Casi desde el inicio de la pandemia de COVID-19 ha sido recurrente la discusión acerca del número de defunciones causadas por esta enfermedad. Ahora, un nuevo estudio analizó los datos de mortalidad por coronavirus y señaló que varios países reportaron cifras de fallecidos inferiores al número real de víctimas, ya sea modo deliberado o por falta de recursos para llevar a cabo las pruebas.

En el estudio, publicado en la revista eLife journal y aún no revisado por pareslos académicos Ariel Karlinsky, de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel) y Dmitry Kobak, de la Universidad de Tübingen (Alemania), advirtieron que fueron varios los países que reportaron datos de mortalidad no confiables.

Para comparar este indicador clave para medir el éxito en la contención de la pandemia y descubrir los verdaderos números de muertes por COVID-19 en más de 100 países, los investigadores crearon entonces la Base de Datos de Mortalidad Mundial, la mayor colección de datos de mortalidad en el mundo.

“En cualquier período de tiempo un cierto número de personas mueren por diversas razones, ya sea vejez, enfermedad, violencia, accidentes de tráfico u otras causas”, explicó a Fuente Latina Ariel Karlinsky, investigador del departamento de Economía de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Estas muertes se conocen como “muertes esperadas” y esa es una cifra utilizada habitualmente por las naciones para predecir el número de muertes esperadas en los próximos meses y años.

Sin embargo, a las “muertes esperadas” se suman otras, y como aquellas causadas por pandemias, guerras, desastres naturales o por acción humana. Estas muertes se conocen como “muertes por excedente”.

“Recogimos los datos de 103 países para contestar a una serie de preguntas. Queríamos averiguar si la pandemia había causado un exceso de muertes en los países estudiados y, si era sí, hasta qué punto”, dijo Karlinsky.

Los países analizados por la investigación se muestran en azul. Chipre, Hong Kong, Israel, Macao, Malta, Mauricio y Singapur se muestran como círculos debido a su pequeño tamaño geográfico.Los países analizados por la investigación se muestran en azul. Chipre, Hong Kong, Israel, Macao, Malta, Mauricio y Singapur se muestran como círculos debido a su pequeño tamaño geográfico.

Bajo esta premisa, los investigadores compararon los casos de todas las “muertes conocidas” durante la pandemia con el número de muertes totales de años previos. Así, pudieron inferir el número probable de “muertes excedentes” causadas por el coronavirus. A pesar de que el número de muertes excedentes no se iguala a la mortalidad por COVID-19, para muchos países es el indicador más objetivo, indicó el economista.

En mayo, la propia OMS había advertido que la sobremortalidad causada por la pandemia es hasta tres veces mayor a los decesos atribuidos al COVID-19 desde que se detectaron los primeros casos en China a finales de 2019.

La situación en América Latina

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La comparación de los investigadores alemanes e israelíes mostró que varios países de América Latina, como BoliviaEcuadorMéxico Perú, tuvieron un subreporte en el número de fallecidos por COVID-19, ya que la cifra de muertes excedentes durante el período de la pandemia fue hasta un 50% superior a la las muertes esperadas.

Según los investigadores, la Base de Datos de Mortalidad Mundial indica que el número de muertes reales en Bolivia fue 2,5 veces mayor de lo reportado, esto es, 36.000 muertes en lugar de las 15.000 reportadas oficialmente hasta la fecha de publicación de la investigación.

En Ecuador el dato es 2,9 veces más alto, resultando en 64.000 muertes en lugar de las 22.000 oficiales.

En México la cifra es 2,1 veces más alta, con 471.000 muertes en lugar de las 221.000 oficiales.

Por otro lado, los investigadores destacaron que Perú se comportó de manera diferente al resto de los países que subreportaron los datos.

“Si bien reportaron al principio una cifra menor, 69.000 muertos cuando en realidad estaban más cerca de los 185.000, después de críticas a las autoridades sanitarias, el ministro de Salud corrigió”, dijo Karlinsky.

Con la actualización, realizada a finales de mayoPerú pasó a ser el país con la mayor tasa de mortalidad del mundo.
Gente espera junto a tanques de oxígeno vacíos para llenarlos para los pacientes (Foto: REUTERS)Gente espera junto a tanques de oxígeno vacíos para llenarlos para los pacientes (Foto: REUTERS)

Karlinsky atribuyó los subreportes en estos países latinoamericanos a la precariedad a la hora de poder llevar a cabo las pruebas del virus, “no por malicia”.

La única excepción, dijo, es la Nicaragua del dictador Daniel Ortega. El país centroamericano reportó una cifra de muertes por COVID 50 veces inferior la cifra real, con 7.000 muertos en lugar de los 137 reportados oficialmente por el régimen.

Peores y mejores

Más allá de América Latina, el país que peor parado sale del estudio es Rusia. La nación gobernada por Vladimir Putin, una de las más golpeadas por la pandemia, informó una cifra oficial de muertes 4 veces inferior a la verdadera. De acuerdo al estudio, en el país las muertes serían 551.000, y no las 135.000 reportadas por las autoridades.

Asimismo, los datos de Bielorrusia Uzbequistán mostraron fuertes subreportes, aunque quien lleva la palma es Tayikistán, con un número de muertes oficiales 100 veces inferior al real, con 9.000 fallecidos en lugar de 90.

Un cementerio en las afueras de San Petersburgo. Rusia informó una cifra oficial de muertes 4 veces inferior a la verdadera (Foto: REUTERS)Un cementerio en las afueras de San Petersburgo. Rusia informó una cifra oficial de muertes 4 veces inferior a la verdadera (Foto: REUTERS)

Por otra parte, en algunos países, como Australia Nueva Zelanda, las muertes durante la pandemia fueron menos que en períodos anteriores, y los investigadores señalan que probablemente fue así gracias a los esfuerzos en contener el virus, que incluía cerrar las fronteras e imponer distancia social, cierres y uso de mascarillas.

Los países europeos reportaron fielmente la mortalidad por COVID, según la investigación, e Israel reportó más de los que en realidad tenía, 6.400 en lugar de 5.000, probablemente por la reducción de las muertes por infecciones respiratorias no relacionadas con COVID-19 en los meses de invierno.

El objetivo de la novedosa base de datos, que será constantemente actualizada, es que las autoridades sanitarias del mundo puedan usarla para calibrar riesgos y beneficios de las medidas de contención de la pandemia.