Desde hace varios días se le venía dando forma a la sanción que el intendente Martín Llaryora le iba a aplicar a Ersa, la empresa de origen correntino que tenía hasta la noche de este lunes el 75% del servicio del transporte urbano en la ciudad de Córdoba.

 

La semana pasada, y a raíz de una serie de accidentes que tuvieron como protagonistas a unidades de la empresa, se ordenó que inspectores municipales se presentaran en la empresa para ver en qué condiciones estaban los coches. Y, sobre todo, cuál era la situación de los colectivos con la Inspección Técnica Vehicular (ITV).

 

A raíz de esto, se ordenó que 90 unidades de Ersa fueran a hacer la ITV y solo dos pasaron la inspección. Lo que desató el enojo de Llaryora, no solo con la situación de la empresa, sino también con su propio secretario de Movilidad, Marcelo Mansilla, quien estuvo en el ojo de la tormenta durante todo el fin de semana.

 

De hecho, funcionarios municipales reconocieron a LPO que los cuatro accidentes de la semana pasada, como así también la situación en la ITV, alimentaron a una oposición que venía adormecida desde el arranque del 2021 y llegaron incluso a sostener que en plena campaña se podría haber convertido en un cisne negro que afecte la candidatura de Hacemos por Córdoba, la lista del peronismo cordobés.

 

Con este panorama, en la noche de este lunes se convocó a una reunión de urgencia en el Palacio 6 de Julio encabezada por Llaryora y que contó, además, con la presencia de Mansilla, del secretario de Gobierno, Miguel Siciliano; y de Marcelo Rodio, el presidente de Tamse, la empresa de transporte municipal.

 

Y en la misma se confirmó que la Municipalidad le quitó 198 servicios a Ersa que corresponden a 13 líneas de los corredores 3 y 8. De esta manera, de ostentar el 75% del servicio, la empresa del zar del transporte, el correntino Juan Carlos Romero, pasará a controlar en Córdoba menos del 50%.

 

“La medida, que se complementa a la multa aplicada en los últimos días debido a los hechos que son de público conocimiento, busca redistribuir y equilibrar el servicio del sistema de transporte urbano. Asimismo, el Municipio de Córdoba llevará adelante una inversión superior a los 800 millones de pesos, con la compra de 50 nuevos colectivos que se sumarán a los 30 nuevos coches ya adquiridos hace un mes”, informaron desde la gestión que encabeza Llaryora en un comunicado.

 

La última referencia abre la puerta a más servicios a Tamse, la empresa municipal de transporte que desde diciembre del 2019 fue incorporando líneas y recorridos.

 

En contrapartida, Ersa queda a las puertas de una salida. La empresa llegó a Córdoba en la primera gestión del exintendente Ramón Mestre y tuvo en su momento una denuncia de la oposición por dádivas, a raíz de un viaje a una fiesta de la empresa que en 2014 hizo parte de la cúpula del Municipio.