La llegada de la variante Delta provocó un cimbronazo en los comandos de campaña por el impacto que podría tener en las próximas semanas, cuando se incremente la actividad proselitista: aunque hasta este lunes los casos confirmados son apenas 23, la tensión mediática hizo que la pandemia vuelva a estar presente en todas las mesas de discusión.

Además de los casos vinculados a un vecino de la ciudad de Córdoba que llegó desde Perú, se agregaron un recién llegado de España y una mujer que viajó a Estados Unidos a vacunarse (el esposo y sus dos hijos, también con Delta, realizan la cuarentena en Caba porque fueron aislados al descender del avión).

Dos fuentes de El Panal aseguraron a LPO que hay “preocupación” porque la participación en las Paso sea muy baja, “cercana al 60 por ciento”, “por la conjunción del escepticismo con la política y el miedo a una nueva ola” de contagios por la aparición de la nueva variante. “Si Delta pasa a ser de transmisión comunitaria habrá un viraje fuerte en la campaña, porque cambiarán las prioridades del Gobierno y el foco del mensaje”, explicó uno de los consultados.

La secretaria de Promoción y Prevención de la Salud de la Provincia, Gabriela Barbás, aseguró que “no hay indicios” de transmisión comunitaria. “Hasta ahora no se puede hablar de transmisión comunitaria, por el momento el 100 por ciento de los casos tienen nexo epidemiológico asociado a los viajeros”, fundamentó. Sabe que esto puede cambiar de la noche a la mañana.

Cómo impacta el ingreso de la cepa Delta en el plan del Gobierno de llegar a la elección con la pandemia en retroceso

En el antecedente inmediato respecto de la participación, la elección a intendente de la ciudad de Río Cuarto, en noviembre del año pasado, no llegó al 50 por ciento, en lo que se leyó como un claro mensaje de descontento. “Se abren las escuelas para votar, pero están cerradas para estudiar”, fue uno de los mensajes que se viralizó en esos días.

“Hay un escepticismo generalizado, particularmente en quienes perdieron sus ahorros, su capital o su trabajo durante la cuarentena. Y a eso se suma el temor que genera la variable Delta, particularmente en sectores donde la vacunación aún no llegó masivamente”, es la explicación en el comando de campaña del peronismo cordobés.

En ese sentido, quienes dirigen la campaña de Hacemos por Córdoba miran con expectativa el desarrollo de la campaña de vacunación en los sectores populares de la ciudad que el Ministerio de Salud impulsa desde hace dos semanas, a razón de cuatro diarios en sendos barrios con un promedio de 350 dosis en cada uno de ellos.

“En los puestos de vacunación se respira buena onda, y eso influye en cualquier campaña”, es el análisis. A esto se suma el inicio de la campaña de vacunación para los menores de 18 años, en Río Cuarto y San Francisco.

Además, en el comando de campaña observaron que el bajo porcentaje de vacunación en los barrios humildes de la ciudad obedecía a la falta de acceso a la tecnología (para inscribirse hay que ser ciudadano digital) y los costos del transporte.

“Una menor participación le sirve a Hacemos por Córdoba, porque tenemos un voto estructurado, pero en esta situación no se hace esa especulación ni ninguna otra que tenga que ver con la salud; esto es una tragedia”, dice un funcionario consultado respecto de la estrategia del peronismo cordobés. Sin embargo, reconoce que una baja cantidad de votantes mayores de 65 años perjudicaría a Mario Negri, que tiene altos niveles de aceptación en ese rango etario.

Con encuestas cerca, el funcionario provincial asegura que la fuerte aparición de Juan Schiaretti en la campaña “está dando resultados”. Se entusiasma con un resultado que hace algunos meses parecía imposible. “Si logramos explicar que los cordobeses deben votar a los legisladores de Schiaretti, no tendremos problemas en recuperar la banca del Senado y lograr al menos dos en Diputados”, dice.

Por ahora los sondeos son pocos y confusos. La consultora D’Alesio Irol – Berensztein otorga el liderazgo a Mario Negri, Rodrigo de Loredo y Luis Juez, en ese orden; mientras que la grilla de largada de los candidatos peronistas es Martín Gill, Carlos Caserio, Natalia de la Sota y Alejandra Vigo, estos cuatro con niveles de rechazo en el orden del 50 por ciento.

En paralelo, los equipos de campaña toman nota de lo que ocurrió este lunes en el Frente de Todos: tras una reunión con el principal asesor, quien horas después generó un cuadro y dio positivo a Covid (no Delta), debieron aislarse Carlos Caserio, Gabriela Estévez y Olga Riutort, por lo que el grueso de la campaña quedó en pausa al menos una semana.