En medio de la noche caliente del reggaeton y entre algunas historias de amor que amagan con florecer entre los participantes, hubo lugar para emociones de las fuertes en la pista de ShowMatch. Las protagonistas en esta oportunidad fueron Lolo Rossi Eugenia López, las jefas de coachs. Acostumbradas a defender a coreógrafos y participantes de los embates del jurado y a mediar con las broncas que surjan en el seno de cada equipo, esta vez se llevaron los flashes en una emotiva ceremonia de agradecimiento y reconocimiento a tantos años de trabajo.

Buscando apelar al máximo al efecto sorpresa, el conductor Marcelo Tinelli jugó con una supuesta encuesta con la excusa de incorporarlas a la competencia para que se animen a demostrar en la pista. En realidad, lo que escondía esa farsa eran los mensajes de Ruti y Sofi, las hijas de Lolo; y de Renata y Joaco, los hijos de Eugenia. En pantalla grande, los niños se turnaban en los testimonios para sus madres, quienes en un cuadrado inferior reaccionaban como podían ante tanta emoción en forma de admiración, orgullo y vergüenza pero, ante todo, de mucho amor.

ShowMatch: las hijas de las coachs se animaron a bailar

Al volver al piso, las dos mujeres lloraban y apenas podían recomponerse. “Ya que ustedes hablan poco de ustedes, siempre es bueno que sus hijos digan lo que sienten”, dijo el conductor para explicar el regalo. Pero esto era apenas una parte y para la continuidad, Marcelo retomó el hilo inicial para anunciar lo que vendría: “Algo que ustedes no se están animando, yo creo que hoy van a tener un regalo acá en la pista”, anunció el conductor.

“Música maestro, vamos” y aire para Ruti y Renata, quienes irrumpieron uniformadas de buzo rojo y pantalón camuflado para emocionar a sus madres y a todos en el piso. Para el abrazo final, se sumó Sofi y solo Joaco estuvo ausente. Su timidez adolescente solo le permitió llegar a los mensajes grabados. “Somos amigas de muchos años. Nos vimos crecer, nos vimos tener familia”, resumió Lolo el emotivo momento que acababan de vivir y que de alguna manera resumía sus historias de vida ligadas a ShowMatch.

Con la emoción a flor de piel, las jefas hablaron en exclusiva con Teleshow al finalizar el programa y compartieron sus sensaciones todavía en caliente. “La verdad que todavía no caigo, quiero llegar a mi casa y volver a verlo. Estoy tan emocionada que no sé que decir”, reconoció Eugenia que se mostró sorprendida por la desfachatez de su hija: “No me deja verla bailar en las clases, me esconde las historias para que no las vea… lo que acaba de pasar no lo puedo creer”, repitió, como buscando que fuera cierto.

Era una película lo que estaba viendo. Nunca me imaginé semejante cosa, estoy feliz”, coincidió Lolo, que destacó el sacrificio de toda la vida ligada a ShowMatch: “Hoy no las iba a ver porque tuvimos una jornada larga de trabajo. Son momentos muy cortos los que estamos con ellos durante el día, pero es difícil cuando un trabajo te lleva tanto tiempo”, agregó en referencia a algo que había manifestado durante el programa. “Imaginate que yo tuve un bache de haberme ido del programa para estar con ellos, y ahora los extraño. Aunque estén más grandes, les mando mensajitos durante el día. Lo que pasó es…”, agregó Eugenia y se quedó sin palabras. Miró a su compañera, que buscaba encontrarlas, pero sin éxito. Hay veces que las emociones se viven de una manera tan intensa que cuesta describirlas.

Respecto a verlas en la pista tan icónica, ambas compartieron su sorpresa. “No entendía que estaba pasando en ese momento”, admitió Lolo, todavía desconcertada. “Verlas con ese despojo, se bailaron todo. Nos pasaron el trapo. Ahora menos que menos vamos a bailar”, las felicitó Eugenia, buscando en el humor una explicación que si era posible había que buscarla en el clima familiar que se respira en ShowMatch. “Pasamos muchas horas: nacimientos, casamientos, amistades, peleas, todo pasa acá: para nosotras es hermoso este espacio donde trabajamos”, concluyó Lolo. “De verdad somos todos familia”, asintió Eugenia y partieron cada una a su casa, a confirmar en el replay que lo que acababa de pasar no había sido un sueño.