Se trata de una banda conformada por nueve personas, en su mayoría agentes que se desempeñaban en la Unidad Resistencia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Los hechos detectados corresponden a los años 2013, 2014, 2015 y principios del 2016. Se estima que el total de transacciones ilegales alcanza los casi 5,5 millones de dólares.

Nueve personas, en su mayoría Policías de Seguridad Aeroportuaria de la Unidad Resistencia, fueron procesadas y están a un paso del juicio oral acusados de ser parte de una asociación ilícita que lavó y contrabandeó divisas por casi 5,5 millones de dólares entre 2013 y comienzos de 2016.

Según el requerimiento de elevación a juicio presentado la semana pasada por el fiscal Federal de Resistencia, Patricio Sabadini, los acusados, que en su mayoría residen en Resistencia y Corrientes, alquilaban cajas de ahorro de otros colegas para realizar depósitos de dinero que luego utilizaban para simular compras en Paraguay. Posteriormente, viajaban hasta el país vecinos, recogían el dinero físico y lo revendían en el mercado ilegal como “dólar blue”.

Avelino Galeano, Rodolfo Galeano, Martin Erro, Martin Candia, Adrian Esquivel Forastier, Claudio Toledo, Daiana Esteche, Gustavo Sicardi y Marcelo Boutet, son los imputados. El modus operandi por el cual serán juzgados es muy similar al que se le detectó a otra banda que también realizaba sus maniobras desde Resistencia.

Según pudo saber CHACO DIA POR DIA, esta investigación nació a raíz de una denuncia formulada por el Director Nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Germán Montenegro ante la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), en base a un informe que le fuera elevado por Juan Ramón Fioravanti, Jefe de la Unidad Operacional Corrientes, de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

En esa denuncia surge que el 4 de septiembre de 2015, el Gerente de la sucursal Corrientes del Banco de la Nación Argentina, Delio Ulon, se presentó en su oficina junto al Contador, Julio Báez, con el objeto de ponerlo en conocimiento sobre la detección de movimientos sospechosos en las cuentas bancarias que en esa entidad poseen dos de los funcionarios a su cargo: el oficial principal, Daniel Benítez y Laurea Andreau, personal civil de la PSA. El primero, registró en agosto de 2015 movimientos por aproximadamente dos millones de pesos, mientras que la segunda evidenció movimientos dinerarios que rondaron el millón de pesos: montos muy por encima de sus ingresos declarados.

Al ser consultada sobre esta situación, Andreau aseguró que ella le prestó su tarjeta de débito a Abel “Coto” Galeano, hermano del Oficial, Andrés Galeano (por ese entonces jefe de la Unidad de Seguridad Aeroportuaria de Corrientes), teniendo conocimiento que varios de sus compañeros habían realizado lo mismo, obteniendo algunos de ellos un rédito económico por ese préstamo, circunstancias ellas que involucrarían a distintas personas con prestación de servicios en PSA.

En su escrito, Sabadini indicó que durante el curso de la investigación se pudo confirmar que una organización criminal, integrada casi en su totalidad por agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, operó en las ciudades de Resistencia y Corrientes durante los años 2013, 2014, 2015 y principios del 2016.

La organización reclutaba personas, en su mayoría personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que voluntariamente y con conocimiento de las maniobras a realizar, prestaban o alquilaban sus tarjetas de débito y el manejo de sus cajas de ahorro bancarias, a cambio de recibir una contraprestación que oscilaba entre 1000 a 2500 pesos, para recibir depósitos por sumas millonarias, el cual era utilizado para financiar la compra de dólares en Paraguay, mediante la simulación de compras, con las tarjetas de débitos obtenidas, en comercios de electrónica de “dudosa existencia”.

Una vez munidos de las divisas extrajeras, los imputados se encargaban de reingresar el dinero recaudado hacia Argentina, pasando los controles fronterizos, sin declarar el mismo, para vender esas divisas al precio dólar blue, durante la época del cepo cambiario, lo cual les generaba una ganancia ilegítima del 25,35% en rendimiento por cada dólar.

El producto económico del delito obtenido durante el período 2013/2016 por la organización criminal, mediante estas maniobras, rondaría los 46 millones de pesos y casi 121 mil dólares. El dinero recaudado era luego invertido por la organización en autos, motos, lanchas (la mayoría de estos vehículos era puesto a nombre de parientes y allegados) o directamente reinsertado al circuito ilegal que utilizaban.

De acuerdo a la investigación, los imputados frecuentemente abrían y cerraban nuevas cuentas de ahorro en el mismo banco o en otros de la plaza, sin justificación. También se observó que las cuentas de ahorros inicialmente registraban transacciones por montos bajos. Al poco tiempo, una vez que se vinculaban y operaban en la organización criminal, incrementaban sus movimientos y su nivel de compras en un 300%.

Por otra parte, las cuentas de ahorros registraban transacciones de débito y crédito simultáneos (misma fecha, por montos iguales o similares, sin justificación aparente).