrió para Sebastián Villa, que perdió la pelota, aunque en el rebote la capturó Cristian Medina, que tocó para Cristian Pavón, quien a su vez mandó un centro peligroso que no llegó a conectar el Pulpo González, quien ya había anticipado a la marca del defensor brasileño Dodô.

La jugada hizo que el entrenador xeneize Miguel Ángel Russo se tomara la cabeza. Es que Boca a esa altura era claro merecedor de convertir al menos un tanto.

El mediocampista central fue uno de los que más peligro generó en el área del equipo visitante, de hecho hizo un gol que fue anulado en el primer tiempo y que generó polémica a instancias del VAR. Luego, antes de que finaliZARA la etapa inicial, tuvo otro cabezazo que obligó a la participación del arquero Éverson.

Su buen partido es una gran noticia para él y espera que el capítulo de las lesiones sea algo del pasado. El 29 de septiembre de 2019, cuando jugaba para Racing, González se rompió los ligamentos de su rodilla izquierda. Fue en el encuentro ante Rosario Central por la octava fecha de la Superliga. Sobre el final de aquel partido, el Pulpo fue a disputar una pelota, chocó contra Fabián Rinaudo y se le torció la rodilla.

Diego González defiende la pelota ante la marca de Federico Zaracho. El Pulpo fue de lo mejor en Boca y una de las figuras del encuentro (REUTERS/Marcelo Endelli)Diego González defiende la pelota ante la marca de Federico Zaracho. El Pulpo fue de lo mejor en Boca y una de las figuras del encuentro (REUTERS/Marcelo Endelli)

Fue una larga recuperación la que debió atravesar. De hecho, ya no volvió a jugar en La Academia. En octubre de 2020, como no iba a ser tenido en cuenta por el entonces entrenador Sebastián Beccacece, el jugador de 33 años rescindió su contrato con la entidad de Avellaneda y llegó a Boca en una operación relámpago.

Con la camiseta azul y oro volvió a pisar una cancha de fútbol el 8 de noviembre del año pasado, en el partido ante Newell’s disputado en el Coloso Marcelo Bielsa. Ante Arsenal, el 12 de diciembre, además, le sumó la vuelta al gol, lo que fue motivo suficiente para emocionarse. Ese día en La Bombonera se quebró en llanto.

Recuperó la titularidad y fue una de las figuras del partido por los cuartos de final de la Copa Libertadores pasada ante su ex club, Racing, pero luego volvió a lesionarse. La última dolencia la sufrió en enero, que lo obligó a una operación luego de la obtención de la Copa Diego Maradona. El volante fue intervenido por un desplazamiento del peroné de la pierna izquierda. En ese momento se estimó una recuperación de tres meses aproximadamente.

El Pulpo González retornó y busca mantener su lugar como titular en el equipo que dirige Russo, quien encontró en el volante central una buena alternativa de cara a los compromisos del segundo semestre donde la prioridad del club es ganar la séptima Copa Libertadores.