Tener el parabrisas sucio es una incómoda situación a la que no solemos dar importancia, pero que puede aumentar el riesgo de sufrir un accidente en carretera. Para tener la visibilidad adecuada cuando estamos al volante, siempre tenemos que mantener limpios el parabrisas y el resto de los cristales del coche.

 

El parabrisas siempre aporta al conductor la mayor parte de la visibilidad cuando conduce en carretera. Por eso, es fundamental que el conductor vea siempre correctamente a través del parabrisas. Una buena opción es el tratamiento repelente agua parabrisas que impide la adherencia de este tipo de elementos, lo que facilita la limpieza de insectos, polvo o manchas. 

Los peligros que pueden surgir en la carretera al tener el parabrisas con agua y restos de insectos

Consejos para el mantenimiento de las lunas del coche

Para mantener limpias las lunas de nuestro coche, debemos tener cuidado con elementos como el agua, los insectos o el polvo que se quedan en el parabrisas. En el caso del agua, una buena opción puede ser usar algún producto repelente del agua sobre el parabrisas para que los insectos y la suciedad no se adhieran al cristal con facilidad. Este es un sencillo truco que suele ayudar a que nos resulte más fácil limpiar el parabrisas.

En cuanto a los insectos que se quedan incrustados, hay que tener en cuenta que en algunas estaciones del año como el verano suele ser un problema muy habitual. Un buen consejo para que estos insectos no se peguen al parabrisas del coche, es limpiarlos con regularidad. Si lo haces por lo menos una vez a la semana, no comprometerás la visibilidad de las lunas ni dañarás las escobillas.

También es importante siempre revisar el nivel de líquido limpiaparabrisas antes de salir de casa. Es fundamental llevar un nivel adecuado de este líquido para eliminar los insectos o la incómoda lluvia que pueden afectar a la visibilidad del conductor. Pero recuerda que, si cuando estás viajando, necesitas activar el limpiaparabrisas para limpiar la luna, no lo hagas con el sol de cara. El efecto de los rayos solares sobre el líquido y la suciedad puede hacer que pierdas la visibilidad durante unos segundos y esto puede convertirse en un riesgo que puede provocar un accidente.

Además, hay que tener cuidado con el polvo de la arena si vas a aparcar el coche cerca de una playa, así como con las lluvias de verano que suelen dejar los coches con mucho polvo y suciedad y hacen que sea necesario limpiarlo antes de comenzar cualquier trayecto. Lo mejor en estos casos es echar un poco de agua al cristal antes de pasar las escobillas para que no extiendan la suciedad o se raye la luna.

Cómo limpiar las lunas de nuestro coche

La mejor opción para limpiar una luna es utilizar paños de microfibra o esponjas blandas que no rayen el cristal. Mucho cuidado con los cepillos que no son de cerdas suaves porque al ejercer presión pueden rayar el cristal. También se puede mojar un poco el cristal o poner una toalla mojada con agua y jabón encima unos minutos. Esta es una buena solución si quieres ablandar la suciedad del cristal.

También se puede aplicar al parabrisas del coche un tratamiento específico con efecto hidrófugo como el de Carglass. Con este tratamiento, que tiene una eficacia de seis a ocho meses según el uso, se suele lograr que las gotas de agua apenas toquen el parabrisas y resbalen a continuación. Gracias a ello, se puede mejorar sustancialmente la visibilidad diurna y nocturna en situaciones de lluvia, lo que permite incluso no usar el limpiaparabrisas a más de 80 km/h. Además, con este tratamiento se impide la adherencia, lo que facilita la limpieza de insectos, polvo o manchas que se van chocando contra el parabrisas. Además, en invierno si hubiese heladas o nieve, este tratamiento dificultará la congelación de las lunas de nuestro vehículo.