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Un ex negociador del FMI criticó el acuerdo con la Argentina: “Se conforma con no caer al abismo”

El economista Alejandro Werner, quien hasta el año pasado era el encargado del Departamento Occidental del FMI y por eso uno de los negociadores clave del organismo con los gobiernos locales, salió a cuestionar por débil entendimiento anunciado el 28 de enero pasado, y alertó que el organismo que comanda Kristalina Georgieva “pone en juego su reputación” mientras espera por el nuevo programa con la Argentina.

“(El FMI) Parece haber optado por no convertirse en el odioso cobrador que castiga a la Argentina por no poder pagar su deuda, ni en el ogro que impone la dura medicina. Al aceptar este EFF (Acuerdo de Facilidads Extendidas) muy débil bajo la lógica de lograr el ‘programa posible’ y no el ‘programa correcto’, el FMI está poniendo su reputación en juego detrás de la agenda económica de las autoridades mientras espera el programa número 24″, lanzó Werner en una columna de opinión publicada la revista estadounidense Americas Quarterly.

Werner, quien era director del FMI desde enero de 2013 y hasta julio de 2021, explicó que el principio de acuerdo anunciado para reestructurar la deuda de la Argentina “hace poco para resolver los problemas subyacentes” y remarcó que al parecer el organismo del que formó parte y el país se conforman “con lo mínimo para no caer al abismo”.

Alberto Fernández, cuando era candidato presidencial, recibió a los entonces funcionarios del FMI, Alejandro Werner y Trevor Alleyne. (Foto: Prensa Alberto Fernández)
Alberto Fernández, cuando era candidato presidencial, recibió a los entonces funcionarios del FMI, Alejandro Werner y Trevor Alleyne. (Foto: Prensa Alberto Fernández)

Cuáles son las principales críticas de Alejandro Werner al programa anunciado entre la Argentina y el FMI

Si bien Werner cree que “dejar que Argentina se atrasara en los pagos podría haber sido tentador en términos de aplicar de manera consistente las políticas del Fondo, habría contribuido a resultados significativamente peores para la sociedad argentina”, puntualizó que este principio de acuerdo anunciado aparece como “la desagradable alternativa que reduce significativamente la probabilidad de una explosión financiera en el corto plazo, pero que no contribuirá” a solucionar los problemas que arrastra el país.

“Esta opción tiene costos importantes ya que la probabilidad de que el programa se desvíe es alta y generará riesgo moral ya que otros países exigirán un trato similar en sus compromisos con el FMI”, planteó luego de indicar que los detalles del entendimiento que se conocen hasta ahora “son decepcionantes: con compromisos políticos y reformas que no se acercan a lo que Argentina necesita para mejorar sus perspectivas económicas”.

Para Werner, esa situación puede derivar en que la Argentina permanezca “atrapada en su ciclo de bajo crecimiento e inestabilidad”. Mencionó que el acuerdo con los bonistas privados, en agosto de 2020, permitió al país abordar la grave situación del servicio de la deuda externa pero “la economía ha seguido deteriorándose”.

“La inflación se mantiene en alrededor del 50%, la cuarta más alta del mundo detrás de Venezuela, Zimbabue y Sudán. El PBI per cápita está significativamente por debajo del nivel observado en 2010, los precios de la deuda soberana indican que se puede esperar otro incumplimiento y el país se está quedando sin reservas internacionales incluso durante un año en el que los precios de la soja, su principal exportación, están significativamente por encima de su promedio histórico”, enumeró el economista mexicano.

Werner cree que el programa en proceso permitirá a Argentina refinanciar el pago de los US$44.000 millones que había recibido por el stand-by firmando durante el gobierno de Mauricio Macri, con revisiones trimestrales. “En principio, a través de este mecanismo, el FMI brinda apoyo financiero a largo plazo para hacer frente a las presiones sobre la balanza de pagos del país, mientras implementa los cambios estructurales profundos necesarios para abordar las deficiencias de la economía.

Pero alerta que “la pregunta es si el programa respalda una estrategia factible a largo plazo que brindaría una oportunidad clara de salir de décadas de estancamiento e inestabilidad”.

Para Werner, el bajo crecimiento e inestabilidad financiera de la Argentina tiene entre sus razones centrales en “el tamaño del Estado” y detalló:

  • El gasto público está por encima del 40% del PBI, uno de los niveles más altos de América;
  • tiene un componente de inversión insignificante y sin acuerdo social sobre cómo financiarlo.
  • Además, el acceso de Argentina al ahorro externo está seriamente comprometido, lo que ha resultado en una tasa de inversión muy baja.

Argentina necesita reducir el gasto público para aumentar el ahorro público e interno, lo que a su vez permitiría un aumento de la inversión. Además, la inconsistencia entre un estado de bienestar ambicioso y la falta de un acuerdo social sobre cómo financiarlo ha llevado a la inestabilidad macroeconómica, una variedad de controles que dificultan la actividad del sector privado y la falta de previsibilidad de la política regulatoria. Juntos, estos elementos conforman un estatus quo económico letal de inestabilidad crónica y crecimiento negativo del ingreso per cápita”, planteó.

Por eso, el ex negociador del FMI cree que el programa anunciado “hace poco para abordar estos problemas. Los objetivos de política macroeconómica del programa son muy débiles, hay un fortalecimiento insignificante de las instituciones macroeconómicas y una agenda de reformas estructurales está completamente ausente”.

Un ex negociador del FMI criticó el acuerdo con la Argentina: “Se conforma con no caer al abismo”

El ex negociador del FMI cargó contra la postura de Alberto Fernández

A modo de síntesis, remarca que el programa en progreso “acepta implícitamente que resolver el rompecabezas socioeconómico argentino es imposible y se conforma con las condiciones mínimas para no caer al abismo”.

“El programa refleja claramente la opinión del presidente Alberto Fernández de que el alto endeudamiento está en el centro de los problemas de Argentina, y no es la opinión más aceptada entre los principales economistas, que la deuda y la inflación son en realidad los síntomas de problemas estructurales mucho más profundos en el país”, sostiene el economista.

Y completa: “El programa también es producto de un presidente que prefiere culpar a las administraciones pasadas y comentar las trampas del capitalismo, en lugar de hacer el trabajo para el que fue elegido: emprender las políticas necesarias para encaminar a Argentina en el camino del crecimiento estable e inclusivo”.

Con la decisión del FMI de aceptar el ‘programa posible’ y no el correcto, Werner señalo que “lo mínimo que deben esperar es que el presidente Fernández se haga cargo del programa, lo implemente impecablemente y explique claramente a la población argentina por qué esta es la mejor línea de acción para evitar otra crisis financiera”.

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