El grupo de Sensibilización Central Argentina se concentró este mediodía frente al Congreso para presentar un petitorio a la Comisión de Salud y exigir que trate “de forma urgente” el proyecto de ley 0149-D-2020 sobre sensibilidad central, que incluye a las enfermedades fibromialgiafatiga crónicasensibilidad química múltiple y electro hiper sensibilidad.

Al menos 40 integrantes de la organización Sensibilización Central Argentina, en su mayoría mujeres, se manifestaron este martes desde el mediodía frente del Congreso de la Nación, sobre la avenida Rivadavia.

“Pedimos que la Comisión de Salud se ponga a trabajar urgente por esta ley porque no damos más, hoy era la sesión en el Congreso y la cambiaron para mañana“, dijo a Télam María Fato, integrante de Sensibilización Central Argentina.

Para concientizar y visibilizar, las manifestantes ataron banderas del colectivo a las rejas del Parlamento con el lema “El dolor tiene nombre, pero no tiene ley”, y repartieron volantes sobre sensibilidad central.

La organización Sensibilización Central Argentina se concentró este mediodía. Foto: Víctor Carreira

La organización Sensibilización Central Argentina se concentró este mediodía. Foto: Víctor Carreira

Según explicaron desde la organización, bajo el concepto de sensibilidad central se incluye enfermedades como fibromialgia, fatiga crónica, sensibilidad química múltiple y electro híper sensibilidad, que son “discapacitantes” y las padecen “en un 98% las mujeres y otro 2% hombres y niños”.

Estas enfermedades causan dolor crónico, pérdida de memoria o insomnio, entre otros padecimientos, debido a que “al haber un trastorno neurológico, los neurotrasmisores no emiten las señales correctas a nuestro cuerpo alterando todos nuestros órganos y sistemas”.

Lo que pidieron a través del proyecto de ley es que se realice investigación sobre sensibilidad central, se garantice un tratamiento multidisciplinario y capacitación de los médicos y se reconozcan estas enfermedades como discapacitantes.

“El proyecto de ley fue presentado el 3 de marzo de 2020 a la Comisión de Salud y todavía no la trataron, estoy inyectada para poder estar de pie, hay gente que hoy no pudo venir porque está postrada en una cama”, completó Fato.

La convocatoria de este martes se realizó en todo el país, “cada uno en su lugar, con banderas y afiches y subimos el contenido en redes sociales”, sintetizó.

A su vez, en los volantes que repartían detallaron que si bien la Organización Mundial de la Salud la declaró enfermedad en 1992, “aún no está reconocida en Argentina, ni está incluida en el Programa Médico Obligatorio y por ellos muchos médicos no la estudian”.

Reclaman el tratamiento de un proyecto de ley sobre sensibilidad central. Foto: Víctor Carreira

Reclaman el tratamiento de un proyecto de ley sobre sensibilidad central. Foto: Víctor Carreira

Lo que pidieron a través del proyecto de ley es que se realice investigación sobre sensibilidad central, se garantice un tratamiento multidisciplinario y capacitación de los médicos y se reconozcan estas enfermedades como discapacitantes, entre otras medidas urgentes que transmitieron las manifestantes a Télam.

“Perdemos trabajos por esto, dependemos de otras personas para poder vivir, necesitamos recuperar la calidad de vida“, señaló a esta agencia Silvia Villalba, integrante del colectivo Sensibilidad Central Avellaneda, que forma parte a su vez de Sensibilización Central Argentina.

Además, para conocer el diagnóstico de algunas de las enfermedades de sensibilidad central, “pasamos una procesión interminable de profesionales, empezamos por reumatólogos, nos derivan a traumatólogos, psiquiatras, endocrinólogos”, señaló Villalba.

“Hay mucha gente que piensa que está depresiva o que es bipolar, porque la sensibilidad central se interpreta como una manía, una fobia, un problema mental, porque no se ve, mucha gente no conoce su diagnóstico”, completó.

Entre las referentes también estaba Karina Duclos, una joven de 33 años que compartió su historia: “Antes estudiaba dos carreras al mismo tiempo, trabajaba, hacía voluntariados y hoy estoy discapacitada. Hace siete años que le pudieron poner un nombre a las enfermedades y síndromes que padezco, pero mi vida quedó en la nada”.

“Tengo dolor muscular y articular generalizado, deterioro cognitivo, dolor de cabeza y zumbidos llamados ‘acúfenos’ permanentes en los oídos”, indicó la joven.

“Hay muchas personas que hoy no pueden estar acá porque el cuerpo no les da, así como a mí hay veces que el cuerpo no me da ni para poder ir al baño desde que tengo 26 años. Muchas veces atravesé esa situación”, agregó Duclos, que también enumeró todos los medicamentos que debió tomar para poder asistir a la concentración este martes.

“A cualquiera le puede pasar, hay personas que se suicidaron por esto y todavía no existe un tratamiento eficiente que proporcione calidad de vida digna, ni medicación. Todo lo científico no está involucrándose como debería. No elegimos estar enfermas”, concluyó.