Desde que internet tocó la vida del ser humano, se ha venido escuchando sobre la existencia de software malicioso (más conocido como malware o virus informático) que se filtra en los sistemas de los distintos dispositivos, vulnerando los protocolos de seguridad y tomando el control de la máquina para robar información importante de las personas.

Por supuesto, con la llegada de los smartphones esta situación se convirtió en una amenaza latente, teniendo en cuenta que es más el tiempo que se invierte en internet desde este tipo de dispositivos que el que se gasta frente a un PC. Por esto, no es raro que constantemente se estén leyendo noticias sobre un nuevo malware que podría afectar, por ejemplo, los terminales con sistema operativo Android, el más popular en el mundo.

Ahora bien, para este caso en particular, el concepto de malware puede malinterpretarse en muchas ocasiones, lo que puede derivar en una exageración de los riesgos reales de este tipo de software en los celulares Android.

Siempre que Google anuncia la presencia de un nuevo archivo malicioso que puede afectar el dispositivo móvil, surgen un sinfín de notas periodísticas cuyo título principal es: “Top 3, 5 o 7 de los mejores antivirus para tu Android”.

Ahora bien, los expertos aseguran que este sistema operativo es por sí mismo uno de los más seguros del mundo, incluso por encima de Windows o iOS, por lo que la descarga e instalación de un antivirus pudiera no ser una estrategia que aporte mucha seguridad a su móvil; por el contrario, podría hacer que el funcionamiento de este disminuya.

Menos miedo, más confianza

Grabador de llamadas, una de las apps disponibles para registrar llamadasGrabador de llamadas, una de las apps disponibles para registrar llamadas

En 2019 surgió un informe desarrollado por AV-Comparatives, una empresa encargada de realizar pruebas independientes de software antivirus, en el que se explica que la mayoría de las apps de antivirus que se alojan en la PlayStore no cuentan con un verdadero sistema de detección de malware en las aplicaciones que se descargan al celular.

Aunque muchas de ellas dicen realizar periódicamente análisis “exhaustivos” en los móviles, lo cierto es que solo verifican que las nuevas aplicaciones no hagan parte de las listas negras que tienen configuradas de forma predeterminada. Por ende, la protección prometida no es real. Los antivirus en Android (en su mayoría) solo son aplicaciones de publicidad con una fachada llena de botones “bonitos” pero muy poco funcionales.

En vez de instalar antivirus, que lo único que hacen es consumir recursos valiosos de su celular, lo que recomiendan los expertos es confiar en el sistema de seguridad de Google y no desviarse de los protocolos impuestos por la compañía en Android.

Claro que existen riesgos. A diario son muchos los desarrolladores ilegales que buscan infectar las aplicaciones alojadas en la PlayStore. No obstante la seguridad de esta tienda es tal que es más la demora de los ciberdelincuentes en subir apps infectadas que de Google en bloquearlas.

Por esto, desde que no descargue aplicaciones por fuera de la PlayStore el riesgo de que su celular sea infectado con un virus es casi nulo. No obstante, incluso, en caso de que deba descargar una app por medio del navegador web, Android cuenta con Google Play Protect. Este sistema de antivirus, que funciona como el Defender de Windows, revisa constantemente las aplicaciones que tiene instaladas en su móvil, y al contrario de los antivirus engañosos, este sí detecta amenazas en tiempo real; y lo mejor es que se actualiza de forma automática con los Play Services de Google.

Finalmente, si lo que le preocupa no es la posible invasión de un malware, sino las apps que puedan espiar sus datos, solo hay que guiarse por Android al momento de conceder los permisos necesarios a cualquier aplicación. Si un software de, por ejemplo, una linterna le solicita acceso a sus contactos, micrófono o almacenamiento, lo lógico es no permitírselo, después de todo ¿para qué necesita una app de este tipo esa clase de permisos? Es cuestión de lógica y autocuidado.