La inteligencia artificial (IA) avanza (en ocasiones a los tropiezos y con sesgos que preocupan) pero existen ámbitos a los que aún no logra ingresar. ¿Uno de esos sistemas puede ser considerado como el inventor de algún ingenio? Una jueza federal de Estados Unidos determinó que eso, al momento, no ocurrirá.

Leonie Brinkema dictaminó esta semana que una IA no puede figurar como la “inventora” en una patente que se presente en Estados Unidos. Esta determinación se encuadra en un caso presentado por un Artificial Inventor Project, una agrupación que argumenta que esas tecnologías podrían ser incluidas como parte creadora y, en ese caso, el propietario de la IA sería legalmente el apoderado de la patente.

Tal como cuenta el sitio Gizmodo, Stephen Thaler, parte de aquella agrupación, demandó a la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) luego de que le nieguen una solicitud porque en ella había incluido a DABUS, un sistema de IA, como el creador de un tipo de luz intermitente y un recipiente para bebidas. La mencionada Oficina indicó que no podía dar el visto bueno a esos documentos porque el inventor no es una persona. Además, señalaron que la máquina es una herramienta utilizada por personas y que son éstos los que deberían figurar como los responsables de los productos patentados.

De acuerdo a la jueza Brinkema, la USPTO cumplió adecuadamente las normativas. La revisión más reciente de la Ley de Patentes, que data de 2011, señala que el inventor debe ser un individuo y no una máquina. “El Congreso claramente hacía referencia a una persona física”, se lee en el fallo, donde además se explica que el significado es persistente en toda la redacción de la norma.

La jueza también rechazó la afirmación de Thaler de que la Oficina de Patentes tenía que proporcionar pruebas de que el Congreso no quería excluir los sistemas de inteligencia artificial como inventores. La representante de la justicia afirmó además que la naturaleza de un inventor ya ha sido examinada en los tribunales federales, que han dictaminado que ni las empresas ni los estados pueden pretender ser inventores de una patente.

El principal argumento de la USPTO es que los sistemas de IA actuales no podrían crear sin intervención humana. Siguiendo este razonamiento, una máquina que ensambla automóviles (incluso la que eventualmente los diseñan) no es considerada la creadora de esos productos.

“A medida que la tecnología evoluciona, puede llegar un momento en que la inteligencia artificial alcance un nivel de sofisticación tal que pueda satisfacer los significados aceptados de inventor. Pero ese momento aún no ha llegado y, si lo hace, corresponderá al Congreso decidir cómo, si es que quiere, ampliar el alcance de la ley de patentes”, concluyó Brinkema.

La base de los reclamos

Thaler dijo que la justicia debería respetar la búsqueda de fomentar la innovación, un camino inverso al que avanza el dictamen el Brikena. “Permitir patentes para invenciones generadas por IA resultará en más innovación. Incentivará el desarrollo de IA capaz de producir resultados patentables al hacer que esos resultados sean más valiosos. Por el contrario, negar (…) las invenciones generadas por IA amenaza con socavar el sistema de patentes al no fomentar la producción de invenciones socialmente valiosas”, dijo el representante de Artificial Inventor Project.

El reporte de Bloomberg acerca de este pleito indica que el grupo apelará la decisión de la jueza Brikema.