Los celulares se han convertido en dispositivos indispensables en el ser humano, prácticamente son una extensión del cuerpo en muchos casos. Estos smartphones, ya sea como herramienta de trabajo o desde el ámbito personal, contienen una gran cantidad de datos personales. Desde fotos de la intimidad hasta cuentas bancarias. Todo al alcance de un botón.

A la ya conocida clave de palabras, números o dígitos, hace unos años que se le sumó la identificación de seguridad a través de un lector de huella dactilar. Lo que hoy conocemos bajó el nombre de Touch ID, llegó como una novedad desde el punto de vista tecnológico y parecía impenetrable a los hackeos virtuales que podían surgir.

Los sensores para huellas digitales tomaron tanta relevancia con el correr de los años que hoy se utilizan para todo: desde el desbloqueo del teléfono hasta hacer un pedido al supermercado, pasando por el pago de servicios, la compra de una computadora y hasta transferencias bancarias. Todo al alcance de apretar con el dedo un botón.

Pero así como la huella dactilar fue incorporando acciones para realizar, los hackers fueron encontrando resquicios para poder hacer de las suyas. En el año 2015 se realizó en Las Vegas un congreso de hackers llamado Black Hat que dejó expuesta la inseguridad que presenta este formato de bloqueo.

¿Qué aspectos vulnerables tiene la huella digital?

Una huella dactilar humana es difícil de falsificar completamente, pero en este caso, los escáneres para dedos que utilizan los teléfonos celulares son más pequeños y no llegan a leer la totalidad de la huella, por lo tanto ofrecen una parcialidad de la misma.

Comúnmente, ya sea un smartphone con sistema de Apple o de Android, el dispositivo le pide al usuario de ocho a diez imágenes del mismo dedo para que sea más difícil dar con la coincidencia y penetrar el sistema. Usualmente las personas registran más de un dedo, ya sea por una cuestión de comodidad o para hacer más seguro al sistema.

Por lo tanto, para poder desbloquear el teléfono el dedo que se usa solo debe coincidir con una de las imágenes que almacenó su celular. “Es como si tuvieras 30 contraseñas y el atacante solo tuviera que hacer coincidir una”, afirmó Nasir Memon, profesor de ciencias de la computación e ingeniería de la Escuela Tandon de Ingeniería de la universidad de Nueva York (NYU).

El bloqueo de la huella digital no es tan seguro como parece. (Foto: Adobe Stock).Por: mihacreative – stock.adobe.com

Memon afirmó que sus hallazgos indicaban que, si de alguna manera se podía crear un guante mágico con una huella maestra en cada dedo, se podría acceder del 40 al 50% de los celulares dentro de las cinco pruebas que permite el teléfono antes de pedir la contraseña numérica.

Además, allí no solo reside la desconfianza, sino en el poder que se le da a las aplicaciones de los celulares. Si bien los dispositivos con sistema Apple tienen un sistema de bloqueo más seguro, los smartphones de Android son vulnerables a que las aplicaciones recopilen la información dactilar de las personas y de allí nacen las estafas virtuales.

Otros motivos para desconfiar del bloqueo dactilar

  • Está en todos lados: Las manos son el principal instrumento de los seres humanos y las usamos para todo. Así es como constantemente vamos dejando registros de nuestras huellas dactilares en diversos lugares. Picaportes, puertas, sillas, mesas y cubiertos son algunos de los objetos con los que estamos en contacto continuamente y en los que dejamos nuestra marca.
  • No podés cambiar la huella dactilar: Previo a la creación del sistema de bloqueo dactilar, existía solamente un sistema de contraseñas numéricas. En caso de que te hackearan la contraseña del correo electrónico, uno podía volver a cambiar la contraseña y recuperaba la seguridad. En el caso de la huella digital no, ya que si algún hacker lograra obtener la representación de tu huella dactilar podría acceder a todos tus datos constantemente.
  • Es una prueba física: Si bien hasta el momento en Argentina no se instaló, en Estados Unidos un juez concedió una orden de registro a unos agentes de policía en California con el argumento de que una huella dactilar es una prueba física que se puede recabar como prueba o exigir por orden judicial.