Rubén Mühlberger fue detenido el 14 de mayo luego de que se detectaran una serie de irregularidades en su clínica tales como la falta de habilitación, medicamentos vencidos y un cartel que promovía un falso antiviral contra el COVID-19. Además tenía la matrícula vencida. El 2 de junio el “médico de las estrellas” fue liberado. Pese a que tiene varias imputaciones, está habilitado para seguir atendiendo porque todavía no hubo una sentencia firme. Según informaron en Los ángeles de la mañana, volvió a ejercer la medicina. Este miércoles el ciclo de eltrece, conversó con Ricardo Núñez, un paciente que lo denunció por estafa en una operación de alargamiento peneano: “No puedo tener más sexo”.

El hombre en cuestión contó que se hizo la cirugía el 19 de marzo y que le costó 2500 dólares. “Fui acompañado por una persona. Nos dieron ese famoso té de frutos rojos con Clonazepam. A ella también la durmieron en la sala de espera”, aseguró.

Acto seguido relató la intervención: “Entré a una sala de espera, pseudoquirófano, que era una camilla como de cama solar. Me sacaron sangre de ambos brazos y me dijeron que era plasma que me lo iban a introducir junto con la grasa en le miembro. Después entró Mühlberger, estilo estrella de cine, se presentó y me dijo que en una hora o menos ya iba a estar operado”.

En LAM informaron que el médico volvió a ejercer la medicina. Foto: Instagram.

Núñez sostuvo que jamás le hicieron un prequirúrgico. Además recordó que estuvo consciente durante toda la intervención porque tampoco le dieron anestesia: “Escuchaba las conversaciones sobre turismo, de los lugares a los que iban, que tomaban… todo”.

En cuanto a la operación, aclaró que no fue dolorosa y detalló: “Me metieron dos cánulas en el abdomen, me sacaron la grasa y me inyectaron la grasa de mi propio abdomen con el supuesto plasma que me sacaron de los brazos y vendaron el miembro”. Una vez finalizada, lo enviaron de nuevo a su hogar y como indicación le dijeron que se duchara con agua caliente y masajeara la zona.

Sin embargo, con el paso de los días descubrió que la operación no había salido como esperaba: “Pasaron 15 días, al principio era una obra de arte, pero a los veinte días la obra de arte se derritió como si fuera mantequilla”. De manera inmediata, llamó a la clínica para reclamar y logró hablar con Mühlberger, pero cuando tenía la cita médica ocurrió el allanamiento.

“Se lo llevaron y no me pudo revisar. Pero como ya había perdido todo y sumado a todos los dolores que me quedaron de la cirugía, fui a distintos urólogos que me dijeron que no puedo tener más relaciones sexuales y que perdí la libido”.