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“Los mató la corrupción”: a 10 años de la Tragedia de Once, familiares de víctimas vuelven al andén

Entre trenes que van y vienen, unos minutos de silencio y quietud se apoderan del andén 1 de la estación cabecera del Tren Sarmiento. Es el instante en que Vanesa Toledo, Romina Báez y Ángel Cerrichio se acercan al mural de corazones que rinden homenaje a las víctimas de la Tragedia de Once.

Los tres cumplen con el mismo rito: dejan una mano apoyada sobre los nombres de sus familiares, cierran los ojos, se abrazan entre ellos y prometen recordarlos siempre.

La vida de Jonatan “Pitu” Báez (26 años y hermano de Romina), Graciela Díaz (49 y mamá de Vanesa), Matías Cerrichio Natalia Benítez (ambos de 33 años, hijo y nuera de Ángel) se truncó el 22 de febrero de 2012. A las 8.33, la formación 3772 chapa 16 no detuvo su marcha y chocó contra las vallas de contención cuando arribaba a la terminal.

Hubo 52 muertos y 789 heridos. La mayoría de las víctimas fatales ocupaban los tres primeros vagones, que se llevaron la peor parte del impacto y quedaron destrozados.

A 10 años de la Tragedia de Once: “Puse un pie adentro del vagón y empecé a temblar”

“Es terrible estar acá, a pesar de todas las veces que vinimos. Y ya son 10 años”, dice Romina Baez parada en el mismo lugar donde su hermano Pitu murió hace exactamente 10 años.

La mujer intenta describir las emociones que se apoderan de su cuerpo. Desde aquel día, nunca más volvió a subirse a un tren. “Una vez sola lo intenté. Estábamos con el grupo de familiares en un acto, la formación estaba parada y con las puertas abiertas. Le pregunté a un guarda si podía pegar un afiche. Puse un pie adentro del vagón, pero empecé a temblar y no pude seguir”, le dice a TN.

"Pitu" Báez tenía 26 años y era tatuador. (Foto: Facebook / Justicia X Pitu Jonatan Baez)
“Pitu” Báez tenía 26 años y era tatuador. (Foto: Facebook / Justicia X Pitu Jonatan Baez)

Romina cuenta que su mamá la llamó para comentarle que estaba intentando ubicar a su hermano, pero él no atendía el teléfono. “Cuando corté, prendí el televisor y lo primero que vi fue aquella imagen que recorrió el país: cuando sacaban a Leo (Leonardo Sarmiento, sobreviviente), que estaba atrapado en uno de los vagones”, relata.

“Después, el trauma de buscar a mi hermano durante 17 horas, recorrer todos los hospitales y no encontrar respuestas. Hasta que me enteré de la peor noticia: estaba muerto”, recuerda.

La mayoría de las víctimas fatales viajaba en los primeros vagones, que quedaron destrozados. (Foto: Télam)
La mayoría de las víctimas fatales viajaba en los primeros vagones, que quedaron destrozados. (Foto: Télam)

La tragedia dejó al descubierto años de desinversión y una trama de complicidades entre empresarios cercanos al Gobierno y funcionarios de la gestión de Cristina Kirchner. La empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) intentó desde el primer momento culpar al maquinista, pero las evidencias desnudaron la desidia estatal, a pesar de los millones de pesos destinados en subsidios.

A 10 años de la Tragedia de Once: “Le tiré un beso a mamá, le dije ‘te amo’ y nunca más la volví a ver”

Aquella mañana del 22 de febrero de 2012, Vanesa Toledo se levantó para ir a su trabajo en una metalúrgica en Virrey del Pino y, como todos los días, despidió a su mamá sin saber que sería la última vez que la vería.

“Fue un antes y un después, en mi vida y en la de cada uno de los familiares. Un cachetazo que me mostró que la vida no era como yo creía. La Tragedia de Once me sigue enseñando día a día. Fue una auténtica masacre, porque quienes tenían que cuidarnos fueron responsables de la muerte de 52 personas”, cuenta en diálogo con este medio.

Vanesa Toledo junto a su mamá, Graciela Díaz. (Foto: gentileza familia Toledo)
Vanesa Toledo junto a su mamá, Graciela Díaz. (Foto: gentileza familia Toledo)

“Cuando estaba a punto de cruzar la puerta le tiré un beso, le dije ‘te amo’ y ella solamente me miró. Recuerdo que sus ojos estaban cansados y que no me dijo nada. Ese es el último recuerdo que tengo de ella. Lo que siguió fue una película de terror”, recuerda.

“Me veo otra vez gritándole el nombre de mi hijo y de mi nuera a todo el mundo”

Ángel Cerrichio, al igual que Vanesa y Romina, revive aquel día cada vez que pasa por la estación: él también intenta evitar el tren como medio para trasladarse. “A pesar de que pasaron 10 años, hoy me veo de nuevo corriendo por este lugar, hablando con mi familia y repartiéndonos los hospitales para hacer la búsqueda. Me veo gritándole el nombre de mi hijo y de mi nuera a todo el mundo, tratando de ubicar sus nombres en listas interminables hasta encontrarlos en la de los muertos. Vuelvo a estremecerme cada vez que estoy acá”, describe.

Matías Cerrichio y Natalia Benítez tenían 33 años y llevaban uno y medio de casados. (Foto: gentileza familia Cerrichio)
Matías Cerrichio y Natalia Benítez tenían 33 años y llevaban uno y medio de casados. (Foto: gentileza familia Cerrichio)

La búsqueda, la agonía y el dolor de recibir la noticia de la muerte

Las horas posteriores a la tragedia trazaron postales similares a las de Cromañón: el drama de los familiares buscando con desesperación a sus seres queridos. “Fue como estar en un set de filmación. A veces tengo lagunas y supongo que será por el estrés que viví, pero recuerdo particularmente el miedo y la incertidumbre que sentí”, rememora Vanesa.

“A mi mamá la buscamos por todos lados y en ningún lugar había novedades. Al mismo tiempo, recibí llamados con informaciones falsas: me decían que había sido atendida y no era cierto”, profundiza, y sus recuerdos siguen revelando detalles: “Peregriné todo el día por toda la ciudad, recorrí las calles de Once de punta a punta con la esperanza de encontrarla en estado de shock. Y después no me acuerdo de más, salvo de estar un rato muy largo en el cementerio de la Chacarita. Ahí finalmente encontré el cuerpo. Estaba irreconocible, no era mi mamá”.

“Los mató la corrupción”: a 10 años de la Tragedia de Once, familiares de víctimas vuelven al andén

A 10 años de la Tragedia de Once: las causas que desnudaron una cadena de complicidades y corrupción

La tragedia dio lugar a dos juicios. El Once I tuvo sentencia en 2015, con 21 condenados por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº2, entre ellos Juan Pablo Schiavi (secretario de Transporte al momento de los hechos; recibió 8 años de prisión), Ricardo Jaime (secretario de Transporte entre 2003 y 2009; 8 años), Claudio Cirigliano (expresidente de TBA; 9 años) y otras 18 personas (en su mayoría, personal jerárquico de TBA), incluido el motorman Marcos Córdoba (3 años y 3 meses).

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“Los mató la corrupción”: a 10 años de la Tragedia de Once, familiares de víctimas vuelven al andén

El juicio Once II comenzó en 2017 y culminó un año más tarde: el exministro de Planificación Julio de Vido fue absuelto por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº4 de la imputación por el estrago, aunque recibió una pena de 5 años y 8 meses de prisión por administración fraudulenta, además de la inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos.

Se verificaron irregularidades en el otorgamiento de subsidios de TBA: la Justicia comprobó que buena parte de los fondos públicos no eran destinados a mejorar el servicio, sino que los Cirigliano los repartían a otras empresas del grupo. Pese a que las pericias arrojaron graves falencias tanto en las formaciones como en los andenes, determinaron que los frenos funcionaban correctamente y el propio motorman reconoció que los había anulado, por lo cual también recibió condena.

“Los mató la corrupción”: a 10 años de la Tragedia de Once, familiares de víctimas vuelven al andén

A 10 años de la Tragedia de Once: los familiares y la espera por “la verdadera justicia”

“En las tragedias muchas veces hay una convergencia de varios factores, pero en Once fue uno solo: la corrupciónEso fue lo que mató a nuestros familiares: la ambición desmedida de funcionarios que debían velar por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos se cargaron 52 vidas, además de lacerar las vidas de otras 700 personas que somos sus familiares”, sostiene Vanesa Toledo.

Y continúa: “Hubo sobrevivientes que no pudieron superar las secuelas psicológicas que la tragedia les dejó y se quitaron la vida. Y el desgaste que generó en muchos familiares el camino de lucha que emprendimos también los llevó a la muerte”.

El momento del dramático rescate de Leonardo Sarmiento, uno de los sobrevivientes. (Foto: Télam)
El momento del dramático rescate de Leonardo Sarmiento, uno de los sobrevivientes. (Foto: Télam)

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Toledo considera que los fallos sentaron un precedente. “Cuando la Justicia trabaja como debe trabajar, puede ser exacta y expeditiva. Teniendo en cuenta la magnitud de esta tragedia, que se haya elevado la causa a juicio oral antes de cumplirse un año desde que ocurrió muestra que cuando se quiere trabajar en serio se puede tener una Justicia que realmente funcione”, analiza. Y traza un paralelismo: “Los familiares de Cromañón, de quienes aprendimos muchísimo como también aprendimos de los familiares del atentado a la AMIA, esperaron ocho años”.

Sin embargo, cree que la historia se cerrará “el día que el proceso penal se termine, cuando Julio de Vido cumpla la condena por haber sido responsable de la muerte de 52 personas. Ahí vamos a poder hablar de una justicia verdadera para los familiares de Once”.

Cámara, fotos y realización: Daniel Raichijk

Edición: Nadina Barello

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