Con el final de julio aumentan las dudas: ¿cómo administrará el Gobierno el final de la campaña de la “gruesa”? Disminuirán notablemente las liquidaciones de las cerealeras y las divisas ya no fluirán asiduamente hacia el Banco Central. Todo un desafío para una administración que, antes de tiempo, sufre por la ola dolarizadora y la presión en el mercado cambiario.

Por lo pronto, esta semana marcaría un cambio de tendencia clave: las reservas netas del Banco Central -que vienen creciendo gracias a la cosecha de soja y los buenos precios- podrían tener el primer traspié en semanas.

Pasado mañana, el Gobierno tendrá que pagar la primera cuota del plan de pagos acordado con el Club de París.

Serán u$s230 millones que se girarán y que forman parte del precio por no haber acordado aún con el Fondo Monetario, la condición impuesta por los países europeos para postergar el vencimiento de la deuda (por u$s2.300 millones).

Este pago podría convertirse en la clave del cambio de tendencia en la acumulación de dólares en el BCRA.

Las reservas netas del Central alcanzan a unos u$s7.230 millones, de acuerdo a la estimación de la consultora Eco Go.

El crecimiento tuvo que ver directamente con la amplia liquidación de divisas por parte del “campo”. En lo que va de este mes ya orilla los u$s2.400 millones, que es una suma superior a la de junio.

De acuerdo a las estimaciones de Eco Go, el Banco Central logrará adquirir unos u$s1.160 millones este mes, de los cuales aproximadamente la mitad fueron a acumular las reservas.

Semana clave para el dólar y las reservas: ¿cambia la tendencia?

Semana clave para el dólar y las reservas: ¿cambia la tendencia?

¿Por qué no pudo quedarse con todo lo que arrimaron los productores y cerealeras?

 

Básicamente por algunos pagos de deuda y por la cancelación del vencimiento que se viene con el Club de París.

Pero, además, por las sucesivas intervenciones de la autoridad monetaria en el mercado cambiario (a través del mercado de bonos, que es donde se mueven las cotizaciones de los dólares “alternativos”).

Las últimas medidas del BCRA y la CNV, precisamente, fueron para poder achicar el volumen de esas intervenciones.

Y ahí está la clave de lo que viene: si el Gobierno logrará calmar la ansiedad dolarizadora, con la señal que acaba de dar Cristina Kirchner de que no habrá default con el FMI. O si, por el contrario, el hecho de que se pagarán u$s1.900 millones ahora en septiembre dejará la impresión de que el BCRA queda más debilitado, perdiendo gran parte de los dólares juntados durante la liquidación de la súper cosecha de soja.

Ahí está la cuestión: el Gobierno se preparó todos estos meses para atravesar la campaña y las elecciones sin sobresaltos. No hay demasiadas dudas de que lo logrará en el mercado “oficial”. Hay una amplia mayoría que no espera una devaluación.

Las últimas medidas del BCRA y la CNV, precisamente, fueron para poder achicar el volumen de esas intervenciones

Las últimas medidas del BCRA y la CNV, precisamente, fueron para poder achicar el volumen de esas intervenciones

 

Sin embargo, nadie puede apostar por una tranquilidad en la “brecha”. Una brecha cambiaria que se viene ampliando otra vez, con un “blue” que ya vale $185 y los dólares “alternativos” también arrimándose a los $180.

Y ahí estará la clave de las últimas decisiones de la Casa Rosada: ¿Habrá sido una buena medida pagarle al Club de París y, próximamente al FMI? Se verá pronto.