Luego de su estreno el año pasado en la plataforma Cine.ar, este jueves llega a las salas “Cortázar y Antín: Cartas Iluminadas”, de Cinthia Rajschimir, un documental que aborda la relación de amistad y de trabajo entre Julio Cortázar y el director Manuel Antín, que adaptó para el cine tres cuentos del escritor argentino radicado en Francia.

Graciela Borges, uno de los testimonios por su protagonismo en "Circe".

Graciela Borges, uno de los testimonios por su protagonismo en “Circe”.

“Circe”, “La cifra impar” e “Intimidad de los parques” fueron las películas en donde Cortázar y Antín trabajaron en conjunto, separados por el Atlántico pero con una fluida comunicación epistolar y una única “fonocarta”, con la inconfundible voz del escritor reflexionando y aportando al guion de “Circe”, el inolvidable filme con Graciela Borges, Alberto Argibay, Walter Vidarte y Sergio Renán, que se estrenó en 1964.

“Demoré un año en animarme a proponerle a Antín la realización de este documental y finalmente al consultarle, me respondió muy amablemente con su aprobación.”

CINTHIA RAJSCHMIR

Rajschimir contó a Télam que el centro del interés de “Cortázar y Antín: Cartas Iluminadas” es el vínculo entre el escritor porque “tanto en la literatura como en el cine, rompieron el molde de una época, atreviéndose a explorar modos de narrar” y agregó: “Abrieron caminos de creación y libertad que permitieron que nuevas generaciones de artistas continuaran en esa senda”.

Télam: ¿El puntapié inicial del proyecto fue la amistad entre Cortázar y Antín o la relación que dio pie a tres películas basadas en textos del escritor?

Cinthia Rajschmir: El proyecto surge a partir de haber recibido el libro “Cartas de Cine”, que incluía las cartas que Julio Cortázar le había enviado a Manuel Antín, que estaba realizando las tres películas basadas en sus cuentos. Ese libro me reveló un tesoro: la historia del vínculo amistoso, de mutua admiración, entre dos creadores que se conocieron en los años sesenta y mantuvieron un intercambio epistolar a un océano de distancia. Demoré un año en animarme a proponerle a Antín la realización de este documental y finalmente al consultarle, me respondió muy amablemente con su aprobación.

T: ¿Cuáles fueron las premisas de la puesta, cuál fue el recorte a la hora de decidir cuáles eran los testimonios que debían estar, como por ejemplo Graciela Borges, Ricardo Aronovich o la esposa de Antín?

CR: Las premisas de la puesta apuntaron a generar un relato que pudiera dar cuenta del crecimiento y desarrollo del vínculo entre ellos dos, tanto desde el punto de vista de la amistad, como el de la creación conjunta, que ahondara en las características personales de ambos, aquellas que los identifican y los reflejan en sus obras. En ese sentido, quise profundizar en el tema de la memoria, no solo como construcción personal sino también cultural, y en la presencia tanto de Manuel, como protagonista, como de Cortázar (a través de sus cartas, una fonocarta y las extraordinarias fotografías de Sara Facio). En principio, pensé en la posibilidad de que los fragmentos de las películas funcionaran como flashbacks y los testimonios de quienes participaron en los filmes intervinieran aportando emoción y también memoria.

T: ¿Sabías de la existencia del audio que le envía Cortázar a Antín, qué lugar ocupa esa fonocarta dentro del relato?

CR: Hasta que Antín me dio la fonocarta, yo no sabía de su existencia. Es la voz de Cortázar, una voz que se hace presente cuando la pasión por ese hacer conjunto que se expresa en el guion de “Circe”, le hace necesitar algo más que la escritura para poder decir. Entiendo que a Cortázar no le alcanza con escribir para poder llegar a compartir con Antín su visión respecto del guion que estaban escribiendo juntos y necesita entonces grabar lo que piensa y siente con su propia voz. Es maravillosa.

T: ¿Creés que tanto Cortázar y Antín ocupan el lugar que se merecen en la memoria y el presente de la cultura argentina?

CR: Creo que Cortázar está presente de manera constante en el canon de literatura de las escuelas secundarias y en la memoria seguramente de muchas generaciones, pero también creo que es importante refrescar esa memoria y por supuesto, espero que las películas de Antín se vean cada vez más, para que ocupen el lugar que también se merecen tanto en la memoria como en el presente de nuestra cultura.